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Hace ya casi un año que la enseñanza a nivel mundial tomó un giro inesperado al llevar las aulas a la sala virtual, para que niños, jóvenes y adultos continuaran recibiendo su educación sin comprometer el futuro académico o profesional. Esto, sin duda, supuso un gran reto para los estudiantes y profesores.

Pero, aunque la educación a distancia no es nada nuevo, lo cierto es que ahora se convirtió en la modalidad educativa primaria para todos los niveles educativos, incluyendo escuelas graduadas y especializadas.

Lynmar Ferrer, consejera profesional licenciada (CPL #1391), señaló a EL VOCERO, que “esta modalidad llegó para quedarse”.

“Sin duda la educación ha dado un gran salto a la vía virtual. Es una transformación que no volverá atrás, ya que se logró probar que es posible mantener un estudiante conectado con su institución educativa a la distancia. Ahora está por verse, si es lo que mejor resulta, porque aún no contamos con estadísticas, números o investigaciones que respalden que esto representa un beneficio para los estudiantes o, su aprovechamiento. Sabemos que podemos hacer grandes cosas a través de la tecnología y la variedad de plataformas que están disponibles. Pero en cuanto a los procesos formativos de aprendizaje, no podemos probar que de tan buenos resultados como el estilo de educación tradicional”, explicó.

Y es que, para Ferrer, quien cuenta con más de dos décadas en el campo de la consejería académica, privada y vocacional de estudiantes en distintos niveles, no se debe perder de perspectiva que antes el estudiante tenía la opción de escoger la modalidad en que quería estudiar.

“La pandemia no dejó opción, no hubo manera de escoger. Por esto el reto ha sido increíble para muchos estudiantes que nunca habían tomado cursos híbridos o a distancia, no porque no conocieran la modalidad, sino porque reconocen sus destrezas de aprendizaje y saben lo que trabaja mejor para ellos. En cambio, para los que ya venían estudiando de modo híbrido o completamente virtual por acomodo razonable, se les hizo más fácil adaptarse a la nueva realidad”, precisó la consejera que actualmente trabaja en el sector privado y con entidades que proveen servicios a nivel académico a familias necesitadas en Puerto Rico y Rhode Island.

Agregó que desde su perspectiva, los nuevos modelos educativos virtuales son una ganancia, pero no sustituirán las clases presenciales, puesto que la pandemia probó que los seres humanos necesitan el contacto con los demás y existe descontento por parte de los estudiantes.

En base a su experiencia, los desafíos que trae consigo la modalidad educativa trascienden la adaptación y el uso de la tecnología.

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Los nuevos modelos educativos virtuales son una ganancia, pero no sustituirán las clases presenciales, puesto que la pandemia probó que los seres humanos necesitan el contacto con los demás.

Los nuevos desafíos

Ferrer explicó que los desafíos educativos están relacionados con la diversidad intelectual. Es el caso de las personas con Trastorno de Déficit de Atención (TDA), quienes se benefician más al estar en un salón de clases porque se trata de un espacio donde existen límites y controles de tiempo. Realidad muy distinta para la persona con Trastorno del Espectro Autista, que puede no afectarse al estar apartado socialmente. No obstante, este grupo comprende una variedad de individuos que no necesariamente se limita a condiciones particulares.

“Cuando se tiene la oportunidad de escoger, la diferencia es que puedes tener un grupo de estudiantes que necesita la parte presencial para sentirse motivado y entender bien el material, porque son bien visuales o auditivos y necesitan ese profesor de frente. Mientras que puedes tener otro grupo que trabaje bien apartado del resto”, acotó.

Ferrer sostuvo que: “A la mayoría de los estudiantes no les encantan los cursos ‘online’ y manifiestan estar locos por regresar a clases presenciales. Esto puede deberse a que están acostumbrados o necesitan el contacto con el profesor, el intercambio de ideas y la interacción que se da en el salón de clases. El por ciento de estudiantes que desea continuar en la modalidad virtual es muy bajo”, expresó.

“Los estudiantes son habilidosos y con capacidad para adaptarse, pero la salud mental ha pasado desapercibida. No hay constancia de si los estudiantes estaban o están en las mejores condiciones para aprender, si aprendieron lo suficiente o están motivados, deprimidos o frustrados en términos de cómo toda la situación puede repercutir en las metas académicas o profesionales a razón de tiempo y calidad. Es tan grande el impacto, que cuando se piensa en detalle se puede hasta abrumar. No tenemos los números de cuánto afectó esto la salud mental de los estudiantes, pero sabemos que esos datos pueden ser astronómicos a nivel mundial”, agregó.

De otro lado, la consejera profesional, recomendó a los estudiantes que deban retomar su formación profesional por la vía virtual y que presentan dificultades con el proceso de aprendizaje o aprovechamiento, a contactarse con un consejero profesional licenciado.

“Los consejeros trabajan tanto el área académica, personal, como vocacional de los estudiantes. Por tanto, un CPL —como también se nos conoce— puede ayudarle a reconocer sus debilidades y a trabajar en el manejo de sus emociones para obtener mejores resultados. También es importante que los estudiantes evalúen sus destrezas y fortalezas en el área tecnológica para que puedan buscar ayuda, de ser necesario. Y, de tener que retornar a la vía presencial en medio de la situación actual, deben tomar todas las medidas que entiendan necesarias para sentirse seguros. Seguir los protocolos de seguridad sanitaria establecidos por la universidad, conocer las medidas de cernimiento y frecuencia acordadas por la institución educativa y tener sus propios ‘kits’ de higiene personal”, concluyó.