Arturo Massol

Arturo Massol, director asociado de Casa Pueblo, conversa con niños sobre la importancia de las fuentes renovables.

A finales del siglo XIX, el café puertorriqueño cautivaba los paladares de importantes mercados en Europa, en donde los consumidores disfrutaban en cada sorbo de las propiedades energéticas de la aclamada bebida. Hoy día esas cualidades buscan servir de sostén al proyecto de sistemas de energía solar que ha desarrollado la organización comunitaria Casa Pueblo.

En entrevista con EL VOCERO, Arturo Massol, director asociado de Casa Pueblo, explicó cómo la biomasa del café (desperdicios del café) puede servir a gran escala como una fuente secundaria de energía que se integre a los sistemas solares que ya han sido establecidos en los hogares de la montaña y más reciente en una escuela elemental del pueblo.

“Mediante una reacción química, ese desperdicio del café puede ser utilizado como combustible. La unidad prototipo de investigación utilizará biomasa para generar electricidad de 15 kilovatios, sin tener que usar diésel o gasolina”, mencionó Massol sobre el proyecto que ha sido desarrollado en colaboración con la Universidad de Michigan y estudiantes de la Universidad de Puerto Rico en Utuado.

Según explicó, este modelo de energización híbrida —sol y biomasa— ayudaría también a los caficultores a poder abaratar sus costos de producción. Esto ocurre en momentos en que la industria cafetalera todavía busca recuperarse de la devastación que le dejó el huracán María hace más de dos años, con pérdidas reportadas en la producción de un 75% y el 90% de las siembras nuevas que se perdieron.

“Esto es el comienzo; ahora utilizamos el café, pero bien se pueden utilizar otras fuentes de la biomasa para generar energía renovable. Esto es lo que tenemos que hacer para que en nuestras comunidades tengan seguridad energética”, explicó Massol.

Hasta el momento Casa Pueblo, junto a la ayuda de distintas fundaciones, ha logrado que sobre 60 hogares hayan sido energizados con luz solar. Según se explicó, en muchos de estas casas había personas con necesidades de terapia respiratoria y diálisis peritoneal.

Impuesto al sol es “un decreto de guerra”

Por otra parte, a preguntas de este diario, Massol explicó que el impuesto al sol que defiende José Ortiz, director ejecutivo de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), es “un decreto de guerra contra el pueblo de Puerto Rico”.

Massol explicó que la inversión gubernamental que sería necesaria para viabilizar la energía renovable en todo el País resultaría en menor costo que crear una central eléctrica. Tomó de ejemplo la escuela elemental Domingo Massol, la cual fue energizada con luz solar, luego del plantel haber sufrido múltiples apagones eléctricos que tenían como resultado la suspensión de clases.

“Si el gobierno decidiera hacer lo mismo en todas las escuelas del País, reduciría la demanda energética centralizada y las comunidades estarían mejor preparadas para las emergencias. Entonces, en lugar del gobierno amenazarnos con apagones en el verano porque la AEE no da abasto, las escuelas que están cerradas en ese periodo de demanda pico podrían producir excedentes de energía para fortalecer la red eléctrica en toda la Isla”, explicó el líder comunitario.

Añadió que Casa Pueblo, con recursos limitados y en menos de 10 días, pudo finalizar el proyecto en la escuela elemental.

El gobierno había presentado como proyecto de país que para 2025 el 40% de la energía que se produzca localmente sea renovable, pero hasta ahora los estimados apenas se acercan al 2%, el mismo nivel de hace más de una década.