Derek Jeter y Jorge Posada

Derek Jeter (izq.) y Jorge Posada jugaron juntos desde 1995 hasta 2011.

Si hay una persona que llegó a conocer muy bien al nuevo integrante de la Clase 2020 del Salón de la Fama del Béisbol, Derek Jeter, ese fue Jorge Posada, padre.

Por más de casi dos décadas, su hijo del mismo nombre y Jeter jugaron juntos en los Yanquis de Nueva York, donde formaron parte de los Cuatro Fantásticos – junto al miembro del Salón de la Fama, el panameño Mariano Rivera, y el exlanzador Andy Pettite – que establecieron una dinastía a finales de la década del noventa ganando cuatro Series Mundiales en cinco años.

Hoy día, Posada, hijo, quien se encuentra en Australia en una actividad de béisbol, y el emblemático capitán de los bombarderos del Bronx trabajan unidos en los Marlins de Florida y su amistad se mantiene intacta.

“Yo me acuerdo que cuando fui a un entrenamiento en Tampa, Jorge y Derek fueron a comer conmigo. Estaban apenas empezando los dos y en ese momento aproveché y le dije a Derek que si mantenía esa gran actitud que tenía, sería una estrella. La historia me dio la razón”, comentó Posada, padre, a EL VOCERO.

“Fue un entregado al juego. No tenía vicio. Fue un dedicado. No tenía miedo a nada. Se tiraba contra las gradas y hasta en una ocasión se cortó la cara en una jugada de esas. Siempre tenía un extra para batear y para fildear. Un trabajador incansable y era de esos jugadores que se pasaba con la familia, su papá y mamá para arriba y para abajo”, agregó sobre el 14 veces Jugador Todo Estrella y ganador de cinco Guantes de Oro y cinco Bates de Plata.

A preguntas de si pensaba que Jeter era un súper dotado, Posada destacó que no.

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“No lo era, pero tenía ciertas habilidades en las manos que lo hacía especial. Ponía las manos bien bajitas para fildear, que pocos hacen esas cosas y también hacía un tiro brincado poco común. Tenía un gran sentido del juego que ya no se consigue. Hacía muchas cosas especiales. Él era de esos jugadores que llegaba primero al estadio y se iba último. Cultivó una amistad muy grande con mi hijo Jorge que hoy los ha llevado a ambos a vivir en Miami, trabajar en los Marlins, y almorzar casi todos los días juntos. Él es de esas amistades de Jorge que le llegan a la casa sin avisar”, sonrió.

Jeter, quien se convirtió en el rostro de los Yanquis por 20 temporadas con cinco anillos, fue seleccionado ayer a Cooperstown.

A la clase de 2020 se unió el extoletero de los Expos de Montreal y los Rockies de Colorado, Larry Walker, en su último año elegibilidad.

Jeter se quedó a un voto de entrar de manera unánime al obtener la aprobación del 99.7 por ciento de los miembros de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica (Bbwaa).

*En esta nota también colaboró Carlos Narváez*.