Roberto Vázquez

Roberto Vázquez trabajó en los Juegos Olímpicos de Río 2016. >Suministrada / FIBA

Roberto Vázquez no olvida aquellos días de verano cuando se sentaba a observar los Juegos Olímpicos con el único sueño de asistir algún día representado a Puerto Rico.

El quebradillano pensaba que sus destrezas en los deportes de baloncesto, voleibol y atletismo lo llevarían al escenario olímpico. Pero el destino terminó dirigiéndolo por un camino distinto, hasta que finalmente “clasificó” este año a sus segundas Olimpiadas en calidad de árbitro de baloncesto.

El veterano referí —con más de 20 años de experiencia— fue confirmado entre el selecto grupo de 30 oficiales que pitarán en el torneo de baloncesto de los Juegos Olímpicos de Tokio, a celebrarse del 23 de julio al 8 de agosto.

“Es una sensación de haber alcanzado una de tus metas, uno de los mayores logros que puedas llegar a obtener. Llegué a la máxima competencia para un atleta”, manifestó Vázquez a EL VOCERO.

“Como niño yo decía que quería estar allí. Siempre estuve involucrado en los deportes. Fui pelotero, corrí dos años en la universidad, jugué voleibol y supe jugar baloncesto. Las Olimpiadas son el sueño de todo deportista. Pero nunca se me dio como atleta”, contó el quebradillano con evidente emoción.

Vázquez fue anunciado en marzo del año pasado como uno de los árbitros que trabajarían los Juegos Olímpicos de Tokio.

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Sin embargo, la rápida propagación del covid-19 a nivel global dejó en suspenso esa oportunidad.

Ahora que está confirmado, el árbitro –quien trabajó en los Juegos Olímpicos Río 2016– quiere continuar achicando su lista de deseos.

“Me gustaría pitarle a los países asiáticos. Que yo recuerde no he trabajado un juego de alguno de ellos, como China o Japón. Sí he trabajado en juegos de Nueva Zelanda y Australia”, comentó Vázquez, quien además espera vacunarse contra el covid-19 antes de partir a la justa olímpica.

Vázquez será el único árbitro puertorriqueño de baloncesto en el evento.

En su resumé cuenta con Copas del Mundo, Mundiales juveniles y más de 20 temporadas en el Baloncesto Superior Nacional (BSN).

“Yo siempre llevo una camiseta de Quebradillas, después me pongo la de Puerto Rico. Vivo orgulloso de ser puertorriqueño y quebradillano”, concluyó.