Piloto

Joel Ifill vino a la Isla con la misión de poner en vigor el lema de su corporación: que aterrice primero el envío y no el aeroplano.

Ifill, principal oficial ejecutivo (CEO) y fundador de Dash Systems, líder de un nuevo concepto de entregas aéreas en viajes expreso para allegar suministros, víveres, equipo técnicos solares y medicinas en tiempo récord a víctimas de siniestros, llegó con un equipo humano mínimo desde California para formar parte de los grupos de voluntarios de salvamento tras el paso del destructivo huracán María.

Para cumplir su cometido utilizan drones para llegar a sitios aislados, ya sea en América, África u otro continente. A pesar de que en Puerto Rico esos equipos no están regulados actualmente, Dash Systems logró que la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) le autorizara durante esta emergencia a entregar envíos por ese medio para salvar vidas en regiones inaccesibles de Puerto Rico.

“Empecé esta compañía para hacer entregas en localizaciones lejanas, a bajo precio, con toda una tecnología disponible, de gran rapidez para que las cosas llegaran a su objetivo. Al principio comencé a trabajar con los drones en el Oriente Medio, pero me di cuenta de que no quería hacer trabajo de guerra”, dijo Ifill.

“Sin embargo, nos dimos cuenta sobre lo que pasaba en Puerto Rico por causa del huracán y nos concienciamos para que esta misión sirviera a todas esas comunidades incomunicadas, para llevarles suministros que están haciendo tapones en los puertos y no se pueden entregar... Queríamos formar parte de esta cooperación internacional que se ha formado que hemos llamado ‘Come Together to Help PR’”, expresó el joven ingeniero.

El equipo de Ifill que es apoyado por una asociación de pequeños aviones de carga en el aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín, recibió una donación de miles de libras de equipo y agua de la Minnesota Alliance of Communities for Puerto Rico y se alió con líderes comunitarios de Utuado, Las Marías y con Hogares CREA de Puerto Rico.

El también piloto describe que su trabajo en Puerto Rico va dirigido hacia las áreas montañosas, más desoladas y aisladas, donde ve desde el aire las terribles necesidades que padecen sus residentes. Ifill cuenta que el agua del lago y represa Dos Bocas en Utuado y los ríos aledaños están completamente enlodados y llenos de troncos.

Además, dijo que puede ver desde las alturas que han desaparecido caminos rurales y carreteras.

“Hemos hecho llegar en paracaídas nuestros paquetes de cooperación en escenarios devastados, con comunidades realmente apartadas de los centros de los pueblos. La gente nos saluda cuando pasamos y hemos podido coordinar con organizaciones locales que algún equipo se recoja y llegue al destino de la misión”, sostuvo Ifill.

“Nuestro trabajo apenas comienza en la Isla. Queremos ir a Vieques y a St. Thomas, y seguiremos llevando nuestra carga a los necesitados, por lo que pedimos a los donantes que se sirvan de nuestros servicios seguros”, dijo el líder humanitario.