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REPORTAJE INVESTIGATIVO

Por la libre las terapias de conversión

Expertos las consideran una práctica antiética que traumatiza a personas de identidad homosexual, mientras el sector religioso alega que no hay evidencia de que tal problema exista en Puerto Rico

LGBT

Expertos las consideran una práctica antiética que traumatiza a personas de identidad homosexual, mientras el sector religioso alega que no hay evidencia de que tal problema exista en Puerto Rico. >Suministrada

Nota del editor: Primero de tres reportajes investigativos sobre las llamadas terapias de conversión.

La práctica de las terapias de conversión, que se alega sirven para cambiar la orientación sexual de una persona, es más común en Puerto Rico de lo que parece y suelen ser ofrecidas por psicólogos —que influenciados por sus creencias religiosas incurren en lo que expertos tipifican como faltas éticas— y también pueden ser provistas por consejeros espirituales que rechazan cualquier identidad de género que se distancie de la heterosexualidad.

Atender la informalidad de esta práctica, también reconocida como “terapias reparativas”, es una de las prioridades esbozadas en el plan de gobierno de la administración de Ricardo Rosselló. También es un tema que ha generado amplio debate en el Senado, que lleva casi un año discutiendo una medida (PS 1000) cuya versión inicial prohíbe esta modalidad de terapias en la Isla, pero no penaliza a los profesionales o personas que incurren en dicha práctica.

María Rodríguez (nombre ficticio para proteger su identidad), de 24 años, tiene una sobrina de 16 años “con tendencia” al lesbianismo y que está siendo sometida a estas terapias en una iglesia del norte de la Isla. Según Rodríguez, la terapia reparativa que recibe su sobrina es un proceso basado en la admisión de “culpabilidad” de la menor por sentirse atraída por el género femenino. “Le montan unos discursos como si su orientación sexual fuese una tendencia al pecado que puedes manejar y no fuera parte de su identidad como persona. Ella me explicó que le pidieron que defina quién es ella y a partir de ahí comienza el proceso de culpa”, relató.

Rodríguez explicó que se siente frustrada por “el abuso” al que está siendo sometida su sobrina y ante la falta de recursos legales que le permitan denunciarlo. “Hablé con la directora (de la escuela de su sobrina) y me dijo que los tíos no pueden intervenir en la forma en que los padres intentan proteger a los menores”, agregó.

Por su parte, Caleb Esteban Reyes, de 32 años y miembro del Comité de Diversidad, Género y de Orientación Sexual de la Asociación de Psicología, narró su experiencia en una de estas terapias cuando tenía entre 14 y 15 años.

“En mi caso, no fue una psicóloga. Era un centro de terapia y quien me lo hacía era supuestamente una consejera, pero después de adulto me entero que la consejera no tenía ningún tipo de educación y que estaba allí simplemente porque era líder de una iglesia. Por lo menos a mí lo que me hacía era exorcismo y me tenía una hora entera haciéndome oraciones y sacándome los ‘demonios’”, detalló.

Los datos históricos evidencian que la Asociación Americana de Psicología eliminó la homosexualidad como categoría clínica desde hace 46 años. Es decir, desde una perspectiva clínica, la homosexualidad y el lesbianismo se consideran una expresión sexual saludable. De hecho, la propia asociación define las terapias de conversión como “psicoterapia dirigida a eliminar los deseos homosexuales y la usan personas que piensan que la homosexualidad no es una variación dentro de las orientaciones sexuales humanas, sino que todavía piensan que es un trastorno mental”.

Assmca

Roig Fuertes reconoció que la práctica de las terapias de conversión se produce y se justifica desde la psicología influenciada por la religión y desde supuestos consejeros espirituales. >Archivo / EL VOCERO

Las modalidades en la Isla —que pudieron ser identificadas por EL VOCERO a través de psicólogos y distintos testimonios— van desde terapias psicológicas de modificación de la conducta de niños y niñas, rituales religiosos parecidos al exorcismo, terapias electroconvulsivas con pornografía homosexual y heterosexual y lecturas bíblicas sobre cómo la homosexualidad es una abominación ante los ojos de Dios.

