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El robot es empleado por neurocirujanos y ortopedas de espina para intervenciones quirúrgicas cervicales posteriores, de escoliosis, torácicas y lumbares. >Suministrada

Por las pasadas décadas, en Puerto Rico la cirugía de espalda se ha practicado de forma tradicional abierta con una enorme incisión. Aunque todavía se realiza de esa forma, existe también la opción de tecnología robótica mínimamente invasiva.

“La cirugía robótica nos ofrece poner los implantes que van dentro de la espina con mejor precisión, para no dañar los nervios ni arterias”, explicó de entrada Oscar Duyos García, cirujano ortopeda y subespecialista en cirugía de columna.

De esta manera, detalla cómo han evolucionado de la acostumbrada cirugía abierta a los nuevos avances.

“Tradicionalmente hacíamos una incisión bien grande (en la espalda), se toma una placa y se evalúa cómo están las vértebras. Como tienes literalmente pelada la espalda entera, puedes ver la anatomía ósea. Aunque no es totalmente fácil, uno como cirujano con mucha experiencia poco a poco puede instrumentar y atravesar estos tornillos en un canal, que algunas veces mide de cuatro hasta siete milímetros”, detalló el especialista.

Debido a que son espacios muy pequeños, si “te equivocas más de dos milímetros, puedes poner un tornillo en un área donde hay un nervio o adelante que hay arterias, que pueden ser consecuencias catastróficas para los pacientes”.

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Oscar Duyos García es cirujano ortopeda y subespecialista en cirugía de columna, con práctica en el Centro Médico Menonita de Cayey. >Suministrada

Por esto, se evolucionó a la cirugía mínimamente invasiva, la única practicada por Duyos García, quien hace “heridas bien pequeñas para preservar la musculatura”.

En el procedimiento, utiliza su mano para insertar tornillos, barrenas, etc., a través de un brazo robótico rígido, en el que se planifica la trayectoria del tornillo antes de entrarlo.

“Le digo al experto robótico: ‘Envíe el brazo robótico a L4, lado izquierdo’, y va el robot y se posiciona a la perfección en donde tiene que ir el tornillo. Eso es algo que la mano humana no puede hacer. La robótica no va a hacer a un cirujano malo o bueno, va a hacer excelente a un cirujano bueno. Es un instrumento para ayudarnos a ser más reproducibles y precisos”, manifestó a EL VOCERO.

El galeno reconoce que la mayoría de los cirujanos, incluyéndose, son buenos y con mucha experiencia.

“Al final somos seres humanos y podemos fallar, especialmente con nuestras manos. Lo que ofrece la cirugía robótica es que podemos combinar la tecnología de hacer un CT intraoperatorio y tenemos en tres dimensiones cómo están las vértebras del paciente, tal y como está posicionado en sala de operaciones. También la robótica hace un scan en tres dimensiones del paciente, como está posicionado”, explicó.

Gracias a toda esa información aportada tecnológicamente, “cuando insertamos los tornillos e implantes lo hacemos a través de un brazo robótico, que cada vez que operamos es más de 99% seguro para el paciente. El ser humano poniendo un tornillo a mano, que no sea robótico, está a la merced de fallar. Lo mismo nos puede quedar un tornillo perfecto, como podemos tenerlo a través de un nervio”, agregó.

Su filosofía es que el cirujano no solamente debe ser buena gente, sino también ser reproducible.

“Cada vez que opero a un paciente, estoy casi más del 95% seguro que le voy a quitar el dolor de pierna y más del 99% seguro que le puse los implantes exactamente donde tienen que ir”, comentó.

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Por lo tanto, la persona se va de alta confiado en que tuvo una buena intervención, pues le colocaron los implantes donde fueron planificados.

“Eso significa que tienes mejores resultados. También que si el paciente, Dios no quiera, sigue con dolor de pierna al siguiente día y quizás se iba a demorar seis semanas en irse el dolor, uno va con seguridad de poderle explicar que todos los implantes están en el sitio correcto. De ahí en adelante hay que observar porque lo más probable es que el dolor se debe a que el nervio no se ha curado, que se demora en lo que se va regenerando y hay que esperar un tiempito”, especificó quien estudió en la Escuela de Medicina en Ponce, hizo residencia de ortopedia en el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y su entrenamiento en cirugía de espalda fue en la Clínica Mayo, en Estados Unidos.

Este robot es empleado por neurocirujanos y ortopedas de espina para cirugías cervicales posteriores, de escoliosis, torácicas y lumbares. O sea, es solo para la columna vertebral.

Duyos García mantiene su práctica en el Centro Médico Menonita de Cayey, donde realizó en 2018 el primer procedimiento de cirugía robótica de columna con la tecnología del robot Mazor X.

“El tornillo puesto a mano por un cirujano de columna puede errar hasta 15% por tornillo. A diferencia de un robot que es menos de 1% por tornillo. Pude convencer al hospital que, aunque el plan médico no le reembolse por hacer cirugía robótica, es lo mejor para el paciente. Menonita asume el gasto para que los pacientes salgan bien. No importa el plan médico que tengan, le hacemos cirugía robótica porque lo merecen todos”, afirmó.

Este año realizaron en Menonita de Cayey la cirugía robótica anterior-posterior OLIF/ALIF (Oblique Lumbar Interbody Fusion) por primera vez en Puerto Rico y América Latina.

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