Alexander Terentev

El ruso Alexander Terentev (derecha) y el checo Michal Novak chocan durante una carrera de velocidad en el esquí nórdico, el 25 de febrero de 2021, en Oberstdorf, Alemania. >Matthias Schrader / AP

Un esquiador británico se estrella con una valla de madera y sufre la fractura de una pierna. Un estadounidense padece la misma lesión, tras llegar a una superficie congelada al pie de una ladera y chocar contra una cerca.

Otro estadounidense, quien entrenaba antes de competir en el biatlón, se desliza por una esquina congelada y sale volando hacia un árbol. Se fractura las costillas y un omóplato, además de sufrir un neumotórax.

Ninguno de estos percances ocurrió en pruebas de esquí alpino o de estilo libre. Se presentaron en pruebas más lentas, a campo a través o biatlón, pero sobre nieve artificial.

Muchos deportistas destacados dicen que los accidentes de esta índole se vuelven más comunes a medida que el cambio climático reduce la disponibilidad de nieve natural y obliga a que los esquiadores compitan en pistas con la versión hecha por el hombre.

Los organizadores de las carreras en los Juegos Olímpicos y los mundiales han debido recurrir a maquinaria productora de nieve para tender un listón blanco y resbaladizo en las colinas, en vista de que no se puede confiar ya en que caerá la nieve natural.

Johanna Taliharm, biatleta estonia, indicó que competir sobre la nieve artificial conlleva riesgos.

“Se asemeja más al hielo, lo que genera más velocidad y peligro”, comentó. “Asimismo, te haces más daño si caes fuera de la pista, en una zona donde no hay nieve, sino un terreno rocoso, duro o fangoso”.

La nieve producida por el hombre tiene un mayor contenido de humedad. Ello provoca que se cristalice más rápido, advierten esquiadores y expertos.

“Puede endurecerse como piedra. Caer sobre esto es como caer en concreto, y, por lo tanto, se vuelve un poco más peligrosa que la nieve en condiciones naturales”, dijo Chris Grover, entrenador de esquí a campo a través para la selección estadounidense.

Suscríbete para recibir en tu email las noticias más importantes de Deportes.

Algunas sedes incluso producen nieve que almacenan debajo de capas de serrín durante el verano y que esparcen en una pista cuando llega el frío. Si bien brinda ayuda valiosa, la nieve artificial no mejora con la edad.

Los organizadores de las carreras deberían tomar eso en cuenta cuando diseñan pistas, coinciden esquiadores y expertos.

“Se reconoce casi universalmente que las pistas son más firmes y rápidas que antes”, dijo Gus Schumacher, miembro de la selección estadounidense de esquí de fondo.

John Aalberg, quien fue esquiador olímpico y diseña pistas olímpicas de esquí nórdico, incluso para los Juegos de Beijing, dijo que siempre considera las condiciones gélidas al idear un recorrido.

Comentó que uno de los grandes retos para la seguridad fue el cambio en los formatos de carrera, de largadas individuales a colectivas.

“Cuando esquías de uno en uno, como se solía hacer en los 90, podías tener recorridos más sinuosos en las laderas y esquinas, porque pasaba uno a la vez”, indicó.

A diferencia de los alpinos, los esquíes nórdicos no tienen bordes metálicos. Se les diseñó para ser delgados y ligeros, a fin de trepar colinas y deslizarse en el territorio plano.

Las botas son flexibles y se conectan con el esquí mediante una sola barra de metal debajo del dedo gordo. Los esquiadores nórdicos no usan el borde del esquí para maniobrar en una esquina. En lugar de ello, dan pasos pequeños y rápidos para tomar la curva.

Y todo eso es más difícil en la nieve producida por el hombre.