Pirucho Coop

Recorrido por la Cooperativa de Energía de San Salvador, Pirucho Coop, en Caguas. >Brandon Cruz González/EL VOCERO

Felicita Jiménez Vélez y su esposo, Venancio García Carrión, se encontraban en una cita médica cuando el huracán María comenzó a ceñirse sobre Puerto Rico hace casi cuatro años. Esto no les permitió llegar a tiempo a una gasolinera, por lo que quedaron a oscuras y sin un salvavidas cuando colapsó el sistema eléctrico.

La pareja de esposos y toda la comunidad en el barrio San Salvador, en Caguas, quedó a la merced de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), que no restableció el servicio de luz a cientos de familias en el lugar hasta ocho meses después del impacto del sistema atmosférico.

“Fue demasiado tiempo sin luz y sin medios para ver cómo estaba la situación en la Isla”, narró a EL VOCERO Jiménez Vélez, de 70 años, acompañada de su esposo, de 77, en su residencia en una colina del sector “La Plaza”, en donde fue certificada este mes la primera cooperativa solar en Puerto Rico.

Se trata de la Cooperativa de Energía de San Salvador, bautizada con el nombre “Pirucho Coop” por la emblemática montaña que se observa al llegar al sector principal.

“Este proyecto nació de unas asambleas comunitarias”, explicó Feliciano Rodríguez, secretario de la Junta de Directores de Pirucho Coop. “En ese momento no había cooperativas de energía, dos años atrás esto era nuevo y costoso… El pensar de dónde vamos a sacar (miles) de dólares para este proyecto les parecía a algunos, imposible”.

Las conversaciones entre los vecinos sobre cómo podrían enfrentar el problema de la falta de servicio eléctrico comenzaron unos meses después del huracán. En ese momento, Rodríguez comentó que “no tenían idea” de lo que era una microrred, o cómo podrían alcanzar su sustentabilidad.

Gestión comunitaria

Entre talleres comunitarios y la mano amiga de varias organizaciones, la comunidad comenzó a trazar un plan con un norte en mente: “La gente expresó que querían ser dueños de ese proceso, y que se hiciera en un sentido comunitario, porque es una comunidad que está acostumbrada a ese estilo de decisión”, compartió Rodríguez.

Pirucho Coop

En la foto Felicita Jiménez Vélez y Venancio García Carrión. >Brandon Cruz González/EL VOCERO

El primer intento involucró a inversionistas de Estados Unidos que querían beneficiarse de la exención de impuestos ofrecida a inversionistas en productos solares de este tipo. Pero, la falta de títulos de propiedad en muchas de las residencias impidió que esta gestión se materializara.

“Estábamos en medio del desastre pos-huracán, las agencias estaban cerradas, no había manera de resolver este asunto rápido. Y en Estados Unidos nos estaban presionando los inversionistas, porque querían beneficiarse de la exención contributiva, pero acá no podíamos salvar estos inconvenientes”, contó Rodríguez, sacerdote y párroco de la comunidad.

Eso abrió la puerta a que la comunidad se apropiara aún más de la iniciativa. De la mano del Fondo de Inversión y Desarrollo Cooperativo (Fidecoop) y la Comisión de Desarrollo Cooperativo (CDCoop), quedó registrada la Cooperativa de Energía de San Salvador el 8 de octubre de 2019.

“Después de María eso quedó escrito en piedra, había que resolver este asunto (de la luz)”, sostuvo Rodríguez.

A finales de 2018, el entonces gobernador Ricardo Rosselló estampó su firma en la Ley Núm. 258, que creó la Ley de las Cooperativas de Energía de Puerto Rico. Esto puso en manos del Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR) las cooperativas de energía. La certificación de Pirucho Coop no llegó hasta el 1 de marzo de 2021.

Iluminadas ocho residencias

Wanda Carrasco Vázquez ha vivido en el barrio San Salvador por cerca de 27 años. Retirada de la Policía de Puerto Rico, su único enfoque es velar por sus cuatro hijos y su esposo.

“Cuando empezaron a hablar sobre las placas, eso fue un rayito de luz. Este barrio está bien retirado de la población de Caguas, en la colindancia con Cayey. Acá es donde más tarde llega toda la ayuda, y cuando hablaron de las placas fue maravilloso”, expresó.

Pirucho Coop

Desde la izquierda Feliciano Rodríguez y José L. Ortiz, miembros de la Junta de Directores de Pirucho Coop. >Brandon Cruz González/EL VOCERO

Carrasco Vázquez vive en una de las ocho residencias que forman parte de la primera fase del plan para iluminar con energía solar a gran parte del barrio. José L. Ortiz, retirado de profesión y tesorero de la Junta de Directores de Pirucho Coop, estimó que el costo del proyecto piloto ascendió a sobre $145,000 con el equipo solar de cada casa oscilando en los $18,000.

Mientras en la AEE se habla de más aumentos en la factura —el más reciente presentado hace una semana—, la expectativa de la cooperativa solar es que el costo del servicio se pueda mantener igual por varios años, o incluso menos. “Nosotros hablamos de reducir costos, nunca de aumentos”, acotó Rodríguez.

Un estudio coordinado por la organización Cambio, en colaboración con el Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (Ieefa, en inglés), concluyó que es posible equipar el 100% de los hogares en la Isla con energía solar en 15 años; si la AEE comienza a invertir los fondos federales disponibles en la instalación de placas solares y baterías de almacenamiento.

Para la comunidad solar en Caguas, esta propuesta ya no suena como una fantasía inalcanzable. La segunda fase del proyecto incluirá 10 hogares, que esperan multiplicar hasta llegar a 450 vecinos del barrio al cabo de unos ocho a 10 años.

“Desde el primer momento en que la comunidad se reunió, se habló de que esto fuera un modelo replicable, que se pudiese compartir el conocimiento. Eso se ha logrado y se está haciendo. Es una gran satisfacción, porque nosotros empezamos sin saber absolutamente nada de una microrred y sin un solo centavo. En cierto modo, esto es un milagro”, celebró Rodríguez.

La tarifa para las ocho residencias será de 20.83 centavos por kilovatio-hora (kWh). Los vecinos acordaron mantenerse conectados al sistema de la AEE, en caso de que el sistema solar sufra algún inconveniente. El dinero facturado irá al mantenimiento del sistema y al crecimiento del proyecto en los próximos meses y años.

“Somos una semilla pequeña, pero ya está dando frutos. Estamos extremadamente satisfechos, agradecidos de la comunidad, el mundo cooperativista, las organizaciones que han creído en nosotros como la Fundación Comunitaria, y otras entidades privadas. Creemos que esto va a progresar y va a ser el modelo alternativo energético más importante en Puerto Rico”, concluyó Rodríguez.