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Jonatán Hernández Rosa, un médico cirujano de 33 años. > Carlos Rivera Giusti / EL VOCERO

“En un mundo ideal, ¿qué cuerpo desearías?”, es una premisa que libera una catarsis en cada una de las pacientes de cáncer de seno que acuden a la oficina de un joven cirujano que moldea los cuerpos de quienes así lo decidan. 

“La mayoría de mis pacientes vienen cuando van a realizarse una mastectomía. Yo escucho todo lo que ellas me dicen y sobre lo que desean cambiar de su cuerpo. Luego yo les digo lo que se puede lograr y lo que no. Cualquier consideración no puede interferir con la salud del paciente de cáncer, su salud es lo primordial”, indicó en entrevista con EL VOCERO, Jonatán Hernández Rosa, un médico cirujano de 33 años.

Hernández Rosa —quien cursó estudios en la Escuela de Medicina Mount Sinai en New York— decidió regresar a Puerto Rico luego de 15 años para trabajar en su tierra. Hoy día, desde su oficina en el hospital HIMA en Caguas, busca que sus pacientes se sientan cómodas y que sobre todo estén orientadas al momento de tomar cualquier decisión. 

Varias opciones después de masectomía

Según explicó el cirujano, luego de una mastectomía existen varias opciones de reconstrucción de seno. Una de estas sería el implante debajo del músculo pectoral, la otra es un implante justo debajo de la piel con un sostén de refuerzo y, por último, una transferencia de tejido abdominal. 

Sobre estos procedimientos, el cirujano explicó que gracias a las nuevas tecnologías la calidad de los implantes y las cirugías han mejorado radicalmente en comparación a 20 años atrás.

“Luego de hablar con mi paciente, me comunico con su oncólogo, quien es el que aprobará finalmente la cirugía. Una vez estemos todos de acuerdo podemos seguir con los demás pasos”, afirmó Hernández Rosa. 

En el caso de los implantes debajo del músculo, el cirujano explicó que se debe utilizar un aparato de expansión de tejido que se llena con agua salina para suavizar el área pectoral. Luego de tres meses entonces se puede proceder con el implante de silicona.

Hernández Rosa añadió que en la mayoría de los casos de mastectomía, las pacientes toman radiación, lo que provoca que los tejidos se endurezcan y se dificulte la cirugía plástica. Por eso indicó que resultaba factible realizar el proceso de reconstrucción el mismo día en que se hace la mastectomía y así agilizar el proceso de recuperación. 

En el caso de los implantes subcutáneos, estos son factibles para mujeres que no son fumadoras o para mujeres que no quieren aumentar su tamaño de busto.

“Hay veces que una paciente quiere aprovechar la reconstrucción de seno para reducir o aumentar su busto. Incluso, hay veces en donde si se les hace la reconstrucción en un lado, piden que su otro seno sea nivelado”, indicó Hernández Rosa.

 En aquellos implantes que van directamente debajo de la piel, se utiliza una nueva técnica en donde la piel de un cadáver servirá como sostén de la silicona y ayudará también a lograr una mejor simetría en el doblez del busto. Para este procedimiento se salta la expansión de tejido que requieren los implantes debajo del músculo. 

La tercera opción para la reconstrucción de seno es la del trasplante de tejido abdominal, la cual exhibe más naturalidad y evita el cambio de un implante en el futuro. La cicatriz en esta intervención asemeja a la de una abdominoplastía, un procedimiento de intervención estética en el que se corrigen irregularidades en el área abdominal.

“Un 40 % de pacientes ha tenido algún problema con los implantes a los diez años. La reconstrucción con tejido se siente más natural al tacto también”, expresó Hernández Rosa, quien agregó que esta opción libera al paciente de la incomodidad que puede causar la silicona.

 Ya en la etapa final de la reconstrucción, con el dibujo del pezón en papel, el cirujano realizará unos pequeños cortes en la piel de la paciente que asemejarán un origami. “Al final hago un amarre de la piel para lograr la forma del pezón; ya para la aureola refiero a la paciente a un sitio de tatuajes”, reveló Hernández Rosa.

Según explicó, la parte más dolorosa de este procedimiento no es la mastectomía, sino el implante. Añadió que el promedio de evaluación de una reconstrucción de seno puede variar de seis meses a un año. 

“El tiempo de operación que requiere una reconstrucción de seno con implante es de una hora, mientras que en el trasplante de tejido se tardan unas ocho horas. La decisión final siempre es la del paciente, lo importante es hacer lo que sea mejor para ella”, culminó Hernández Rosa.

El promedio de edad de las pacientes que visitan la sala del cirujano fluctúan entre 40 a 70 años.