Arnaldo Claudio

Lo que comenzó como un llamado en las redes sociales hace unos días, concluyó con 17 vehículos repletos de suministros, los cuales fueron repartidos por un grupo de veteranos, liderado por el exmonitor de la Reforma de la Policía, Arnaldo Claudio, a los damnificados tras los terremotos ocurridos en la zona sur de la Isla.

“Partimos en un convoy desde la casa de mi mamá en Caguas hacia las diferentes áreas de impacto: Guayanilla, Guánica, Ponce, Yauco y Peñuelas. El llamado y la respuesta fue extraordinaria. Mucha, mucha gente llegó a la casa y los que no pudieron llegar, las enviaron. Se acumuló una cantidad tan y tan grande de suministros, que necesité 17 vehículos para poder llevarla”, señaló el coronel retirado del Ejército de Estados Unidos en entrevista con EL VOCERO.

Destacó que a su grupo se unió la organización “Lift the Vets”, a la que pertenece Eduardo Rosas, residente en Maryland y quien viajo a Puerto Rico para esta tarea.

“Fuimos e impactamos siete lugares, el más alto era un barrio para el que viajamos hora y media, subiendo en Peñuelas, en lugares donde obviamente el gobierno no había llegado y fíjate no era porque no quería, yo vi a través de mi curso, vi que la topografía de Puerto Rico es monumental. O sea, que para llegar a ciertos sitios en Puerto Rico o sabes del lugar o no, y si no sabes del lugar es bien difícil que llegues. Cuando llegamos a esa comunidad no tenían agua, ni luz, ni suministros y a esa específicamente le dimos las plantas generadoras, todo lo que tenía que ver con higiene. Tenían mucha necesidad para niños, de gente encamada. Atendimos los niños con leche de fórmula”, relató.

Comentó que durante su recorrido, le impactó los residentes de una égida en Yauco.

“Ahí habían 116 viejitos. Se me rompió el corazón. Ellos estaban como ‘estoy aquí’, asustados. Le dejamos todo lo que podíamos dejarle, era una égida bonita. Hablé con la directora de la égida y estoy tan agradecido de ella por lo que está haciendo por sus viejitos allí. Les tiembla la tierra a cada hora y no se atreven a entrar. Unos se entregaron a Dios y entraron y decían que fuera la voluntad de Dios. Otros dormían en casetas afuera. En la misma égida tenían casetas afuera”, dijo con voz quebrada.

“Llegamos a Ponce donde había una madre con sus dos bebes, allí tratando. Ella tenía a los bebés dentro de la caseta porque ella no cabía y le dimos una caseta grande porque sabíamos que ella quería estar con sus bebés. Estaba a la intemperie. Eso te rompe el corazón”, agregó conmovido.

Comentó que las mujeres eran las líderes en todas las comunidades que visitó.

“La gente encargada son las mujeres, son unas duras. Quería bregar con los líderes y todas las líderes eran mujeres. Eso dice mucho de la mujer puertorriqueña…no había nadie lamentándose de lo que pasó, todos tenían una fe extraordinaria. La fe los está levantando”, manifestó.

Destacó la presencia de la Guardia Nacional y la respuesta de los alcaldes de los pueblos afectados.