Pareja ejercicios

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La actividad física genera múltiples beneficios a la salud física y mental y es una buena estrategia para contribuir al bienestar emocional, mientras que su disminución podría causar un deterioro en la salud y provocar el desarrollo de  trastornos psicológicos. 

“Aunque nosotros hagamos el esfuerzo por mantener básicamente las mismas rutinas pero dentro del hogar, hemos creado una vida sedentaria”, indicó Amarilis Ramos, sicóloga clínica y presidenta de Grupo SEPI. 

La pandemia y las medidas de confinamiento provocaron estrés, depresión y ansiedad aislamiento social en jóvenes y personas adultas. 

Este proceso de pandemia ha afectado a gran parte de los puertorriqueños porque ha creado una desmotivación a llevar una vida activa dentro del hogar.

“Porque nos levantamos en la mañana, quizás nos hacemos un desayuno o un café y nos sentamos a trabajar en la computadora. Inconscientemente hemos bajado la intensidad de la actividad y al hacerlo provoca que la motivación no se mantenga”, señaló la doctora. 

Esto no solo trae consecuencias negativas a la salud mental sino también a la salud física, como el aumento de peso y problemas en la azúcar y el metabolismo.

“Como seres humanos tenemos que buscar esos recursos de motivación y comenzar a reforzarlos”, manifestó Ramos. 

La psicóloga indicó que se deben crear metas cortas pero realistas “porque en la medida que nuestras metas no son reales, no habrá motivación. Esto nos ayudará a nuestro cuerpo y estado emocional”.

La actividad física crea una mayor motivación en las personas para reorganizarse y estructurarse, a sentirse mejor consigo mismo porque crea una expectativa de lo que quieres ser o cómo quieres estar.

“El ejercicio es un proceso terapéutico sumamente importante para la salud física y emocional”, explicó Ramos. 

Nos ayuda a relajarnos, a mantener la mente ocupada y a crear expectativas sobre nosotros mismos. “La parte más importante de un diagnostico es enfocarse en estar bien con nosotros mismos para poder estar bien con los demás”, dijo la psicóloga clínica. 

Recomendaciones para los padres o cuidadores  

“Mi recomendación para los padres es que mantengan una rutina a nuestros niños. Por ejemplo, levantarse en la mañana, bañarse, prepararse y alimentarse. Luego que comienza el periodo escolar ya sea a través del internet, tomar unos pequeños espacios de 15 minutos si lo permite el horario escolar para que el niño se pueda levantar y liberar la ansiedad”, explicó. 

Por otra parte, señaló que el consumo de alimentos es importante. 

“Porque en este proceso, como estamos sedentarios, nosotros mismos compramos dulces para nosotros y le damos a los niños. No ayuda para la concentración ni para mantener un estado físico adecuado, así que es muy importante que ese aspecto de nutrición se mantenga presente. Que tengamos cuidado en lo que les compramos por complacerlos y mantenerlos tranquilos”, recalcó la doctora. 

Al finalizar el periodo escolar, es vital dedicarle un tiempo a nuestros menores, no solo en las asignaciones sino en alguna actividad de compartir y al mismo tiempo mantener una buena relación social. 

“En la comunicación es donde nos damos cuenta cuando un menor esta preocupado, triste y ansiosos. Si los escuchamos, vamos a poder ayudarlos. Esos elementos son importantes para poder ir en contra de lo que pueda causarle ansiedad o depresión a nuestros niños”, dijo Ramos. 

Por otra parte, están los adultos mayores. “El adulto mayor necesita las atenciones necesarias sin embargo en muchas ocasiones los hijos no están con ellos ya que este está en algún centro de cuidado pero eso no limita nuestra responsabilidad”. 

Hay maneras de llevar los cuidados esenciales a nuestros padres  a través del director, la enfermera o cuidador. 

“El adulto mayor merece atención y empatía. Es importante que nosotros reinventemos nuestras circunstancias y no dejemos de atender a nuestros familiares”, puntualizó la presidenta de Grupo SEPI. 

Estudios

Un investigación publicada en el International Journal of Environmental Research and Public Health analizó los impactos de la pandemia en el bienestar psicológico en las poblaciones adultas y los efectos de la actividad física en la salud psicológica durante el confinamiento.

Los resultados mostraron que los adultos se volvieron más sedentarios durante la cuarentena y disminuyeron sus niveles de actividad física con resultados psicológicos perjudiciales.

La actividad física diaria disminuyó 43.3 minutos; las conductas sedentarias aumentaron 50.2 minutos; y la calidad del sueño se redujo un 2.09%. El periodo de confinamiento también aumentó de manera negativa las conductas antisociales, de ansiedad y las relacionadas con la depresión.

El estudio también mostró que durante el confinamiento los niños tuvieron un aumento en los problemas de internalización y externalización.

En estas edades, los problemas de comportamiento y emocionales, pueden desencadenar conductas relacionadas con la ansiedad o la depresión.

Mientras que otro estudio realizado con más de 1.2 millones de participantes, algunas personas que hicieron ejercicio presentaron menos días de mala salud mental en el mes que los participantes que no hicieron ejercicio.

Recomendaciones

“Aquí lo principal es que la salud es primero que todo”, dijo. 

Cuidar la alimentación, mantener una rutina saludable, realizar actividad física son la clave para mantener una buena salud física y mental durante el confinamiento. 

“Es importante que en la medida que sea posible buscar la manera desde un punto saludable retomar nuestra vida con los cuidados y las precauciones que corresponden como seres humanos y siempre tener en mente que este periodo es temporal”, concluyó la doctora.