ataque cerebral

Un ataque cerebral se produce cuando falla la circulación sanguínea al cerebro y esto provoca que las células cerebrales mueran debido a la disminución del flujo sanguíneo y, por consiguiente, a la falta de oxígeno. Reconociendo a mayo como el Mes de la Prevención del Derrame Cerebral, en Baby Boomers compartimos información que le ayudará a reconocer sus síntomas. Existen dos categorías de ataque cerebral: aquellos causados por un bloqueo del flujo sanguíneo y los provocados por una hemorragia cerebral.

El bloqueo de un vaso sanguíneo en el cerebro o el cuello —denominado ataque cerebral isquémico— es la causa más frecuente de ataque cerebral y es responsable del 80% de los accidentes cerebrovasculares. Dichos bloqueos provienen de tres afecciones:

• La formación de un coágulo dentro de un vaso sanguíneo en el cerebro o el cuello, llamado trombosis.

• El movimiento de un coágulo de otra parte del cuerpo como del corazón al cerebro, llamado embolia.

• El estrechamiento grave de una arteria dentro del cerebro o que va hacia él, llamado estenosis.

La hemorragia dentro del cerebro o en los espacios que lo rodean causa el segundo tipo de ataque cerebral, llamado ataque cerebral hemorrágico.

ataque cerebral

Algunos de los factores de riesgo tratables más importantes del ataque cerebral son:

Presión arterial alta o hipertensión. La hipertensión aumenta de dos a cuatro veces el riesgo de tener un ataque cerebral antes de los 80 años. Algunas sugerencias para mantener su presión arterial en control —además de la medicación— serían: mantener el peso adecuado, evitar los medicamentos que aumentan la presión arterial, comer correctamente —especialmente con poca sal— y hacer ejercicios. Es imperante mantener bajo control la presión arterial y evitar la enfermedad cardiaca, diabetes e insuficiencia renal.

Fumar cigarrillos. Los fumadores están en riesgo de sufrir un ataque cerebral isquémico y hasta cuatro veces el aumento en el riesgo de ataque cerebral hemorrágico. Ha sido vinculado con la acumulación de sustancias grasas (aterosclerosis) en la carótida, la arteria principal del cuello que abastece de sangre al cerebro. La nicotina aumenta la presión arterial; el monóxido de carbono del cigarrillo reduce la cantidad de oxígeno que su sangre puede transportar al cerebro y el humo del cigarrillo espesa su sangre y la hace más propensa a la coagulación, entre otros.

Enfermedad cardiaca. Los trastornos cardiacos comunes —como la enfermedad coronaria, defectos valvulares, latido cardiaco irregular (fibrilación auricular), y aumento de tamaño de una de las cámaras cardíacas— pueden dar como resultado coágulos sanguíneos que pueden desprenderse y bloquear vasos dentro del cerebro o que van hacia él, entre otros.

Signos de advertencia de TIA (ataques isquémicos transitorios) o ataque cerebral. Si usted ha sufrido de un TIA o un ataque cerebral, su riesgo de tener un ataque cerebral es mucho mayor que alguien que no ha tenido ninguno.

Diabetes. En términos de ataque cerebral y enfermedad cardiovascular, tener diabetes también causa cambios destructivos en los vasos sanguíneos del cuerpo.