Playas, Balneario Vacaciones, Verano, Arecibo

Recorrido por varias playas del área de Arecibo en el marco de la celebración del Viernes Santo en medio de la pandemia por el covid-19.

ARECIBO - Ya sea por las fuertes marejadas o por las lluvias intermitentes que afectaron el área, lo cierto es que la zona costera entre Arecibo y Barceloneta no registró ayer el bullicio y las congestiones de tránsito que tanto distinguen esta región.

En un recorrido hecho por EL VOCERO, se observó un ambiente calmado en la Poza de Obispo y la playa del muelle, ambas en Arecibo. En la primera playa, se observó alrededor de 20 grupos de personas con distancias marcadas entre sí, en cumplimiento con el protocolo requerido como medida preventiva contra los contagios de covid-19. Pero, la mayoría de los ciudadanos no portaba mascarilla mientras estaba en sus sillas de playa.

Mientras, otro nutrido grupo, entre adultos y menores, disfrutaba del agua en un ambiente relajado, pero con unas condiciones atmosféricas peligrosas ante las fuertes marejadas que se estrellaban en las piedras que separan la poza arecibeña del mar abierto.

Algunos bañistas aprovecharon estas marejadas para lanzarse al mar con sus tablas de surfing. Al menos cinco personas disfrutaron del fuerte oleaje. Según Carlos Camacho Arroyo, el clima estaba bueno para surfear, pero no para los bañistas.

“Las marejadas están altitas. Yo me arriesgo, pero esas personas ahí que se sientan en la orilla -si no saben de la playa- no deben entrar porque se pueden ahogar. Y hay un montón de personas que se han ahogado aquí”, expresó Camacho Arroyo.

El surfista arecibeño añadió que en años anteriores las playas de la zona han estado más concurridas durante el Viernes Santo.

También fue escaso el número de personas que llegaron a la playa del muelle de Arecibo. Al menos hasta el mediodía había alrededor de 50 personas disfrutando del mar. En este lugar, la Oficina de Manejo de Emergencias Municipal y la Policía Municipal establecieron sus centros de mando para llevar a cabo el plan de contingencia de seguridad, vigilancia y protocolos de salud. El municipio de Cayey les prestó una unidad rodante de seguridad y otra unidad de hospital rodante para realizar sus tareas.

Según Miguel González González, quien estuvo a cargo de la planificación y la logística del plan de seguridad del municipio de Arecibo, todo había transcurrido con normalidad. El plan se desarrolló para atender la llegada de turistas y residentes desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección. Indicó que en años anteriores el flujo de personas que llegaban a la zona del barrio Islote -entre Arecibo y Barceloneta- durante la Semana Santa oscilaba entre 14,000 a 16,000.

“Ya mañana (hoy) esperamos mucha cantidad de gente, y le decimos a la ciudadanía y a los pueblos limítrofes que también estamos listos para recibirlos”, sostuvo el también ayudante del alcalde de Arecibo, Carlos “Tito” Ramírez.

Para el sargento municipal Jeffrey Lebrón Olivo, el ambiente en las zonas playeras estuvo calmado, sin mucho movimiento de personas. “El flujo de bañistas y las personas que nos han venido a visitar ha estado tranquilo. Incluso hasta ayer (Jueves Santo) se esperaban más personas”, expresó el agente.

De acuerdo con Vionette Casanova, el clima fue el factor principal por el cual hubo poca movilidad de bañistas en la zona, especialmente en la playa Caza y Pesca.

“Lo que ocurre es que el tiempo está feo, nublado. Ya cogimos lluvia y el mar está bien fuerte. Creo que ese es el factor del porqué no hay tanta gente porque por lo regular aquí viene mucha gente siempre” dijo Casanova.

Apertura comercial a medias

Durante el recorrido que este medio realizó por toda la carretera PR-681 del barrio Islote, en dirección de Arecibo hacia Barceloneta, se observó que muchos restaurantes permanecieron cerrados. No obstante, los negocios ambulantes de comida, en su mayoría, estuvieron abiertos. En la zona de Barceloneta se notó un mayor movimiento en los restaurantes, así como la llegada del público a estos.

En el restaurante El Bohío El Gran Pescador, las personas llegaban y hacían fila para recoger sus órdenes. De acuerdo con la gerente de este negocio, Sandra Rosario, el flujo de clientes había sido bueno. “Desde las 8:30 (de la mañana) yo estoy recibiendo llamadas para comida, de arroz, jueyes, dorado. Ha sido bueno”, manifestó la comerciante.