Coronavirus

>Carlos Rivera Giusti/EL VOCERO

El aumento en los menores contagiados con covid-19 inevitablemente le recuerda a Nélida de Jesús Andújar la muerte de su hijo, Ángel José Santiago de Jesús, un adolescente que murió en octubre luego de meses en intensivo a causa del virus. Este próximo lunes hubiera cumplido sus 17 años.

Ahora que ve el incremento en los casos pediátricos, afirmó que quisiera ser una mano amiga para las familias con bebés y menores hospitalizados.

“Es fuerte. Escuchar estas noticias me conmueve grandemente. Son como una puñalada en el corazón porque lamentablemente los niños están solos en ese proceso. Yo tuve el mío dos meses batallando contra el covid-19 y lamentablemente hoy día no lo tengo”, relató a EL VOCERO. “En esos meses es horrible y no puedes estar con ellos. A mi esposo y a mí nos duele grandemente porque sabemos lo que están pasando ahora esas familias”, sostuvo.

Ángel José fue ingresado en el Hospital Menonita, en Cayey, el pasado 3 de septiembre con covid-19. Fue trasladado al Hospital Pediátrico y falleció en el Centro Cardiovascular el 29 de octubre. El primero en contraer covid-19 en la familia fue el padre del menor, el teniente de la Policía Carlos Santiago Colón, quien se contagió trabajando en el Cuartel General. De Jesús Andújar igualmente es policía y también dio positivo al virus.

“Nosotros nos solidarizamos con estas familias y sabemos el horror que están pasando porque lo más triste del coronavirus es que no puedes estar con tu ser querido. Eso es lo cruel de esto y lo que realmente la gente no ve”, reflexionó. “A mí me duele ver tantas personas que hacen caso omiso al uso de mascarillas, el lavado de manos, el distanciamiento social. Los vemos en las playas, en actividades sin tomar las debidas precauciones”, indicó.

De Jesús Andújar afirmó que quisiera extender una mano a las familias que ahora atraviesan por lo que ella vivió.

“Antes de que lo trasladaran al Pediátrico, nos dejaron verlo a través de un cristal y pudimos verlo antes que fuera intubado. Cuando estuvo en el Pediátrico, había que esperar una llamada telefónica en la mañana o en la tarde para decirnos cómo el nene pasó el día o la noche”, relató. “Mi nene estuvo alrededor de un mes positivo y por eso fue que se nos hizo difícil poder verlo. Cuando dio negativo, me dejaron verlo con estrictas medidas de seguridad”, contó.

Para poder verlo, aunque fuera por media hora, debían usar toda la vestimenta de seguridad. “Lo peor del covid-19 es la soledad y la incertidumbre y ver todo eso es lo peor”, sostuvo.

“A esos familiares que necesiten hablar con nosotros, estamos a su disposición 24/7 porque sabemos lo que están pasando y es fuerte. Hay que estar agarrado de la mano de Dios”, acotó De Jesús Andújar.