Escuela Segunda Unidad Francisco Vicenty

La escuela Segunda Unidad Francisco Vicenty, ubicada en el barrio Bucarabones en Maricao, se convirtió desde en uno de los proyectos de emprendimiento comunitario de la zona.

El inminente cierre de una escuela en Maricao permitió el nacimiento de una nueva fundación agrícola dirigida por mujeres de distintas comunidades de esa zona montañosa que se nutre mayormente de la agricultura.

La escuela Segunda Unidad Francisco Vicenty, ubicada en el barrio Bucarabones, se convirtió desde hace un año en uno de los proyectos de emprendimiento comunitario de la zona: la Fundación Bucarabón. La inauguración de la sede no será hasta enero tras recientemente haberse concretado los procesos de titularidad con el Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP).

Jaqueline Pérez, directora ejecutiva de la Fundación, relató que el proyecto consiste en tres etapas y que tienen al menos 30 cuerdas de terreno para el desarrollo de siembras. La primera de las fases, que tiene apoyo económico de la Fundación Comunitaria y de la Oficina de Desarrollo Rural del Departamento de Agricultura federal, consiste en el ofrecimiento de talleres por tres años para todas las personas de la región montañosa que decidan emprender.

“La fase dos del proyecto es una incubadora comunitaria donde vamos a estar preparando lo que era el comedor de la escuela como una incubadora comunitaria donde ofreceremos cursos para agricultores y empresarios que quieran desarrollar productos de valor añadido bajo el concepto de la finca a la mesa”, expresó.

Detalló que la tercera fase del proyecto comprende un hostal para que estudiantes de distintas universidades locales y de otros países puedan colaborar con la comunidad. “Todavía estamos en fase uno e inauguramos el 17 de enero y hemos estado haciendo reuniones y trabajando. También le ofrecimos espacio al Departamento de Agricultura para que tenga sus oficinas allí y también la inauguramos allí en la escuela”, detalló.

Con el apoyo de la comunidad

Pérez catalogó de positiva la acogida de las comunidades de la montaña al innovador proyecto agrícola.

“Estoy súper sorprendida porque la acogida ha sido muy buena tanto de parte de la comunidad como de organizaciones externas. De hecho, no hemos inaugurado y ya contamos con el apoyo de varias organizaciones. Tenemos fondos semillas que nos dio ConPRometidos, que es una organización sin fines de lucro, y contamos con el incentivo que nos dio la Oficina de Desarrollo Rural federal y la Fundación Comunitaria. También el banco Santander nos donó unas computadoras”, sostuvo.

“Estamos haciendo reuniones comunitarias y la comunidad se ha ido involucrando. Estamos tratando de cambiar lo que antes era una escuela el año pasado y que ahora es un centro comunitario”, abundó.

De ingeniera a emprendedora

Pérez, de 41 años e ingeniera civil de profesión, dijo que el proyecto nació con la nostalgia que le provocó el cierre de la escuela en la que estudió grados primarios e intermedios. A ese sentimiento, se sumaron los altos niveles de pobreza de ese municipio y al hecho de que las mujeres, según estadísticas, figuran entre las más vulnerables a esa condición social.

“Necesitamos que la gente vea estos espacios más allá de espacios perdidos, sino que los vean como espacios de poder para las comunidades que tanto lo necesitan en Puerto Rico. En la zona montañosa hay un montón de agricultores que perdieron sus cosechas y por eso es que hay que empoderar sobre las escuelas (cerradas) y sacarle desarrollo económico”, opinó.

De hecho, la Encuesta sobre la Comunidad de Puerto Rico de 2012 a 2016 revela que el 63.8% de los individuos residentes en Maricao viven por debajo del nivel de pobreza. Al menos, cuatro mujeres son líderes en la Fundación Bucarabón, y la expectativa es que en el futuro puedan comenzar a generar ingresos propios.

“Me crié en Bucarabones y nunca desarrollé etapas de liderazgo... Pero lamento mucho que no se me hubiese dado antes porque el cuento hubiese sido otro. Maricao es el segundo pueblo con menor población de la Isla y el per cápita es de $5,600 anuales, lo cual es bajo. Por eso queremos el proyecto y que la gente desarrolle el empresarismo”, indicó.

Otro proyecto que la fundación tiene sobre la mesa es la implementación de un cine comunitario para el disfrute de la ciudadanía.

Periodista destacada en la Legislatura de Puerto Rico.