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REPORTAJE INVESTIGATIVO

Expuesta a las terapias la niñez

Los menores se han tornado en los más vulnerables ante las sesiones de conversión que, en muchas ocasiones, son consentidas por sus familiares

Terapias de conversión

Nota del editor: Segundo de tres reportajes investigativos sobre las llamadas terapias de conversión.

Los expertos en derecho y legislación en la Isla coinciden en que los padres pueden incurrir en maltrato por llevar a sus hijos menores de edad a las terapias de conversión, conocidas también como “reparativas” y que se alega pueden cambiar la orientación sexual de las personas.

Mario Soto, de 18 años y estudiante de escuela superior, relató a EL VOCERO que pasó hace un año por un proceso religioso en el que intentaron cambiar su orientación sexual. “Los pastores me daban versículos bíblicos para leer en casa y debía escribir un reflejo de lo que yo entendiera de esos versículos y básicamente era que los gays van para el infierno y son una abominación a los ojos de Dios”, dijo.

Al igual que Mario, cuya identidad ha sido protegida por este diario, hay otros casos en que los menores llegan a las terapias reparativas llevados por padres o familiares. Esto a pesar de que los expertos reconocen que esta práctica puede causar traumas, ansiedad, depresión y hasta tendencias suicidas en quienes la enfrentan.

“Como estas terapias tienen casi siempre un corte religioso, pues se quedan igual. Entonces, la persona piensa que Dios la abandonó o que por alguna razón no la cambió, y eso le hace sentir más pecaminoso que antes. Muchas veces hasta se alejan de los amigos porque les piden que se alejen de la comunidad lesbiana, gay, bisexual, transgénero y transexual (Lgbtt)”, comentó el profesor de la Universidad Albizu Campos, Alfonso Martínez Taboas.

Zoé Laboy

La senadora Zoé Laboy busca desde la Legislatura la prohibición de esta práctica. >Josian E. Bruno Gómez / EL VOCERO

La posición de la iglesia, esbozada por el portavoz de Puerto Rico por la Familia, César Vázquez Muñiz, es que prohibir este tipo de terapia coartaría el derecho de los padres de ser los primeros educadores de sus hijos. “Atentan contra la autonomía de la persona que tiene derecho de cambiar la conducta, atentan contra la libertad de expresión del profesional de la salud mental y atentan contra el derecho de los padres de criar a sus hijos de acuerdo a sus valores”, comentó el líder religioso y cardiólogo.

Quiere que se convierta en delito

El portavoz del Comité Amplio para la Búsqueda de la Equidad (CABE), Osvaldo Burgos, sugirió que se impulse legislación para tipificar como delito las terapias de conversión porque son un tipo de maltrato infantil. “Una cosa que puede hacer el Estado es convertirlo en delito y trabajar la cuestión de la prescripción de ese delito para que no pase como pasa con los casos de agresión sexual”, dijo.

“Que (el Estado) convierta este delito en uno de tal naturaleza que no prescriba en un corto lapso... para que cuando el niño llegue a la mayoría de edad se sienta en la libertad de radicar un caso no contra sus papás, sino contra el psicólogo que le dio ese tratamiento”, sugirió Burgos.

El abogado recordó el caso de un joven de 17 años al que atendió luego de haber sido sometido a terapias de electrochoque en Manatí para cambiar su identidad de género. Su intervención como consistió en luchar por una orden de protección, que el ahora mayor de edad solicitó contra sus padres.

De otro lado, el presidente de la Comisión en Torno a los Derechos de la Niñez del Colegio de Abogados y Abogadas, Reynaldo Alegría, dijo sentirse preocupado por el bienestar de los menores a la luz de estas terapias de conversión y cómo estas trastocan los derechos de los niños. “La comisión promueve los derechos de los niños declarados por la Convención del Niño de la Organización de las Naciones Unidas. La convención declara como un derecho humano su derecho a participar y ser escuchados. Tienen derecho a ser escuchados y los adultos tenemos la obligación de escuchar su opinión según su madurez”, señaló.

Pulseo intenso en el Senado

Para los autores del proyecto tripartito del Senado 1000, que persigue prohibir las terapias de conversión en los menores de edad, es difícil que esa práctica pueda convertirse en un delito formal porque en la Legislatura domina el “conservadurismo”.

La senadora novoprogresista Zoé Laboy contó en entrevista exclusiva con EL VOCERO que han recibido una gran cantidad de llamadas y relatos de personas que han sido víctimas de estas terapias. “Hemos peleado este proyecto mucho, mucho. Hay mucha resistencia y yo, sin embargo, me siento confiada de que vamos a tener los votos para que se apruebe porque es necesario para Puerto Rico y es lo justo; pero yo por lo menos no había considerado tipificar las terapias de conversión como un delito”, afirmó.

La medida prohíbe las terapias de conversión en Puerto Rico, pero no penaliza directamente a los profesionales o personas que las hagan. En cambio, faculta a las juntas examinadoras de las profesiones de la conducta para disciplinar a los profesionales que fallen en su comportamiento ético.

“Si la prohibición ha sido una batalla… la tipificación como delito en este momento no creo que sea real y lo siento, pero soy sincera”, admitió Laboy, una de las autoras del proyecto.

Eduardo Bhatia

El portavoz de la minoría en el Senado, Eduardo Bhatia, junto a la senadora Zoé Laboy. >Josian E. Bruno Gómez / EL VOCERO

La senadora dijo, además, que cualquier movida en esa dirección no contaría con el apoyo de la mayoría novoprogresista porque “los conservadores y conservadoras que hay hacen que este tipo de medida no sea tan fácil aprobarla”.

“Luchando... contra algo de estereotipo”

En tanto, el senador popular Eduardo Bhatia, también autor de la medida, indicó a este diario que el gran triunfo de la prohibición es establecer como política pública que el homosexualismo no es una enfermedad. “Estamos luchando no contra algo científico, sino contra algo de estereotipo. Estamos luchando contra prejuicios y luchar contra prejuicios siempre es más difícil porque no hay evidencia científica”, comentó.

“La pregunta debe ser si esto logra el bienestar de un niño y la respuesta es todo lo contrario. Esto tortura a los niños y niñas”, agregó.

La prohibición de las terapias de conversión ha sido avalada en al menos 15 lugares de Estados Unidos, según el récord de prensa analizado por EL VOCERO. El más reciente en unirse a la prohibición fue Nueva York y contó con el aval del grupo Estadistas Lgbtt en la Isla.

Busque mañana: La inexistencia de datos que retraten la realidad de la comunidad Lgbtt en Puerto Rico.

Periodista destacada en la Legislatura de Puerto Rico.

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