El boxeo ha generado grandes historias. Desde los días en Puerto Rico de Sixto Escobar, mejor conocida como la época de oro del boxeo profesional, hasta los fascinantes días de los grandes pesos completos.

El próximo 8 de marzo, se cumplirá precisamente los 50 años de lo que los conocedores de “Fistiana” han bautilizaco como la “Pelea del Siglo”: el combate entre los máximos inmortales del boxeo mundial, Muhammad Ali y Joe Fraizer. La conmemoración del primer feudo de estos dos gigantes. Una pelea que fue tan épica que por eso ganó el legendario mote.

Fue el mítico Madison Square Garden de Nueva York el hogar de este primer capítulo de lo que luego fue una trilogía. Un evento sin precedentes, que para esa época, otorgó una bolsa de $2.5 millones para cada uno de sus protagonistas. 

La pelea fue transmitida a 370 lugares en circuito cerrado. Se vendieron cerca de 2.5 millones de boletos y tuvo ventas en Estados Unidos de $45 millones. El circuito cerrado en Londres también fue récord. Allí se vendieron 90 mil boletos para un total de $725 mil. La pelea fue vista por más de 300 millones de personas alrededor del mundo. Se estima que incluso 5.4 millones la vieron en Italia y otros dos millones en Corea del Sur.

“La noche del 8 de marzo de 1971, será una fecha inolvidable para aquellos que nos dimos cita en el Garden”, recordó con gran nostalgia el boricua Arturo Santiago Rubero, un seguidor de la carrera de Alí quien estuvo en el Garden la noche del magno evento.

Un Santiago Rubero, de apenas 13 años en aquel momento, recuerda con detalles lo impresionante de un pleito que lo convirtió en un seguidor máximo del boxeo profesional, una pasión que precisamente ya había comenzado a sentir desde que conoció al excampeón semicompleto boricua José “Chegüi” Torres. 

“Por vez primera en la historia se enfrentaban dos púgiles pesos completos e invictos que eran proclamados campeones mundiales. Dicho combate se había pactado para determinar quién sería el campeón absoluto de dicha división. Toda mi experiencia por el mundo del boxeo comenzó hace 56 años, cuando conocí al entonces recién coronado campeón mundial semicompleto el boricua José Chegüí Torres, atravéz de mi padre, para el verano de 1965”, recordó.

“Para esa misma fecha, llegaba a Puerto Rico, Muhammad Ali. El propósito de su visita fue para ver el combate entre Chegüí Torres ante Tom McNeely, en la categoría peso completo. Chegüí le había hecho el reto a Muhammad Ali, y por ende necesitaba una pelea de preparación. Pero no lució del nada bien. Pese a que ganó, todas las esperanzas se fueron a la borda. Pasaron los años y no fue hasta mediados del año 1970 donde desperté un gran afán por el boxeo. Eso se debió cuando Ali obtuvo licencia para retornar a los tinglados después de tres años y medio de inactividad por rehusarse a inscribirse en el servicio obligatorio de las Fuerzas Armadas. Para el 26 de octubre de 1970 Alí hacía un retorno triunfal al vencer por KO a Jerry Quarry. Seis semanas más tarde retornaba al Garden donde vencía también por la vía rápida al argentino Oscar “Ringo” Bonavena. Fue un combate violento donde Ali, lució pésimo y despertaron ciertas dudas de su futuro pugilístico. Con esas dos victorias al hilo y habiéndose ganado a los dos principales contendientes al título, se le abrían las puertas en definitivo por el título mundial ante el reconocido campeón mundial Joe Frazier”, contó durante una extensa conversación con EL VOCERO.

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El alias “Smokin Joe” era ya un sólido campeón del mundo con récord de 26-0 y 23 KO’s, que venía con los cintos del Consejo Mundial de Boxeo y de la Asociación Mundial de Boxeo ceñidos en su cintura. Alí, quien se apodaba ya “El Más Grande”, tenía foja invicta de 31-0 y 25 anestesiados. Fraizer era un gran fajador y fue insultado por Alí en todo momento durante la promoción del evento. 

 “Para garantizar la pelea un empresario radicado en California, dueño de los Lakers de Los Ángeles, llamado Jack Kent Cooke garantizó la bolsa a ambos púgiles”, recordó Santiago Rubero. “La antesala y la promoción a la pelea fue tan impactante que los boletos para la pelea en el Madison Square Garden fueron agotados en un solo día y en par de horas. Muchos compraron boletos para revenderlos a precios astronómicos. Inclusive en todos los teatros donde se ofreció el servicio bajo circuito cerrado todos los boletos fueron abarrotados. Yo tuve suerte. Como regalo de mi cumpleaños número 13, el cual era el 6 de marzo, mi tío que residía en Nueva York, me envió los pasajes a Puerto Rico dándome la sorpresa y a la vez había obtenido dos boletos gratis. De esa forma al siguiente día viajé en horas de la mañana a la Gran Manzana. Me acuerdo que en las últimas dos semanas el tema del día era la gran batalla de campeones, tanto en Puerto Rico como en Nueva York. Fue tan impactante el combate que fue visto en casi todo el mundo. Caminando para la arena del Madison Square Garden en compañía de mi tío, hubo muchas personas que se nos acercaron para comprarnos los boletos. Hubo un moreno alto que me sacó $300 (en aquel momento), y mi tío me dijo que siguiera caminando. Yo tenía mi taquilla guardada dentro de mi camisa y mi abrigo bien atado en caso de que me la fueran a quitar”, sonrió. 

Santiago Rubero recordó que la entrada del MSG parecía todo un desfile de modas, atestado por la presencia de grandes figuras del momento.

“Una vez llegado a la arena, los nervios se me ponían de punta. Me acuerdo que aquello parecía un concurso de modas y además estaba llenos de celebridades. Me acuerdo haber visto a los actores Woody Allen, Burt Lancaster, los cantantes Diana Ross y Frank Sinatra, que entró como fotógrafo. También al editor de la revista Playboy y el gangster Frank Lucas, quien tenía un abrigo y sombrero muy llamativo junto a su esposa puertorriqueña. Eran tantos las luminarias, que el anunciador del combate se limitó en dar los nombres”, añadió Santiago Rubero.

Fue una pelea de mucha acción, de mucha potencia en los golpes lanzados y también muy pareja. Frazier había puesto en ocasiones a Alí en serios apuros. Al final fue una victoria cerrada para Frazier que obligó más tarde un par más que también fueron increíbles.

“Cuando concluyó la pelea todos estábamos en silencio y murmullando. Yo pensé que mi ídolo había ganado al ver el rostro de Frazier quien lucía irreconocible. Mientras esperábamos la decisión de los jueces, la atmósfera era tan tensa como la pelea que habíamos presenciado. Cuando finalmente llegó el veredicto, el árbitro del combate daba 8-6-1 para Frazier, un juez daba 9-6 para el campeón y finalmente el segundo 11-4, yo quedé en “shock” y comenzaba a gritar bajo coraje “robo, robo, robo”, mi tío me tuvo que calmar. Me acuerdo haber visto a la cantante Diana Ross, corriendo histéricamente y bajo llantos al camerino de Muhammad Ali. Han pasado ya 50 años de aquella odisea y aún recuerdo con orgullo lo sucedido en aquella histórica noche para el boxeo mundial”, apuntó.

Ali y Fraizer se enfrentaron en 1974 y 1975. Ali ganó las siguientes dos. 

Editor de Deportes

Graduado de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Arecibo. Cuenta con más de 22 años de experiencia en el periodismo. Especialista en boxeo y fue analista de este deporte para prestigiosas cadenas como ESPN.