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La productora del evento, Marilia Juarbe, dialoga con el presidente del BSN, Ricardo Dalmau, durante un partido de la serie final. 

Cuando los Vaqueros alzaron el pasado jueves el cetro del Baloncesto Superior Nacional (BSN), había un grupo tras bambalinas que también celebraba el fin del torneo celebrado en medio de la pandemia de coronavirus (Covid-19).

Se trata del personal que por más de mes y medio se acuarteló junto con los jugadores para correr el proceso de logística, salud y seguridad en la burbuja del hotel Wyndham Grand Rio Mar, en Río Grande.

La “mente maestra” 

Marilia Juarbe fue la artífice de la burbuja desde su planificación hasta el desmontaje. Con experiencia previa en eventos FIBA, la productora del evento lideró la preparación de las dos canchas, gimnasios y áreas recreativas, así como la logística de entrada de personal y la confraternización entre equipos.

Personal del Wyndham

La directora de ventas y mercadeo del hotel Wyndham Grand Rio Mar, Evy García, fue la responsable de preparar la propuesta que dio paso al torneo en Río Grande. También mantuvo comunicación con líderes de uno de los hoteles de la burbuja de la NBA para conocer y emplear sus protocolos de salubridad en Puerto Rico.

El equipo médico

Fueron los encargados de que la burbuja no “reventara”. El grupo médico asesor de la liga preparó los protocolos de prevención del contagio con Covid-19, pero fue José López de Victoria quien ingresó al hotel para vigilar su cumplimiento y asesorar al comité ejecutivo cuando surgían casos positivos probables.

El equipo médico contó además con la epidemióloga Fabiola Cruz, el cardiólogo Luis Molinary y la internista Kenira Thompson, entre otros.

Coordinadora de pruebas

La también jugadora de baloncesto fue la encargada de coordinar las más de 1,200 pruebas de coronavirus a los jugadores y el personal dentro de la burbuja, así como a los empleados del hotel, para cumplir con los protocolos de prevención de contagios y garantizar la continuación del evento deportivo.

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La canastera Frances Lee Flores (izq.) recibe al equipo de Aguada a su llegada a la burbuja en Río Grande. 

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12 magníficos de la cocina

El trabajo del chef Ramón Carrillo era ponerle el típico sabor del hogar a los 1,200 platos diarios que servían a los jugadores y al personal hospedado en la burbuja. La tarea de Carrillo y los otros 12 encargados de cocina en el Wyndham era complicada, máxime cuando tenían que tomar en cuenta dietas y satisfacer gustos durante el mes y medio de duración del torneo.

El jefe de seguridad

La ley en la burbuja la impartía Juan Madera. Con un promedio de 28 mil pasos diarios, el encargado de seguridad de la liga recorría los pasillos del hotel para vigilar el flujo de personas, escoltar a los equipos y árbitros, vigilar el cumplimiento del aislamiento en las habitaciones y el distanciamiento físico en las zonas comunes.

El maestro y sus pupilos

El especialista en terapia física Enrico Encarnación ingresó a la burbuja con una decena de estudiantes de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Ponce, para atender las dolencias de los 120 canasteros que participaron del torneo. Proveyeron terapias antes, durante y después de cada partido y sesiones de entrenamiento.

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El terapista atlético y profesor universitario, Enrico Encarnación, supervisa el calentamiento del equipo de Quebradillas durante la serie final. 

Cancha y propiedad

Del mismo modo, si los equipos podían salir a cancha era porque Christian Villegas, Rafy Benítez y Agüedo Rodríguez habían realizado su trabajo, desde brindarles agua a los jugadores hasta organizar sus uniformes. Mientras que Rafael García era el que acondicionaba a diario el tabloncillo, tableros y canasto para darle paso a un torneo con más de 60 partidos en apenas 38 días.

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Rafael García, encargado de la logística en cancha, limpia el tabloncillo previo a un partido en la burbuja. 

Fue ese mismo grupo tras bastidores el que saliendo de la burbuja el pasado viernes reconoció que la Isla es ahora parte del limitado grupo de países que logró montar un evento deportivo sin brotes en medio de la imparable pandemia de coronavirus.