ADN

Imagen de archivo. (Foto: Sangharsh Lohakare)

El descubrimiento del origen del lupus llegó como una fuente de luz y esperanza para las miles de personas en Puerto Rico que padecen de esta enfermedad y otras millones de personas alrededor del mundo.

Un grupo de investigadores internacionales publicaron un estudio que reveló el descubrimiento y eso abre las puertas para mejorar los medicamentos y los tratamientos, y puede ser un paso a encontrar una cura.

No es casualidad que la palabra “luz” sea una descripción común para esta noticia por personas en la comunidad.

“Es una noticia esperanzadora y una luz para todos nosotros; tanto para pacientes, como para sus familias”, dijo a EL VOCERO la doctora Lilifrancheska Lebrón, paciente de lupus y quien practica la medicina naturopática en San Juan. “Es igual de buena para los que nos rodean, ya que contamos con mucho apoyo de familiares y amistades”, agregó.

Por su parte, Daisy González, la fundadora de la Red de Apoyo de Pacientes de Lupus en Puerto Rico, coincidió en usar la palabra “luz”. “Fue una grata noticia. La comunidad de pacientes de lupus la tomó con mucha esperanza. Ahora estamos pendiente a cuáles son los siguientes pasos. Pero es una luz de esperanza”, indicó a EL VOCERO.

En Puerto Rico, una de cada 629 personas padece de lupus, lo que implica que en la Isla existe una de las incidencias más altas de todo el mundo, según datos publicados por la Legislatura este año. Hallazgos como éstos, publicados en la revista Nature, son de gran impacto para las personas que tienen la enfermedad, ya que representa un paso hacia delante en su batalla a diario.

“Es el segundo avance importante que hemos tenido, desde la introducción del medicamento Benlysta. Estos dos avances nos hacen sentir que estamos progresando”, informó González.

Benlysta fue aprobado por la FDA en el 2011. Es el primer medicamento exclusivo para pacientes de lupus, diseñado para tratar síntomas específicos de la condición. La droga, conocida como belimumab, se utiliza para reducir la hinchazón, dolor y otros síntomas de inflamación.

Ahora, con este descubrimiento, la posibilidad de mejores tratamientos y medicamentos aumenta. “Si sabemos el problema, atacamos la raíz y eso se presta para mejores tratamientos. Eso es sumamente importante, para poder ver con lo que estamos lidiando”, comentó González, de 45 años, y quien padece de lupus desde hace 26 años.

González fundó la Red de Apoyo de Pacientes de Lupus en Puerto Rico en el 2003, con la intención de conocer a otras personas con misma lucha diaria. “La fundé para conectar con personas en mi situación. Era mi fin de encontrar otras personas con mi misma condición”, sostuvo.

Por otro lado, la doctora Lebrón ve los beneficios que el descubrimiento tiene para pacientes y médicos; ella es parte de ambas comunidades.  

“Este hallazgo podría mejorar el régimen de medicamentos. El camino es más cerca para una posible cura”, dijo la doctora Lebrón. “Esto también nos ayuda a nosotros los médicos, porque nos da una mejor idea por dónde atacar los síntomas”, agregó.

A su vez, Lebrón reconoce que es sólo el comienzo y que habría que esperar para ver tratamientos, pero enfatizó que conocer el punto de origen es un gran paso hacia adelante.

“Tomaría años. Lo que los investigadores hacen es enfocarse en crear fármacos que directamente trabajan la mutación; que no afecten otras áreas y que no tengan efectos secundarios. Al tener la posible causa, nos permite atacar la raíz de estas condiciones autoinmunes”, comentó Lebrón, quien sostiene que este descubrimiento podría ser bueno para otras condiciones autoinmunes, como la artritis reumatoide.

La doctora Lebrón ha padecido de lupus desde el 2007 y elogia todos los esfuerzos que se hacen para beneficios de más investigaciones: “Por esto, es que tenemos un Día de Concienciación sobre el Lupus (celebrado cada 10 de mayo). Con eso, movemos hacia adelante más investigaciones y tener hallazgos como éste”.

El estudio lo hizo un grupo liderado por la doctora Carola Vinuesa en el Centro de Inmunología Personalizada de la Universidad Nacional de Australia. El mismo reveló una mutación en el gen TLR7, consistente en el ADN de una niña española que padece de un caso severo de lupus desde sus 7 años. Hicieron pruebas con ratones, dándoles la mutación. Los animales presentaron síntomas semejantes a los de lupus. Eso sirvió como prueba concreta de que la mutación del TLR7 es la causa de la enfermedad.

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