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La artritis psoriásica es una condición autoinmune inflamatoria, perteneciente al grupo patológico espondiloartropatía o espondilosis seronegativa, que afecta principalmente el elemento estructural dentro de la coyuntura, el ligamento y la piel, contrario a la artritis reumatoide que tienen el factor (r) reumatoide positivo y afecta principalmente la membrana sinovial.

La misma se presenta en el 0.03 % de la población general y en el 30% de los pacientes que en algún momento hayan tenido psoriasis o un familiares de primera línea con dicha enfermedad de la piel; se caracteriza por la aparición de parches de piel gruesa, enrojecida y con escamas, y produce picor, dolor, inflamación, calentamiento y coloración. A menudo se encuentran en los codos, las rodillas y otras partes de las piernas, así como el cuero cabelludo, la parte baja de la espalda, la cara, las palmas de las manos y las plantas de los pies. Aunque también pueden aparecer en las uñas de las manos, genitales e interior de la boca.

¿Quiénes suelen padecerla?

Según el Dr. José Raúl Rodríguez Santiago, experto en condiciones reumáticas, la artritis psoriásica puede presentarse en jóvenes, aunque suele presentarse más en adultos entre los 30 y 50 años, en igual prevalencia en hombres y mujeres, contrario a otras condiciones que suelen ser más frecuentes en mujeres que en hombres.

“Muchos de estos pacientes son referidos por dermatólogos luego de la manifestación de alguna dolencia en las coyunturas o dolor de espalda nocturno, o por evidente inflamación en las coyunturas”, mencionó Rodríguez.

El galeno señaló que en estos casos corresponde una evaluación que determinará el tratamiento a seguir. “Primero recogemos todos los indicadores que pueden llevarnos al diagnóstico de la enfermedad, mediante análisis de historial clínico y familiar, examen físico, análisis de sangre (factor reumatoide y parámetros de inflamación) y radiografías (para estudiar los cambios estructurales del paciente)”, señaló Rodríguez Santiago.

También mencionó que se deben ver las manifestaciones clínicas que pueden ser de cinco tipos distintos. Las que atacan la columna (Axial) o las que atacan manos y piernas (Periférica). “Puedo tener casos que se parezcan a la osteoartritis, parecidos a la artritis reumatoide, así como quienes presentan lo que se conoce como ‘pitting’ en la uñas (pequeños hoyuelos con formas irregulares), hongos en los pies… Y estas manifestaciones son como un presagio de que, eventualmente, este paciente padecerá artritis psoriásica”, añadió.

Sobre los tratamientos

El galeno mencionó que algunos tratamientos para la afección implican el uso de antiinflamatorios esteroideo, que son la primera línea de tratamiento para pacientes no alérgicos a aspirina. Luego se añaden fármacos conocidos como drogas moduladoras de enfermedades reumáticas (Dmard’s), donde los más utilizados por su efectividad son: metotrexato o sulfasalazina, y estudian la respuesta terapéutica del paciente por al menos tres meses.

“De acuerdo a la respuesta terapéutica —que se determina por medio de análisis y radiografías— se cambia de medicamento o se eleva la dosis del mismo. Si en un periodo de seis meses no se tiene una respuesta terapéutica definitiva o de acuerdo a lo esperado, se recurre a medicamentos biológicos como los inhibidores de la molécula TNF (factor de necrosis tumoral). Entre ellos: etanercept, adalimumab, inflilximab, y golimumab”, precisó quien cuenta con cerca de dos décadas de experiencia en el campo de la medicina reumática. Además señaló que algunos de estos tratamientos mejoran marcadamente la psoriasis en piel. Sin embargo, no todos cumplen con este propósito, por lo que deben ser combinados con otros tratamientos dirigidos a estos fines.

Una condición en aumento

El Dr. Rodríguez Santiago añadió que recientemente ha habido un incremento en pacientes con esta condición autoinmune y que aunque se desconoce qué la provoca, se presume que las personas que tienen problemas de piel en muchas ocasiones atraviesan por situaciones de estrés emocional y físico que pueden exacerbar sus lesiones cutáneas y a su vez aumentar las probabilidades de que se desate una artritis psoriásica.

“No sabemos lo que está ocurriendo pero el estilo de vida, el estrés y la exposición a ciertos elementos es importante. Siempre se debe tener cuidado y utilizar filtro solar; pero en lo que respecta a las coyunturas es más bien evitar lesiones. También es importante recurrir a un profesional a tiempo para evitar daños mayores permanentes, porque se trata de una condición seria”, subrayó.

La artritis psoriásica tiene manifestaciones distintas en cada paciente, por lo que constantemente se encuentran desarrollando nuevas terapias para modular el sistema inmune y desarrollando estudios clínicos que buscan nuevas aprobaciones para las que se encuentran disponibles en el mercado.

De hecho, Rodríguez Santiago comentó que en el último año y medio se han aprobado tres nuevas terapias para tratar la artritis psoriásica.

En cuanto a la dieta, destacó que particularmente para esta condición no se ha hecho un estudio formal. No obstante, para artritis reumatoide sí se presentó hace unos meses un estudio que establece que la dieta mediterránea, limitando el uso de gluten e incrementando el uso de aceite de oliva, exacerba menos la enfermedad.

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