Residente Maunabo

Jeanette Lebrón es residente de la comunidad Matuyas Bajo. >Nahira Montcourt / EL VOCERO

MAUNABO - Jeanette Lebrón y su esposo Carlos Laboy permanecían aislados desde el pasado 18 de septiembre cuando el huracán Fiona impactó a Puerto Rico y provocó que un puente, aledaño a su residencia, perdiera parte de su estructura y los dejara incomunicados del resto del municipio.

Ayer, el matrimonio -que lleva más de 15 años residiendo en la comunidad Matuyas Bajo- observaba desde su balcón cómo se rellenaba con arena un tramo del puente, lo que permitiría que cerca de unas 25 familias tuvieran un mejor acceso en la zona, que es una de las más afectadas en este municipio del sureste de la Isla.

“Estas lluvias fueron mucho más grandes, con más daños y más sustos. Vimos cómo el río -que pasa por debajo del puente- subía y se tapaba de escombros hasta que empezó a subir por encima y quedamos incomunicados. No había paso para nada desde que pasó el huracán hasta ahora”, narró Lebrón.

Indicó que cuando pasó el huracán María en 2017, se habló de la posibilidad de hacer cambios a dicha infraestructura, pero los planes quedaron en nada.

“Nos afecta. Cuando vino el huracán María lo poco que se supo era que estaba en presupuesto destruir el puente, hacerlo un poco más allá (de donde está ahora), cosa de que cuando se tape, no arranque para acá porque como eso tiene gaviones (abajo) y sigue tapándose hasta que el río se sale de su cauce”, abundó.

La mujer reconoció que tiene la esperanza de que este problema se pueda resolver con algún plan de mitigación y advirtió que, de continuar las lluvias, la historia se volvería a repetir. “Ahora mismo ellos rellenan, pero si vuelven otras lluvias, todo se va a ir y vamos a volver a lo mismo”, abundó Lebrón.

Lo que sucedió en la comunidad Matuyas Bajo es solo el reflejo de lo que está pasando en otros barrios de Puerto Rico.

Ayer, el alcalde de Maunabo, Ángel Omar Lafuente, indicó a EL VOCERO que se había logrado abrir acceso en las vías principales, pero que no recomendaba que se transitara por la carretera PR-3 en dirección hacia Yabucoa por los derrumbes.

“Tengo comunidades como el sector Rascapelo, que no he podido llegar, esto está ubicado en el barrio Matuyas. También tengo comunidades como Paso Malo, que no hemos podido llegar por la cantidad de deslizamientos que hay en la carretera porque no solamente nos encontramos con tierra, sino con piedras que limita el recurso humano y las maquinarias”, abundó Lafuente.

Agregó que la comunidad que más le preocupa es la de Matuyas y Rascapelo, ya que había una fémina con dos menores, que no tenían agua. Mencionó que había destinado brigadas para que limpiaran el camino para que personal del municipio llegue a la residencia y pueda llevarle suministros.

“Estamos haciendo un llamado a la presidenta de la AAA (Autoridad de Acueductos y Alcantarillados), Doriel Pagán, a ver si nos pueden enviar camiones de cisternas y generadores eléctricos para que las bombas de agua puedan funcionar y así ir bajando la ansiedad de las personas porque mientras se van supliendo los servicios esenciales, todo se va controlando y tranquilizando”, añadió.

Hasta ayer, Maunabo tenía 11 refugiados en la escuela Wilfredo Lafuente debido a que hubo una falla en el generador de la Égida de la Asociación de la Policía, que colapsó y hubo que abrir el refugio para estas personas.

“Me preocupa no poder llegar a las comunidades. Estamos careciendo de diésel porque el suplidor que nos suple nos dice que no nos asegura que nos lo pueda brindar por la alta demanda. Estamos haciendo contacto con otros municipios para ver de qué otra manera nos pueden ayudar”, agregó.

Mencionó que el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) está operando con generador eléctrico, al igual que el Centro de Diagnóstico y Tratamiento (CDT). En esta última institución médica, el pasado martes hubo fallas con el generador, que colapsó por unas horas. “Se reparó, pero no estamos seguros de que esta planta pueda seguir aguantando allí”, aseveró el ejecutivo municipal.

12 comunidades incomunicadas

Por su parte, el comisionado del Negociado de Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (NMEAD), Nino Correa, indicó ayer que cerca de 12 comunidades permanecían incomunicadas en distintos municipios tras el paso del huracán Fiona, de acuerdo con el listado que tenía en ese momento. Sin embargo, reconoció que la cantidad de comunidades aisladas podría ser mayor.

“Cuando hablamos de comunidades aisladas, es que tenemos comunicación con ellas, pero las carreteras, el acceso, se ha comprometido, no se puede bajar vehículos. En ese sentido, las estamos atendiendo con la Guardia Nacional”, aseguró Correa.

Detalló que se han reportado casos en la PR-1 en Salinas, la PR-420 en Villalba, la PR-420 en Moca, la PR-143, la PR-140 en Jayuya, la PR-512 y la carretera municipal Los Gandules, en Juana Díaz. También mencionó la PR-372 en Yauco, la PR-590 (barrio Bautá) en Orocovis y en Utuado, donde se dio a conocer el caso de cerca de 50 familias afectadas en un sector, que no mencionó.

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