Casa Protegida Julia de Burgos

Coraly León, directora ejecutiva de Casa Protegida Julia de Burgos; Inés Marrero, facilitadora; Coralymar González, facilitadora; y Gabriela Vázquez, asistente.

La Casa Protegida Julia de Burgos, albergue para mujeres sobrevivientes de violencia doméstica, reabrirá su segundo albergue en el área sur, luego de un cierre de ocho años debido a diversos recortes de fondos.

Este nuevo hogar se convirtió en una prioridad para responder a la situación que vive el país por el aumento de casos de violencia doméstica, que se agudizó en el contexto de la pandemia. También, cobra importancia ante el alza de feminicidios que llevó a la declaración de un estado de emergencia por violencia de género.

Según informaron en comunicado de prensa, la organización se encuentra en la fase de contratación de personas profesionales solidarias, empáticas y comprometidas con la erradicación de la violencia de género. Tan pronto se completen las plazas vacantes en trabajo social, psicología, enfermería, administración y facilitación, se recibirán a sobrevivientes y a sus hijas e hijos. El albergue contará con diez camas y tres cunas.

“Es una forma de reforzar nuestro compromiso con las personas sobrevivientes de violencia doméstica y sus hijas e hijos, y poder atender las necesidades actuales ante el aumento de casos de violencia de género en el país. Nos emociona abrir luego de ocho años de estar cerrado y de un proceso de grandes retos para lograr sostener los servicios esenciales que brinda la organización. No es un proceso fácil, pero sabemos lo que significan los servicios de albergue de emergencia, que hacen una diferencia entre la vida y la muerte de una sobreviviente. Por eso, asumimos el reto”, mencionó la directora ejecutiva de Casa Protegida Julia de Burgos, Coraly León Morales, sobre el albergue que contará con servicios de trabajo social, psicológicos, representación y orientación legal, acompañamiento, facilitación y enfermería. 

León Morales explicó que, desde hace meses, personas voluntarias arreglaron y acondicionaron la estructura, además de que se recibieron donaciones de camas, muebles y equipos para cubrir las necesidades de las sobrevivientes y sus hijas e hijos. Solo faltaba la identificación de los fondos para cubrir gastos operacionales, que se lograron gracias a una propuesta dirigida al Programa de Soluciones de Emergencia (ESG), que aprobó la legislatura municipal de Ponce. Estos fondos permiten que se comiencen los servicios de albergue, y cubren gastos por un año.

“Me llena de regocijo que la Casa Protegida Julia de Burgos reabra sus puertas y que nuestra administración haya sido un ente facilitador para así lograrlo. Como alcalde, es mi anhelo que ninguna mujer sea maltratada, pero mientras seguimos educando para que eso no ocurra, damos gracias a albergues como este, que brindan a las mujeres y a sus hijos, las herramientas de ayuda necesarias para romper patrones de violencia. Casa Julia lleva más de 40 años salvando vidas y su legado es palpable en cada víctima rescatada”, expresó, por su parte, el alcalde de Ponce, Luis M. Irizarry Pabón.