No alcanza nivel de epidemia la influenza

(Carlos Rivera Giusti/EL VOCERO)

La pulmonía es una condición diferente a la influenza a pesar de que comparten síntomas similares. Sin embargo, son dos condiciones que hay que tratarlas de manera distinta y lo más importante es que pueden prevenirse.

Así lo dijo a EL VOCERO el doctor Ariel Cruz, especialista en geriatría, quien explicó que la pulmonía es una infección que afecta los pulmones y cada año millones de personas en todo el mundo padecen la enfermedad.

Un promedio de 27 puertorriqueños es diagnosticado con esta afección diariamente.

“La mayoría de las personas que tienen influenza no tienen pulmonía, aunque los síntomas son muy parecidos. Los síntomas de la influenza son: debilidad generalizada, mucho dolor en todo el cuerpo y cansancio extremo. La condición puede durar como máximo entre tres a cinco días”, dijo el experto.

Los síntomas de la pulmonía mas comunes son: tos seca y persistente al principio y luego tos con flema, cansancio, fiebre, escalofríos con temblores violentos, dificultad al respirar, dolor de cabeza, confusión, falta de apetito, baja energía, fatiga, malestar, dolor agudo cuando tose, náuseas y vómitos, mucha sensación de orinar, deshidratación y descontrol en su diabetes.

“La pulmonía si no se atiende a tiempo puede empeorar cada día y la persona puede estar hospitalizada por semanas. El riesgo de contraer estas enfermedades aumenta con la edad máxime si ya cuenta con 65 años y padece de otras condiciones como problemas cardiacos, es fumador, alcohólico o asmático”, añadió.

El tipo más común de pulmonía es la bacteriana, mejor conocida como el neumococo.

“Se recomienda que cuando tenga algunos de los síntomas acuda a su médico generalista, geriatra o neumólogo. A través de una placa de pecho el médico le podrá diagnosticar si tiene o no pulmonía y dependiendo del resultado será el tratamiento, que pudiera incluir hasta una hospitalización. Pero todo esto puede prevenirse por medio de la vacunación, una de las maneras más eficientes y seguras de proteger la salud de un individuo a lo largo de toda su vida”, agregó.

En los EE. UU. la enfermedad neumocócica mata a miles de adultos anualmente, mayores de 65 años. La pulmonía en adultos tiende a ser más grave porque a su edad el paciente está más débil y porque el diagnóstico puede tardarse principalmente porque los síntomas puedan confundirse con la influenza. Los pacientes de 65 años o más, tienden en su mayoría a ser hospitalizados por pulmonía para tratar y curar la condición.

“Mientras más pronto se pueda vacunar una persona en contra de una enfermedad, más probable será que el cuerpo desarrolle anticuerpos en contra del germen invasor y menos probable el ser infectados por dicho germen. Cabe mencionar que la vacuna contra la pulmonía se administra solo una vez en la vida y la de la influenza debe administrarse una vez al año”, dijo.

El médico geriatra aconsejó que para evitar estas enfermedades también debe mantener una buena higiene personal, tomar vitamina C y complejo B. También ,recomendó hacer ejercicios, aunque sean de bajo impacto.

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