glaucoma

La visión borrosa o manchas en el campo visual indican problemas oculares que deben ser atendidos por un médico especializado en oftalmología. Algunas de las afecciones más comunes son la conjuntivitis, ambliopía, degeneración macular relacionada con la edad, retinopatía diabética, cataratas y el glaucoma. Este último —aunque puede producirse a cualquier edad— es más común en adultos mayores. De hecho, es una de las principales causas de ceguera en personas mayores de 60 años.

Cuando se habla de glaucoma se refiere a un grupo de enfermedades que pueden dañar al nervio óptico del ojo y que podrían provocar pérdida de la visión o ceguera. Suele ocurrir cuando la presión del líquido que se encuentra dentro de los ojos aumenta lentamente y lesiona el nervio óptico.

Existen varias formas de glaucoma —de ángulo abierto, de ángulo cerrado, de tensión normal, en niños y pigmentarios— y muchas de ellas no presentan signos de advertencia. El efecto es tan gradual que es posible no notar un cambio en la vista hasta que la afección se encuentre en una etapa avanzada.

Causas

De acuerdo con la Clínica Mayo, el glaucoma suele ser hereditario. “Los científicos han identificado en algunas personas genes vinculados a la presión ocular alta y con lesión en el nervio óptico”, cita en su portal oficial la entidad sin fines de lucro dedicada a la educación e investigación médica, establecida en 1998.

Igualmente, se han relacionado los siguientes factores de riesgo:

• Tener presión interna ocular alta —presión intraocular—, más de 60 años, antecedentes familiares de glaucoma, córneas delgadas en el centro, miopía o hipermetropía extremas, o tener determinadas enfermedades como diabetes, una enfermedad cardíaca, presión arterial alta o anemia drepanocítica.

• Ser afroamericano, asiático o hispano.

• Haber tenido una lesión en el ojo o ciertos tipos de cirugía ocular.

• Tomar corticoesteroides, especialmente gotas oftálmicas, durante un largo tiempo.