Fiebre Canábica3

A poco menos de dos años de haberse legalizado el uso medicinal de la marihuana en Puerto Rico, 24,681 personas se han certificado como pacientes, 26 mil solicitudes han sido sometidas en el Departamento de Salud (DS) y 65 establecimientos cuentan con la licencia para poder operar, lo que representa un rápido crecimiento en una industria relativamente joven.

Ingrid Schmidt, presidenta de la Asociación de Cannabis Medicinal (PRMCA, por sus siglas en inglés), explicó a EL VOCERO que cada inversión que se realiza en la industria del cannabis se queda en la isla y favorece a otros sectores económicos.

“Todo se hace aquí, por lo que el dinero se queda aquí. Esto no se puede exportar, ni importar. Aquí todo se cultiva, se manufactura y se vende al paciente. No solo tienes el impacto directo en los establecimientos dedicados específicamente al cannabis, sino a todo su entorno. Todas estas compañías necesitan sistemas de riego y abono, seguridad, mercadeo, entre otros”, comentó.

Igualmente, la presidenta indicó que existe otro impacto económico aun más importante y del que nadie habla. “Estos pacientes que estaban postrados e incapacitados de trabajar, cuando empiezan a disfrutar de calidad de vida, vuelven a reinsertarse en la fuerza laboral porque se sienten en la condición de salud suficiente para poder volver a trabajar y a correr sus negocios. Este medicamento los ayuda a sentirse mejor y les cambia todo su entorno porque se sienten capaces de reinsertarse al mundo nuevamente y de una manera proactiva”, mencionó.

Por otro lado, la manufactura representa sobre el 40 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) de Puerto Rico y dentro de ese porcentaje se incluye la producción del cannabis medicinal. No obstante, la industria ha sido excluida de incentivos gubernamentales dirigidos a fomentar la manufactura.

De acuerdo con Schmidt, la producción de marihuana, a pesar de ser un negocio agrícola, ha sido privada de poder acogerse a beneficios como los que establece la Ley de Incentivos Contributivos Agrícolas de Puerto Rico, donde podrían certificarse como “Agricultores Bonafides” y recibir exenciones en el pago de arbitrios en la compra de artículos que serán utilizados en el negocio o en el pago de contribuciones sobre la propiedad mueble e inmueble.

“Existe mucho desconocimiento sobre el tema y es por eso que la PRMCA se encarga de establecer reuniones con los secretarios y agencias correspondientes para educarlos y presentarles alternativas que nos puedan beneficiar”, dijo la también empresaria.

Aunque el cannabis ha logrado alzarse con éxito en medio de la crisis económica que atraviesa la isla, el abogado Cristian Bernaschina, copropietario de la clínica Cannasense en Hato Rey, sentenció que el proceso para obtener los permisos suele ser complicado y que el acceso a capital es casi imposible.

“Es una industria en crecimiento y cuyo potencial económico ha sido evidenciado. El gobierno debería ser un facilitador y no complicar el proceso. Además, otro de los limitantes es que como a nivel federal no se considera al cannabis como un producto que se pueda vender, la banca tradicional no quiere entrar en el negocio, limitando el acceso a prestamos o algo tan sencillo como una cuenta de cheques”, acotó.

Por su parte, Christian González, fundador de la página Moña -dedicada a orientar y educar sobre los beneficios del cannabis-, expresó que, hasta el momento, el cannabis es la única industria en el país en crecimiento y cuyos recaudos económicos podrían aportar a mejorar la crisis que se enfrenta.

“En la industria se sabe que lugar donde se aprueba el uso medicinal, tiene miras a lo recreacional. Los recaudos económicos que trae esta industria son multimillonarios y no creo que Puerto Rico sea la excepción”, opinó

“Cualquiera no puede expedir las licencias”

Tras la controversia que se ha suscitado ante eventos y ofertas donde se promueve la certificación de pacientes, Antonio Quilichini, director ejecutivo de la Junta Reglamentadora del Cannabis Medicinal del DS, aclaró que cualquiera no puede expedir las licencias y que para que puedan ofrecer la certificación, deben contar con el aval de la agencia.

Quilinchini explicó que para obtener una identificación, un médico autorizado debe recomendar el uso de cannabis medicinal. Luego, el paciente deberá solicitar su registro en la Oficina de Cannabis Medicinal.

“Este proceso conlleva completar la solicitud que deberá estar acompañada de la recomendación médica, copia de identificación con foto y el Acuse de Notificación de Practicas de Privacidad”, recalcó.

El reglamento actual permite que se traten 14 condiciones entre ellas: alzheimer, artritis, artritis reumatoide, esclerosis lateral amiotrófica, esclerosis múltiple, parkinson, cáncer, VIH o SIDA, hepatitis, migraña, chrons, ansiedad, fibromialgia, anorexia y lesiones en el cordón espinal.

De igual forma, se puede tratar a aquel paciente que presente caquexia o dolor crónico.

Las estadísticas rompen con los estereotipos

Existe cierto escepticismo al momento de hablar sobre la marihuana. Son muchos los que creen que la aprobación de su uso en forma médica se presta para el uso recreacional y que son los jóvenes los que acuden a certificarse como pacientes.

La última estadística que publicó el DS demostró que, de una población total de 22,035 pacientes, el 56 por ciento son varones y el otro 43 son féminas. Ambos con edad promedio de 52 años.

“Esto rompe parte de ese prejuicio existente. En nuestro negocio atendemos a 600 pacientes aproximadamente, muchos de ellos son adultos mayores que buscan un tratamiento alternativo a lo que es la medicina tradicional”, comentó la psicóloga clínica Janet Ubiñas, también propietaria de la clínica Cannasence.

Ubiñas también aseguró que muchos de estos pacientes llegan con miedos y repletos de dudas, por lo que los van educando y orientando sobre los componentes de la flor y los efectos que tienen sobre el cuerpo.

“Quisiera que la gente pudiera ver la cantidad de pacientes que vienen, la cantidad de condiciones que tratamos y las historias que escuchamos. Son personas que padecen de condiciones que las incapacitan y que han reaccionado efectivamente al tratamiento”, dijo la doctora. 

No obstante, la presidenta de la PRMCA explicó que, según su experiencia, muchos de estos temores se deben a que debido a la falta de orientación, piensan que van a fumar la flor. 

"El reglamento no lo permite, lo más que se puede hacer es vaporizarlo. Hay muchos métodos de consumo en la isla. Ya hay supositorios, parchos, comestibles, cápsulas, pastillas, concentrado colorectales, concentrados vaporizables”, concluyó.