Denuncian daños psicológicos

Miguel Vázquez, psicólogo clínico e integrante del consejo asesor en asuntos relacionados a la comunidad lésbica, gay, bisexual, transexual y transgénero (Lgbtt), explicó a EL VOCERO que la Asociación de Psicología de Puerto Rico reconoció que “son terapias que causan daños psicológicos y, por lo tanto, son antiéticas. De igual forma, el Colegio de Profesionales del Trabajo Social, en su código de ética, también las cataloga como antitéticas. Así que es un asunto en donde los profesionales de la salud saben que no pueden entrar”.

El también coautor del libro Lgbtt 101 recordó que todas las investigaciones apuntan a que la orientación y la identidad de género no se pueden cambiar. “Intentar cambiarlo lo que ha causado en la mayoría de las ocasiones es aumentar la ansiedad, la depresión y —en los peores casos— ha llegado hasta al suicidio”, sostuvo.

Reveló que desde su oficina, ubicada en Hato Rey, ha atendido casos de pacientes víctimas de terapias de conversión que llegan con traumas graves. “Ahora mismo recuerdo dos casos en particular. Uno de ellos un hombre en sus 40 a 50 años, que luego de un divorcio con una pareja heterosexual reconoce que siempre fue gay y vino donde mí luego de una terapia de conversión con un psicólogo”, sostuvo.

Dijo que a ese paciente le practicaron una sesión frente a su entonces esposa. “Lo sentaron frente a una silla vacía y le dijeron que pensara que frente a él estaba su ser homosexual y le pidieron que lo insultara, que pidiera perdón y lo humillaron”, relató.

Vázquez describió que en ese entonces el paciente sintió que lo estaban “enseñando a odiarse”.

“Tuve que trabajar en terapia todo lo que fue ese trauma, más la aceptación y el vivir cómodo con su orientación sexual”, señaló.

Los códigos de ética consultados por EL VOCERO —incluyendo el de los psicólogos y trabajadores sociales de la Isla— prohíben dicha práctica. Incluso, algunos en particular definen posibles amonestaciones o querellas éticas a los profesionales que violen esta normativa.

Campo abierto para los académicos

Mientras tanto, los datos que retraten la realidad de cómo se ejecutan las terapias de conversión en la Isla son escasos y no fueron incorporados en la pieza legislativa que supuestamente persigue su prohibición. Algunos expertos, entre los que figura la administradora de la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (Assmca), Suzanne Roig Fuertes, reconocieron a este diario que la práctica de las terapias reparativas se produce desde la psicología influenciada por la religión y desde supuestos consejeros espirituales.

“Hay psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales que pertenecen a sectores religiosos fundamentalistas que lo practican aun en contra de los principios éticos de sus profesiones”, admitió Roig Fuertes en entrevista telefónica.

De igual forma, el abogado y portavoz del Comité Amplio para la Búsqueda de Equidad (CABE), Osvaldo Burgos, denunció que tampoco existen datos específicos y recopilados por el gobierno sobre en qué lugares de la Isla se ofrecen estas terapias, a las que mayormente están expuestos los menores de edad. Indicó que la mayoría de las terapias se ofrece “por debajo del radar”.

“Tenemos en nuestro país una dificultad de obtener datos y máxime en este tema que es uno que se recibe de forma bastante anecdótica porque incluso los organismos que regulan las ciencias de la conducta establecen que no son prácticas aceptadas por la ciencia y parecería que no se dan en el País, pero cuando hablas con compañeros que han recibido terapias de conversión o presiones de organismos que sin ser profesionales intervienen en la conducta de las personas, entonces comprende que sí se llevan a cabo”, sostuvo.

