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Las medidas de ajuste en las ayudas de asistencia social deben ponderarse con amplio análisis y cautela para evitar que las modificaciones a los modelos actuales se conviertan en una tranquilla mayor para hacer despegar la economía de Puerto Rico, recomendó el sociólogo y profesor en el programa doctoral de sociología y educación urbana de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), Héctor Cordero Guzmán.

Luego de estimar las recomendaciones de la Junta Federal de Control Fiscal, en su informe del primer año al Presidente y al Congreso de Estados Unidos, Cordero Guzmán, dijo que “hay muchas preguntas” debido a la imprecisión del documento, y estableció que le preocupa que se le presente a un congreso dominado por los republicanos una propuesta de cambios en las ayudas de asistencia social que reciben los puertorriqueños.

“Es una propuesta que puede tener un impacto negativo. Cortarle la ayuda a la gente no crea trabajo”, señaló Cordero Guzmán, quien ha sido instructor adjunto en Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, y quien ha realizado investigaciones sobre los temas de pobreza y asistencia social en Puerto Rico.

“La junta fiscal ha hecho bien en el manejo de la deuda y los acreedores, no así en la parte de desarrollo económico y en la parte social. Es un desastre el nivel de conocimiento (en estos temas), es muy pobre. Estos son problemas que son complejos y por lo tanto hace falta un grupo de personas más capacitadas en los temas”, opinó el sociólogo.

Aunque la junta fiscal dijo ayer que su recomendación no es eliminar programas federales de beneficencia social, el informe es escueto y no ofrece detalles de cómo funcionaría su propuesta de convertir los fondos del Programa de Asistencia Nutricional  (PAN), Programa de Ayuda Temporal para Familias Necesitadas (TANF) y el Plan 8 (programa de subsidio para vivienda de alquiler), en un crédito contributivo por ingreso.

Según la junta, lo que pretenden es “que se permitan dispensas particulares en esos programas que le provean flexibilidad al Gobierno de Puerto Rico para hacer reformas con el fin de incentivar el trabajo y aumentar la participación laboral en la Isla, salvaguardando la asistencia necesaria para los ciudadanos más necesitados”.

Cordero Guzmán comentó que no le sorprenden esa y otras propuestas, porque ya la junta fiscal ha dejado entrever sintonía con el informe de Anne Krueger, con medias drásticas que colocarían a las personas menos aventajadas económicamente, en una posición de mayor rezago.

“Es absurdo decir que el salario mínimo y la asistencia social son responsables de la baja participación laboral. Después de 2006, la tasa de participación ha registrado consistentemente una baja y no puedes asegurar que las ayudas estaban funcionando antes. Aquí el mercado de trabajo colapsó porque la economía en Puerto Rico colapsó y eso hace que la gente solicite ayudas”, destacó.

Explicó que si se toma en cuenta que la mayor parte de los beneficiarios son madres jefas de familias de menores de edad, ancianos, y niños, la posibilidad de enviarlos a trabajar para que reciban un crédito contributivo no es de un impacto significativo porque estarían excluidos.

Mencionó que el PAN sirve a 1.3 millones de personas, el TANF a unas 60 mil (esta ayuda es hasta cinco años) y el Plan 8 se trata de una cantidad menor.

“Del TANF, como un 1% son varones a cargo de menores y no necesariamente pueden trabajar al tener que estar pendientes de estos. Y hay como 6,000 mujeres que tienen niños y no consiguen trabajo. Dar ayudas no es la causa de la pobreza de las personas en Puerto Rico. Los ancianos y niños que son una mayoría no puedes enviarlos a trabajar. Mientras, en el PAN ya hay gente trabajando que aun así están bajo los niveles de pobreza”, sentenció.

“Si quieres incentivar a personas para que trabajen, ¿es quitándole la ayuda o aumentando la calidad del trabajo?”, cuestionó el investigador académico. “Hay 175 mil personas que están en el mercado de trabajo que están en los niveles de pobreza. Lo que veo es que la junta fiscal tiene que presentarse que le está dando batazos a todo el mundo y no solo a los bonistas, enviar un mensaje simbólico, pero en este caso es un plan mal presentado y no está elaborado en el detalle que debería estar”, analizó Cordero Guzmán.