Ricardo Arias

El maestro de inglés Ricardo Arias posa frente a la entrada del Monte Fuji.

Aunque la indiferencia hacia los Juegos Olímpicos de Tokio merodea por las calles del popular refugio urbano de la prefectura de Shizuoka, allí vive un puertorriqueño que hará todo lo posible por ir a apoyar a la delegación de Puerto Rico que acudirá a la justa olímpica.

Con su camiseta boricua que compró en la Tiendita Olímpica hace un tiempo, Ricardo Arias espera ser uno de los pocos aficionados locales que podrá acudir a los eventos deportivos ante la prohibición de la entrada del público extranjero.

El joven puertorriqueño Ricardo Arias vive en una de las prefecturas de Japón que albergará el deporte de ciclismo en las Olimpiadas.

“La realidad es que hay más un ambiente de indiferencia hacia las Olimpiadas, particularmente porque donde yo vivo no es Tokio. Me imagino que en el centro del país se habla mucho más de las Olimpiadas. Aquí es como un tema lejano para las personas y más que se ha pospuesto por un año. No parece que se van a celebrar unas Olimpiadas”, reconoció Arias a EL VOCERO.

Este joven natural de Trujillo Alto llegó hace tres años a Shizuoka, que queda entre Tokio y Nagoya, donde se celebrará el evento de ciclismo en la modalidad de pista y montaña. También, por allí pasará uno de los relevos de la antorcha olímpica entre el 23 y 25 de junio.

Sin embargo, el ambiente que permea en esta ciudad, cuyo principal atractivo es el emblemático Monte Fuji, es de silencio.

“La gente en el día a día no habla mucho de las Olimpiadas. Puede que cuando pase un escándalo, como pasó hace un mes con el presidente del comité organizador que dijo unos comentarios sexistas, pues ahí sí que se habla hasta por una semana”, comentó Arias.

“Antes de la pandemia el ambiente era un poco diferente”, según contó el también maestro de inglés. “Había más anticipación que después de la pandemia. Antes de la pandemia se veía mucha promoción de las Olimpiadas. Ahora el ambiente es distinto”.

Aun así, Arias tendrá la misión de conseguir taquillas ante la masiva devolución que habrá tras la prohibición de público extranjero. Originalmente, no pudo entrar a la lotería inicial que hubo para la población de Japón.

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“Me encantaría ir. De hecho, yo estuve en São Paulo para las Olimpiadas de 2016 y no conseguí entrar a ningún evento. Pero esta vez me gustaría ir. Esa es la misión. Porque me gustaría ir a ver los juegos de pelota. Si Puerto Rico clasifica, me gustaría ir. También quiero ir a ver los juegos de baloncesto, no importa los países que estén. Y todas las modalidades nuevas”, sostuvo.

Arias llegó a Shizuoka a través de un programa educativo manejado por el gobierno de Japón que se llama Jet Program.

Aplicó al programa con el objetivo de enseñar inglés y fue aceptado. Aunque extraña compartir con otros puertorriqueños y un poco la comida boricua, reconoce que vivir en Japón tiene sus beneficios.

“Extraño a Puerto Rico. Pero vivir aquí tiene muchos beneficios. Me gusta mucho la tranquilidad, el silencio y la cortesía de las personas. Pero, a la misma vez, extraño lo sociable y amigable que son los boricuas”, comentó Arias, quien sabe español, inglés y japonés.

“Pienso regresar dentro de aquí a dos o tres años. Pero lo que quiero es pasar el examen de competencia (aptitud) en japonés. Es un reto personal que tengo”, agregó.

Eso sí, antes de eso espera animar a la delegación boricua en las Olimpiadas.

“Estaría chévere que ya no va a haber muchos espectadores, estar en uno de esos eventos deportivos dándole el apoyo a los nuestros”, apuntó.

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