José Piculín Ortiz y John Stockton

Los exenebeístas José "Piculín" Ortiz y John Stockton (al centro) posan junto a sus esposas previo a un juego del BSN, en Guaynabo. 

GUAYNABO – La leyenda de la NBA y exarmador del Jazz de Utah, John Stockton, ingresó casualmente el pasado martes al coliseo Mario "Quijote" Morales con el único objetivo de ver a su hijo David jugar con los Mets de Guaynabo.

Lo que no imaginó fue que un espigado excompañero de equipo en la NBA, el excanastero puertorriqueño José “Piculín” Ortiz, se le cruzaría de frente con una bolsa azul repleta de quenepas como obsequio y un abrazo que le haría recordar memorias de hace más de 30 años.

Stockton protagonizó un emotivo y caluroso encuentro con el miembro del Salón de la Fama de la FIBA, con quien coincidió entre 1988 y 1990 en el equipo de Utah en la NBA.

Ortiz fue quien caminó hasta Stockton y una vez se encontraron, el estadounidense saltó de la emoción, mostró una amplia sonrisa y estrecho rápido su mano antes de confundirse en un cálido abrazo ante la ovación de seis mil espectadores.

José "Piculín" Ortiz conversa con su excompañero de equipo en el Jazz de Utah, John Stockton, previo a un partido del BSN, en Guaynabo. 

“Desde el 1992 no lo veo, imagínate. Fue un momento bien emotivo. Me emocioné. Hablamos de muchísimas cosas en muy poco tiempo. Fue como recordar nuestros tiempos juntos”, contó Ortiz a EL VOCERO a su salida del coliseo en Guaynabo.

La última vez que se vieron fue durante los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Stockton –quien se retiró en 2003– es considerado uno de los mejores armadores en toda la historia de la NBA por su participación de 19 temporadas ininterrumpidas con el Jazz. También fue dos veces medallista olímpico.

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Ortiz, por su parte, jugó en 51 partidos y fue inicialista en 15 de ellos durante su primera temporada con Utah, en 1988 y 1989. En la próxima temporada disputó 13 partidos antes de ser dejado en libertad el 5 de febrero de 1990.

Ambos excanasteros –que coincidieron además a nivel internacional con sus respectivas selecciones– compartieron por alrededor de diez minutos durante el medio tiempo del juego entre los Mets de Guaynabo y los Vaqueros de Bayamón.

Nada Stockton, la esposa del estadounidense, también se mostró sorprendida al ver nuevamente a Ortiz.

“Verlos fue una alegría inmensa, sobre todo porque están muy saludables”, dijo Ortiz con emoción. “El compartir que tuvimos fue magnífico. Reviví la alegría de jugar con un jugador de su calibre y también recordé el buen trato que tuvo su familia conmigo durante mi tiempo en Utah. Fue increíble”, sostuvo el aiboniteño.

Sobre si seguirán en comunicación, Ortiz dijo: “eso espero”.

Stockton estuvo de visita en la Isla desde la semana pasada, tiempo que aprovechó para asistir a los partidos de sus hijos Laura y David.

Laura juega con las Montañeras de Morovis en el Baloncesto Superior Nacional Femenino (BSNF), mientras que David juega con los Mets en el BSN.

Graduado de periodismo en la Universidad del Sagrado Corazón, en Santurce. Reportero de deportes con sobre siete años de experiencia en medios regionales y nacionales.