Refugiados afganos

Una familia afgana que logró salir de Kabul sale del aeropuerto internacional Dulles, en Washington. >José Luis Magana/AP

A un día para que se complete la salida de las tropas estadounidenses de Afganistán, la crisis se sigue recrudeciendo con ataques cercanos al aeropuerto de Kabul, contraataques de Estados Unidos, decenas de civiles muertos y miles de personas que siguen desesperadas tratando de huir del régimen del Talibán.

Aunque el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, ha hecho llamados a los países para que reciban refugiados, hasta la fecha Puerto Rico no forma parte de esos esfuerzos humanitarios.

Félix Lizasuaín Martínez, secretario de Estado adjunto de Relaciones Exteriores, informó que las autoridades puertorriqueñas no han recibido instrucciones de Estados Unidos a esos efectos.

“La posición del gobierno de Puerto Rico es que nosotros somos parte de los Estados Unidos y como tal estamos en disposición de participar y cooperar con cualquier determinación del presidente Joe Biden dirigida a recibir y aceptar refugiados, de ser el caso. Eso no ha ocurrido… Nosotros recibiríamos y trabajaríamos lo que designe, obviamente, el presidente de los Estados Unidos”, indicó el funcionario en declaraciones a EL VOCERO.

Aunque Estados Unidos no ha impartido instrucciones a Puerto Rico, la semana pasada anunció que destinará $500 millones disponibles de un fondo de emergencia para atender la “inesperada” necesidad de ayuda de los afganos que huyen de su país.

La ONU estima que hay 2.5 millones de desplazados afganos en 20 años, a los que se suman los miles que desde hace un mes están tratando de salir del país ante la toma del poder del Talibán.

Países como Ruanda y México ya han acogido grupos de afganos en distintas circunstancias. Mientras que la plataforma de alquiler a corto plazo Airbnb se comprometió a proporcionar alojamiento gratuito a 20,000 refugiados.

Olas migratorias

A través de los años, Puerto Rico ha recibido olas migratorias desde diferentes partes del mundo. El profesor y analista político José Rivera González expresó que históricamente el recibimiento que se le ha dado aquí a los refugiados ha sido selectivo y depende del discurso que maneje Estados Unidos sobre el conflicto que haya en el país de donde salen estas personas.

En la actualidad, la Isla tiene activo un programa de ayuda para los venezolanos que quieran recibir el estatus de protección temporal de Estados Unidos, tal y como Biden había prometido hacer en sus primeros 100 días de gobierno ante las diferencias con el gobierno de Nicolás Maduro.

Lizasuaín señaló que la Oficina de Ayuda al Inmigrante en la Isla ha orientado ciudadanos venezolanos sobre cómo completar los formularios requeridos.

Al cierre de esta edición el Departamento de Estado no sometió la información de cuántos venezolanos han recibido asistencia de la Oficina de Ayuda al Inmigrante.

Una revisión de las olas migratorias lleva, por ejemplo, a la década de 1930, cuando llegaron ciudadanos de España que huían de la Guerra Civil que se libraba en esta nación europea. En aquel momento la Universidad de Puerto Rico (UPR) organizó esfuerzos para recibir a intelectuales españoles.

Por otro lado, ante la cercanía con República Dominicana y Cuba, el flujo de personas que desde mediados del siglo pasado hasta hoy llegan desde las islas vecinas ha sido constante, aunque la frecuencia y circunstancias han variado a lo largo de los años.

Del mismo modo, entre 1975 y finales de los 80, Puerto Rico vio la llegada de personas del Líbano y posteriormente, llegaron ciudadanos de Palestina. Muchos de ellos se establecieron y se organizaron alrededor de pequeños o medianos negocios alrededor de la Isla tras huir de situaciones políticas extremas en sus países, expuso el profesor Rivera González.

La tragedia haitiana

Quizás el capítulo más lamentable en la historia reciente, puntualizó Rivera González, ocurrió cuando —como resultado de la crisis de gobierno del dictador Jean-Claude Duvalier, en Haití— la Isla recibió en 1982 a cientos de ciudadanos haitianos y fueron albergados en el Fuerte Allen, en Juana Díaz, en carpas bajo agua, sol y sereno, enrejados y en condiciones deplorables.

Durante cerca de un año los haitianos quedaron encerrados en la instalación militar, lo que provocó manifestaciones y repudio de parte de defensores de los derechos humanos en Puerto Rico y de la comunidad internacional.

“El capítulo del Fuerte Allen es el recuerdo amargo de lo que somos capaces de hacer en una crisis migratoria o con un grupo de personas que claman asilo: los ponemos en lugares que son equivalentes a cárceles o prisiones. Eso obviamente desdice del sentido de solidaridad y bondad de los puertorriqueños, pero es el estado quién decide el lugar de ubicación”, expuso Rivera González.

En 2015, la administración de Barack Obama hizo amagues de recibir a ciudadanos sirios y no descartaba enviarles a alguna de las jurisdicciones fuera del continente, como Puerto Rico. Rivera González agregó que la determinación no se llegó a tomar porque era palpable que el sentimiento antiinmigrante comenzaba a fortalecerse, lo que luego se consolidó con la llegada de Donald Trump a la presidencia.

Rivera González afirmó que si se abren las puertas a personas refugiadas desde Afganistán, es importante que los puertorriqueños se liberen de prejuicios y muestren solidaridad ante personas que se han visto obligadas a abandonarlo todo porque sus vidas corren peligro.