Tokio vuelo

El vuelo 1454: donde comenzó todo. > Suministrada

Es curioso que cuando inicié el martes la larga travesía de dos días hacia la cobertura de los Juegos Olímpicos de Tokio, la primera escala que hice fue a un lugar donde comencé a tramar este sueño de ir a unas Olimpiadas.

El vuelo 1454 volvió a llevarme de regreso al aeropuerto de Fort Lauderdale, que por dos años me sirvió de trasbordo para comenzar y culminar mis estudios en periodismo, en Florida International University (FIU), en North Miami.

En esos vaivenes entre Puerto Rico y Florida, soñé muchas veces despierta de ir algún día al máximo evento deportivo del mundo.

La verdad es que jamás pensé que en apenas seis años y medio que llevo en EL VOCERO, esto iba a ser posible. Y aquí estoy. De camino o tocando ya la tierra del sol naciente. Todo depende del día en el que se lean estas palabras, que nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma, como decía Julio Cortázar.

Lo que siento es una emoción que rebosa y se mezcla con esos nervios a flor de piel que le dan a uno siempre al límite cuando está ante un evento de gran magnitud.

En este caso, un evento como la olimpiada que se dará en un contexto histórico con una pandemia que trastocó el mundo, postergó los Juegos por primera vez en la historia y aún no merma.

Llego a Tokio con la encomienda de contarles las cosas como las veo, hacerlo bien y disfrutar, porque, al final, aquí es que comienza todo lo que soñé.