Un estudio que realizó el Instituto Williams, que atiende temas de la comunidad Lgbtt en la Escuela de Derecho de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), estima que 698,000 adultos de entre 18 años y 59 años de esa comunidad han sido sometidos a terapias de conversión en Estados Unidos. La cifra incluye 350,000 miembros de ese grupo que pasaron por la terapia cuando eran adolescentes.

La obtención de datos similares, en el caso particular de Puerto Rico, es un campo abierto para la academia, admitió el psicólogo y profesor de la Universidad Carlos Albizu, Alfonso Martínez.

“El tema es tabú y los psicólogos no se atrevían a tocar el tema. Es bien reciente cuando se está empezando a investigar el tema en Puerto Rico”, apuntó.

La influencia de la iglesia

La iglesia y otras organizaciones de base de fe no llaman “terapias de conversión” a los procesos espirituales y de ayuda que pueden ofrecer a sus feligreses. Incluso organizaciones internacionales como “Courage” o “EnCourage” se refieren a su intervención con la persona de la comunidad Lgbtt como “acompañamiento espiritual”.

En la actualidad, “Courage”, con base en Colorado, carece de un capítulo en Puerto Rico, confirmó este diario mediante comunicación electrónica con uno de sus miembros. Su página de internet explica que sus miembros son “hombres y mujeres que experimentan atracciones al mismo sexo y que han hecho un compromiso por vivir la castidad. Están inspirados por el llamado del Evangelio a vivir la santidad y las bellas enseñanzas que la Iglesia tiene sobre el bien y el fin de la sexualidad humana”.

Caleb Esteban Reyes

El doctor Caleb Esteban Reyes narró su experiencia en una de estas terapias cuando tenía entre 14 y 15 años. >Archivo / EL VOCERO

Este diario contactó al obispo de la Diócesis de Arecibo, Daniel Fernández Torres, quien remitió el pedido de información a una ponencia presentada ante la Legislatura sobre este tema en julio de 2018. En la misma, el líder católico indicó que prohibir las terapias de conversión se puede convertir en un “instrumento para procesar a los profesiones de la conducta humana con convicciones, a quienes no solo ya se les pide que dejen a un lado sus creencias, sino que ahora se les obligaría a apoyar las relaciones homosexuales entre menores de edad”.

Señala también que la prohibición coarta el “derecho de los padres a ser los primeros educadores de sus hijos, al criminalizar cualquier intervención que no se traduzca en la aprobación de las relaciones sexuales homosexuales en sus hijos menores de edad”.

De otro lado, el portavoz de Puerto Rico por la Familia, César Vázquez Muñiz, opinó que “nadie puede definir lo que es una terapia reparativa, nadie pudo mostrar que la gente haya sido afectada por las terapias reparativas y nadie pudo decir quién está haciendo terapias reparativas”.

Vázquez Muñiz señaló que existe una falta de datos de quiénes reciben las terapias, los lugares en que se están ofreciendo y cómo se afectan las personas. “Haces un proyecto de ley porque hay un problema que quieres resolver, pero lo primero es demostrar que el problema existe. Eso no se puede probar porque las únicas referencias concretas son consejería cristiana y oración. Te estás metiendo con la libertad de religión y el único caso concreto fue el que se llevó al Capitolio”, manifestó.

El también cardiólogo cuestionó si la acción de orar por una persona puede tildarse de terapia reparativa.

La posición del papa Francisco, máximo líder de la Iglesia Católica en el mundo, con respecto a la homosexualidad no ha sido clara, según reportes de prensa.

Sin embargo, la enseñanza católica sobre la homosexualidad que prevalece dice que se trata de “un desorden” y sostiene que las parejas del mismo sexo no pueden casarse.

BUSQUE MAÑANA: Por qué los menores de edad son los más vulnerables.

Periodista destacada en la Legislatura de Puerto Rico.

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