Mónica Puig

Mónica Puig cerró la temporada 2019 con récord de 21-24.

La tenista puertorriqueña Mónica Puig acabó una temporada 2019 para el olvido y rezagada en el ranking mundial de la Asociación Tenis Femenino (WTA, por sus siglas en inglés).

Puig cerró el año subiendo tres escalones, pero quedando fuera de las mejores 80 del mundo.

La medallista de oro olímpica acabó en la posición 81, según la última actualización publicada ayer por la WTA. Esto luego de terminar la campaña con mejor sabor de boca tras alcanzar la pasada semana los cuartos de final en el Abierto internacional de Luxemburgo.

La boricua de 26 años comenzó el año en el puesto 53 y su mejor ranking de la temporada fue el 43 en un curso donde hubo más derrotas que victorias y varios cambios de entrenadores tras prescindir de los servicios del argentino Juan Ignacio “Nacho” Todero.

“Tomándome un tiempo para reflexionar sobre la temporada 2019, definitivamente duele porque ha habido muchos momentos complicados y mucha lucha, a veces ni siquiera sabía cómo iba a lograr mantenerme fuerte un día más”, reflexionó Puig en su cuenta oficial de Instagram al concluir la temporada.

Puig acabó con récord de 21-24, siendo el Abierto de Charleston su mejor actuación tras colarse en la semifinal. En los torneos de Grand Slam, su mayor rendimiento fue en el Roland Garros, donde alcanzó la tercera ronda.

Pero la boricua jamás pensó que meses después llegaría lo más duro no tan solo dentro de la cancha, sino también fuera de esta, cuando tuvo que buscarse un nuevo entrenador tras la abrupta salida de Kamau Murray días antes del Abierto de Estados Unidos.

“Llegó un momento en el que simplemente salir de la cama se convertía en un desafío. Sin embargo, en mis momentos más oscuros, una voz dentro de mí me decía que continuara, que siguiera creyendo en esto, porque algo bueno me estaba esperando al final de este dolor. Es de esto de lo que no puedo estar más orgullosa, de mi coraje y mi lucha”, resaltó Puig, quien es entrenada por el belga Phillipe DeHaes.

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“Afortunadamente, creo que alcancé por fin esa luz al final del túnel hace justo cinco semanas, cuando cambié por completo mi equipo de trabajo y me regalé una nueva oportunidad, un nuevo comienzo”, agregó al tiempo que agradeció a las personas que la rodearon “en estos tiempos difíciles”.

“Si bien 2019 es un año que quiero olvidar, no lo haré sin destacar antes un mensaje que quedará por siempre en mi memoria: ‘Siempre hay una luz al final de cada túnel para todos aquellos que creen’”, sostuvo.

Puig se tomará varios días de descanso para “recargar las baterías” de cara a una temporada en la que buscará defender la presea dorada en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

“No veo el momento de empezar a trabajar con la pretemporada, a volver a entrenar, pero sé que el descanso y la recuperación son también partes fundamentales, así que algo de tiempo libre me hará mucho bien”, concluyó.