US Open Tennis

NUEVA YORK — Naomi Osaka recibió un poco de ayuda de un rebote afortunado en la soga de la red y de una decisión incorrecta del juez de línea. No fue sino hasta entonces que la japonesa logró dominar a la local Jennifer Brady, en una semifinal del Abierto de Estados Unidos repleta de saques veloces y potentes tiros de derecha.

Y Osaka, de 22 años, está a un triunfo de un tercer título de Grand Slam.

La japonesa tomó al fin una delantera clara a la mitad del último set, con el único quiebre que logró en la jornada —y el único que necesitó— para doblegar 7-6 (1), 3-6, 6-3 a Brady. Regresó así a la final en Flushing Meadows, dos años después de conseguir el campeonato.

El encuentro se disputó con el techo cerrado en el estadio Arthur Ashe. Desde el interior, se escuchaba el golpeteo de la intensa lluvia sobre la estructura. El ambiente intramuros favoreció los buenos golpes por parte de ambas tenistas, e hizo que los raquetazos resonaran en el recinto vacío por la pandemia de coronavirus.

“Esto significa mucho para mí. En cierto modo, considero que Nueva York es mi segunda casa", dijo Osaka, quien se mudó a Estados Unidos siendo niña. “Me encanta el ambiente, pese a que no hay gente aquí. Creo que esta cancha me va muy bien”.

Les fue bien a las dos tenistas durante buena parte de una semifinal de alta calidad.

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Se combinaron para 70 winners —35 por cabeza—, por apenas 42 errores no forzados. Hizo falta un golpe de suerte para definir el rumbo del encuentro tras una hora y 45 minutos.

Fue entonces cuando Osaka, quien ganaba por 2-1 en el tercer parcial, recibió su primer break point con un revés que rozó la cinta de la red y cayó del otro lado. Aprovechó su oportunidad con una devolución a 110 mph.

El juez de línea marcó que la devolución de revés por parte de Brady se quedó larga. La repetición en la TV mostró que la pelota alcanzó a tocar la línea de fondo.

Brady no desafió la decisión.

El Arthur Ashe es uno de los dos recintos del US Open donde hay jueces de línea este año, una medida que buscó reducir el número total de personas en las canchas. En las otras arenas, se recurrió exclusivamente a métodos electrónicos.

En la final del sábado, Osaka enfrentará a Serena Williams 23 veces monarca de majors, o a Victoria Azarenka, quien se ha coronado en dos ocasiones dentro de las grandes citas.