Fideicomiso de Tierras Comunitarias
El Fideicomiso de Tierras Comunitarias para la Agricultura da acceso justo a los trabajadores de las tierras cultivables. >Suministrada

“El día del planeta tierra es todos los días”. Así lo sentenció Alexandra Hertell, directora ejecutiva de la Fundación Segarra Boerman, entidad que apoya a organizaciones ambientales como el Bosque Modelo Puerto Rico y el Fideicomiso de Tierras Comunitarias para la Agricultura Sostenible.

Según se explicó, la entidad fomenta el aprendizaje a través del programa de becas y apoya al sistema de educación pública mediante subvenciones.

“Para nosotros, los logros de estas organizaciones los vemos como nuestros y para el País en general… Nuestras áreas de enfoque dentro del tema ambiental es la educación ecológica, la soberanía alimentaria, el manejo de recursos, la economía circular, la energía renovable asequible, la participación ciudadana y la justicia ambiental”, afirmó Hertell en declaraciones a EL VOCERO.

Durante la entrevista, estuvo acompañada de la directora ejecutiva del Fideicomiso de Tierras Comunitarias para la Agricultura, Mariolga Reyes Cruz y de José Santos  Valderrama, coordinador general del Bosque Modelo de Puerto Rico.

“No existe justicia social sin justicia ambiental de las comunidades que son afectadas de forma desproporcionada, comunidades marginadas y los problemas ambientales crean problemas de salud emocional, física, económica y el porcentaje de filantropía que apoya estas agencias ecológicas es minúsculo”, lamentó Hertell.

Mientras, Reyes Cruz destacó que la organización promueve la relación armoniosa con el planeta.

Explicó que la entidad que dirige se dedica a asegurar el acceso justo a las tierras cultivables para los agricultores.

“Nosotros estamos apostando a proteger las tierras a perpetuidad a beneficio de los agricultores. Una plataforma para lograr tierras cultivables. Contamos con el apoyo de la Fundación Segarra Boerman. Nos debemos enfocar para poder allegar recursos a nuestros beneficiarios, que son los agricultores ecológicos que no tienen acceso a la tierra”, apuntó Reyes Cruz, y dijo que “estamos trabajando con proyectos que quieran asegurar su permanencia en la tierra”.

El Fideicomiso impulsa modelos diversos para la agricultura sostenible, incluyendo la agricultura familiar campesina; producción agrícola a pequeña escala para consumo local, agroforestería, así como la provisión de vivienda asequible y sostenible a quienes cultivan la tierra.

De igual manera, promueve el establecimiento de incubadoras agrícolas para nuevos agricultores, la creación de sociedades cooperativas que atienden las necesidades de quienes cultivan la tierra, y la gestión cultural, educativa, comunitaria y económica organizada en red con los proyectos agrícolas.

La directora destacó que Puerto Rico lleva 100 años perdiendo la productividad de la tierra.

“Hemos perdido 1.5 millones de cuerdas productivas y el último censo agrícola que produjo el Departamento de Agricultura de Estados Unidos reveló que la mayoría de quienes operan las fincas ganan menos de $20 mil al año. Así que estamos tratando de trabajar para aumentar la producción agrícola. Si los agricultores tuvieran acceso a esas 600 mil cuerdas de tierras agrícolas que están protegidas, aquí podríamos producir el 70% de nuestra canasta básica. Estamos apostando a ese por ciento”, acotó.

Gestión en la montaña

Santos Valderrama, por su parte, explicó que el Bosque Modelo de Puerto Rico es un concepto de gobernanza participativa para apoyar la gestión de organizaciones comunitarias y proyectos que promueven el desarrollo sustentable.

bosque modelo
El Bosque Modelo cuenta con el Programa de Capacitación en Energía Renovable para Mujeres. >Suministrada

El Bosque se establece en unas 390 cuerdas de terreno que comprende 31 municipios e incorpora 19 áreas de reserva natural.

“El apoyo de la Fundación Segarra Boerman ha sido fundamental. El proyecto tiene el objetivo principal de la capacitación de al menos 25 mujeres en temas de diseño, mantenimiento y análisis de energía para la instalación de equipo fotovoltaico”, indicó Santos Valderrama.

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El Programa de Capacitación en Energía Renovable para Mujeres surge de la asistencia técnica ofrecida a las comunidades que administran acueductos comunitarios y les llevó a identificar la capacitación energética como un área de crecimiento que puede ayudar a que las mujeres tengan ingresos independientes, fortalezcan la sostenibilidad comunitaria, desarrollen la economía a nivel local y promuevan la equidad de género en zonas rurales.

El programa incluye 132 horas de capacitación académica, instalación de equipo fotovoltaico en instalaciones comunitarias y 20 horas de internado en compañías que ofrecen los servicios de energía solar.

“El proyecto viene siendo con la intención para que las compañeras puedan insertarse en nuevos esfuerzos de sostenibilidad energética, también se convierten en recursos primarios de sus comunidades y sus familias. En la medida en que se les provee acceso a esos conocimientos, se les da mayor capacidad a nuestras comunidades”, expresó el coordinador general.