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Carlos Rivera Giusti/EL VOCERO

Los meses de cuarentena debido al coronavirus (Covid-19) han provocado una reducción considerable en la generación de desperdicios sólidos en comercios y empresas, y ha ocurrido todo lo contrario en cuanto a los desechos domésticos, confirmaron el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y algunos municipios.

La reclusión de las familias en sus casas ha propiciado un alza en el volumen de desperdicios, principalmente por el consumo de comestibles, lo cual genera una cantidad mayor de empaques de cartón y plástico (ya sean envases sólidos o envolturas). 

Para los que recogen los desperdicios, hay más bolsas plásticas que acomodar en los camiones durante los recorridos por las residencias. Mientras, en los cascos urbanos y en zonas comerciales el recogido es mínimo desde que se decretó el primer periodo de cuarentena a mediados de marzo.

“Todos los vertederos están operando. Ha habido una merma en la generación de desperdicios comerciales y ha habido un alza en la generación de desperdicios domésticos porque la mayor parte de los residentes estamos en las casas”, sostuvo María Coronado, gerente interina del Área de Control de Contaminación de Terrenos del DRNA.

A preguntas de EL VOCERO sobre los volúmenes actuales en desperdicios y cómo comparan previo al periodo de emergencia por el Covid-19, la funcionaria dijo que por ahora “el DRNA no tiene la información precisa de esa generación en este periodo de cuarentena porque estamos guardando la distancia, y no hemos recabado esa información, que toma un tiempo”.

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Carlos Rivera Giusti/EL VOCERO

El director de control ambiental del Municipio de Guaynabo, Alberto Morales, así como Francisco Nieves, gerente de control ambiental del Municipio de Ponce, confirmaron por separado los cambios en la generación de basura.

Morales dijo que para lograr un monitoreo más eficiente de los cambios en Guaynabo, alteraron las salidas de los equipos de recogido de desperdicios, los dividieron en dos grupos, y hasta ahora se ha manejado sin dificultad. En este municipio hay muchos edificios residenciales y no todos utilizan los servicios de recogido del municipio.  

Mientras, Nieves informó que en Ponce la empresa ConWaste participa en el recogido y les ha confirmado el aumento significativo en desperdicios “ya que las personas están en sus casas la mayor parte del tiempo tras la aplicación de la Orden Ejecutiva de la Gobernadora”.

“En cambio, el recogido comercial se ha disminuido a prácticamente a cero porque la mayoría de los comercios en el casco urbano, que es la zona que ellos (ConWaste) atienden, está cerrada. Por ejemplo, hace dos semanas ConWaste recogió en Ponce unas 1,067.41 toneladas domésticas ante cero comercial cuando en tiempos normales, las toneladas semanales de recogido doméstico están entre las 900 toneladas y la comercial en 5”, detalló Nieves.

Aguantan basura los vertederos

En Puerto Rico hay 29 centros de depósito de material, comúnmente llamados vertederos, algunos de los cuales están cercanos de que se extinga su vida útil. No obstante, Coronado explicó que la baja sustancial en los desperdicios de los sectores comerciales, han permitido balancear la basura extra que sale de los hogares. Aclaró que sí hay un alza en los residuos domésticos, pero todavía no se compara con la cantidad dejada de producir en otros renglones.

Con ello, lo que quiere decir es que la vida útil de los vertederos no se va a agotar más pronto. Y en el caso de aquellos que ya tienen fecha de caducidad hay alternativas en conversación que les podría agregar un respiro de entre cinco a 25 años.

“En la costa norte hay depósitos sanitarios cerca de terminar su vida útil y están en negociación para estabilizar los taludes que existen y se está autorizando durante la operación hacer que los taludes sean menos empinados, y eso le añadiría una vida útil de 5 años”, señaló Coronado y aclaró que “son propuestas” todavía en discusión.

En las zonas sur y este, donde la actividad económica y comercial es menor y la población igual, en los vertederos todavía “hay suficiente capacidad”, añadió.

Mencionó que el proceso para cerrar los sistemas de relleno sanitario es bien complejo y técnico. Conlleva permisos, estudios, diseño de ingeniería para la inclinación de taludes, así como el monitoreo de gases y de las aguas subterráneas, entre otros.

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Carlos Rivera Giusti/EL VOCERO

En Puerto Rico, el promedio de generación diaria de desperdicios es 800 toneladas diarias por municipio. Pueblos pequeños como Culebra producen alrededor de 3 toneladas por día. Las temporadas de verano y Navidad es cuando más basura se genera.

Menor el reciclaje

A pesar de la política de décadas para promover y adoptar el reciclaje, Puerto Rico no ha dejado de estar rezagado en este aspecto. Al presente, hay más retos.

“Ha habido una merma en el mercado mundial para los materiales reciclables y eso ha ocasionado que estos terminen en los sistemas de relleno sanitario”, reconoció Coronado.

Previo a la pandemia, el tema de los vertederos y el reciclaje llamó la atención debido a cuestionamientos sobre dónde terminarán los desperdicios sólidos y escombros generados por los terremotos de principios de año.

Al respecto Coronado explicó a EL VOCERO que se emitieron órdenes para establecer centros temporeros de acopio. Igual se establecieron unas dispensas para el uso del hormigón triturado de las demoliciones de casas y estructuras, para obras de nivelación y relleno “con el objetivo de minimizar que estos escombros terminen en los sistemas de relleno sanitario, y habilitar que los municipios puedan triturarlos ´in situ´ para separar el concreto de las varillas”.

Coronado destacó que apenas se ha recibido “una que otra” solicitud para establecer los depósitos temporeros.

Por su parte, los alcaldes de la zona suroeste -golpeados por los terremotos- se reafirman en que necesitan los fondos para manejar las demoliciones que generan más escombros.