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El Código Civil es la pieza más importante en el ordenamiento jurídico puertorriqueño, siendo solo superado por la Constitución. Esta ley codifica una multiplicidad de disposiciones legales relacionadas con la vida de los seres humanos y su interacción en la sociedad. Relaciones familiares, personales, sociales y económicas son los principales temas que nutren este documento.

El 28 de noviembre entrará en vigor el nuevo Código Civil que sustituye al actual, que aun con sus cuantiosas enmiendas rige hace 88 años. El nuevo documento es el producto del estudio riguroso de la Comisión Conjunta Permanente para la Revisión y Reforma del Código Civil de Puerto Rico, la cual fue constituida para producir un proyecto de ley ajustado a las realidades sociales y económicas de nuestros tiempos.

Entre los principales cambios que trae el nuevo código es la introducción de conceptos noveles en el ordenamiento jurídico, como es el caso de los animales domésticos y domesticados.

El nuevo código contiene varios artículos que, en síntesis, establecen los deberes de las personas respecto a los animales domésticos y domesticados. Enumera los procesos en cuanto a la retención y custodia de los animales extraviados. Y, por último, dispone el proceso que deberá seguir el tribunal para la adjudicación judicial sobre los deberes de protección y cuidados, en caso de separación o divorcio de la familia que comparte la guarda del animal, si no hubiera un acuerdo entre las partes.

El nuevo código define los animales domésticos y domesticados como seres sensibles, excluyéndolos de la definición de bienes o cosas y disponiendo que los mismos no están sujetos a embargo. De este modo, evita que puedan estar sujetos a apropiación involuntaria por acreedores.

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Además, indica que los animales domésticos no son silvestres, que han sido criados bajo la guarda de una persona, que conviven con ella y necesitan de esta para su subsistencia. Asimismo, define a los animales domesticados como aquellos que han sido entrenados para modificar su comportamiento para que realicen funciones de vigilancia, protección, búsqueda y rescate de personas, terapia, asistencia, entrenamiento y otras acciones análogas. No obstante, continúan siendo embargables los animales destinados a la industria como, por ejemplo, los caballos de carrera en el hipódromo.

El bienestar y la seguridad física del animal son los dos elementos que prevalecen al establecer los deberes que las personas deben observar al tratar a los animales domésticos y domesticados. Por otro lado, también son los criterios que el tribunal observará al adjudicar la guarda y determinar aportaciones económicas para satisfacer sus necesidades básicas, en caso de separación o divorcio de la familia que comparte su compañía.

En resumen, con la aprobación del nuevo código se promueve que estos seres vivientes tengan derecho a un trato digno y justo, protegiendo la preservación de su vida, su alimentación y los cuidados veterinarios y de salud.

El nuevo código, además, fomenta el afecto de sus custodios, lo cual coloca a Puerto Rico a la vanguardia de las legislaciones protectoras de los animales.

El autor es tesorero de la Junta de Directores del Santuario de Animales San Francisco de Asís (Sasfapr).