Violencia de género

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Los asesinatos de Keishla Rodríguez Ortiz y Andrea Ruiz Costas a manos de sus parejas provocaron un aumento en la cantidad de mujeres que acudieron a buscar ayuda a los albergues para las víctimas de violencia doméstica.

Tanto la Casa Protegida Julia de Burgos como el Hogar Ruth experimentaron este fin de semana un aumento en la cantidad de mujeres que llegaron o llamaron para pedir ayuda. Ambos hogares operan a capacidad y han tenido que referir casos a otros albergues para que las mujeres no queden desprotegidas y a merced de sus agresores.

Lisdel Flores, directora ejecutiva de Hogar Ruth, relató incluso que recibieron una mujer que llegó a pie, buscando que la protegieran de su pareja.

“Ayer mismo llegó un caso ‘walk-in’ que llegó a la organización de manera precipitada. Es lo que está pasando y qué bueno que están llegando a buscar ayuda”, dijo.

Coralis León Morales, directora ejecutiva de Casa Protegida Julia de Burgos, dijo por su parte que los albergues ya están operando con menos capacidad a causa de la distancia obligada por el covid-19.

“Previo a la pandemia podíamos albergar hasta 13. Ahora mismo tuvimos que reducir esto y activamos un protocolo que nos permite tener ocho. Esos espacios están ocupados hace dos semanas. Tenemos ocho mujeres y seis menores”, explicó. “Estamos en proceso de ubicar las participantes en programas de vivienda para poder tener espacio. Los espacios de los albergues son bien importantes. Si uno cierra, esto expone a las sobrevivientes de violencia doméstica”.