Periodista destacada en La Fortaleza, desde diciembre de 2015.

Fideicomiso Ciencia

Alrededor de 100 investigadores locales y estadounidenses han estado trabajando en silencio desde sus laboratorios en Puerto Rico en proyectos para el desarrollo de drogas contra el cáncer, en curas para la malaria, en el uso de vidrio reciclado para rellenar las playas erosionadas y en productos para prevenir la enfermedad por descompresión.

Son científicos becados por el Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigación (FCTI), entidad que está bajo amenaza de ser privatizada y experimentar cambios drásticos en su política pública.

El gobierno de Ricardo Rosselló impulsó un proyecto de ley que disuelve la junta de fiduciarios del FCTI y coloca a todo su personal bajo la confianza de una nueva junta de síndicos dominada por ocho miembros con intereses privados, quienes serán nominados por el primer ejecutivo. La medida ya se aprobó en la Legislatura y espera la firma del gobernador.

El secretario de Asuntos Públicos de La Fortaleza, Ramón Rosario, comunicó a EL VOCERO que la intención de ese proyecto de ley es que el fideicomiso pueda tener “mucho menor participación del gobierno” al reducir -de cinco sillas a una sola- la representación de las entidades públicas en su junta. El cuerpo rector del FCTI será presidido por el secretario del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC), Manuel Laboy, quien será el único voto por parte del sector público.

Los fiduciarios y oficiales del FCTI temen que ese cambio de gobernanza resulte en una alteración de la política pública que guía al fideicomiso, así como en una virazón del programa de subvenciones de investigación, que en solo dos años de implementación ya ha sido documentado su impacto.

El Proyecto de la Cámara 1122 elimina, de hecho, el enfoque prioritario en los sectores relacionados a la salud, tal como farmacéutica, biotecnología e instrumentos médicos, así como en la tecnología de información y comunicación. La medida de administración establece “un enfoque particular en la innovación… así como en la comercialización del producto de las investigaciones de ciencia y tecnología, en aras de agilizar la creación de empresas y empleos”.

En cambio, describe como actividad elegible cualquiera “que fortalezca la investigación científica y viabilice la innovación industrial para el beneficio del desarrollo económico de Puerto Rico”.

Elogios de investigadores

Precisamente, nueve investigadores se presentaron ayer ante la prensa y dieron cuenta del trabajo que ha realizado el fideicomiso no solo como inversionista, sino también como guía en el proceso de comercializar y patentar los desarrollos que resultan de sus investigaciones.

Adelfa Serrano, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico (UPR), dijo que la subvención que recibió hace dos años ha sido de un valor incalculable. “Trabajamos con drogas para la malaria, una enfermedad que aunque afecta a muchas personas, es en países pobres y no es tan conocida. El fideicomiso nos ha dado la oportunidad de desarrollar nuestras investigaciones”, ilustró.

La profesora del Recinto de Ciencias Médicas de la UPR, Dharmawardhane Suranganie, de origen hindú, alabó la gestión del fideicomiso porque, según dijo, les está permitiendo desarrollar drogas anticáncer y les ha impulsado a conseguir protección de patente.

Idhaliz Flores, del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) de la UPR, se expresó agradecida con el fideicomiso por “darle visibilidad a una enfermedad, como la que yo estudio, que es endometriosis, que se le da muy poca importancia”.

Por su parte, Sylvia Rodríguez, del RUM, mencionó que está trabajando en el uso de vidrio reciclado para rellenar playas que están erosionando. Agregó que el fideicomiso “ha hecho muy buen trabajo conmigo y otros colegas, en dar visibilidad al trabajo que estamos haciendo, porque tendemos a ser ‘lab rats’, que no salimos del laboratorio”.

Mientras tanto, Silvina Cancelos, también del RUM, está trabajando un censor para prevenir burbujas y detectar la enfermedad por descompresión o enfermedad del buzo. “Si no hubiera sido por este equipo nunca hubiera salida de mi laboratorio, nunca hubiera fundado una compañía y ellos me empujaron. Espero que sea un proyecto exitoso y pueda generar riquezas para Puerto Rico… No soy puertorriqueña; mis hijos lo son y mi corazón está acá. No quiero irme… Quiero quedarme”, compartió con la prensa.

La directora saliente del programa de subvenciones de investigación, Gretchen Díaz, mencionó que la mayor meta del programa es aumentar la capacidad de innovación de Puerto Rico. Las becas han resultado en 24 empleos directos, 127 estudiantes impactados, 23 publicaciones revisadas por pares, cerca de 100 presentaciones en foros, siete solicitudes de patentes y seis compañías universitarias fundadas en el área de ciencias y tecnología.

Dijo, además, que los investigadores han logrado $5 millones de fondos externos, luego de obtener la subvención del fideicomiso. “Este es solo el comienzo”, mencionó sobre un plan estratégico creado a siete años.

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