Bank of America

Para que Puerto Rico pueda despuntar su desarrollo económico es necesario que el gobierno implemente reformas estructurales enfocadas en aumentar la competitividad y mejorar el entorno de negocios, según reveló un estudio del Bank of América a la maltrecha economía local.

De acuerdo con el Bank of America (BoA) Global Research, Puerto Rico atraviesa una seria crisis de competitividad potenciada por la falta de progreso en la implementación por parte del gobierno de las reformas estructurales que son necesarias para devolver la Isla al camino del crecimiento económico sostenido.

Actualmente, los escollos con el pago de impuestos, registro de propiedad, permisos de construcción y el servicio eléctrico —que se indica enfrentan las empresas que operan en el mercado local— mantiene rezagado a Puerto Rico en la posición 65 de 190 países en el Ease of Doing Business del Banco Mundial.

Para reactivar la economía local, la institución bancaria recomienda que el gobierno dé luz verde a la reforma laboral, energética y educativa, a la vez que completa la privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y reduce la burocracia existente en los procesos para establecer un negocio en la Isla.

Resalta que estas reformas son las mismas que la Junta de Control Fiscal ha intentado impulsar desde su creación en 2016 y que el gobierno local ha tardado en implementar. “Mientras que el gobierno ha emprendido determinadas acciones, ha faltado la necesaria reingeniería de procesos para impulsar la eficiencia. Esto se debe en gran parte a la falta de voluntad política y a una gobernanza débil”, puntualiza el informe del banco.

Panorama positivo

El informe de BoA también enfatiza en que Puerto Rico tiene ante sí un panorama alentador que en conjunto con las reformas podría permitirle a la Isla despuntar significativamente su desarrollo económico. El banco destacó la posibilidad de que el gobernador Pedro Pierluisi incorpore un enfoque de gobernanza más empresarial para encaminar la reconstrucción y el desarrollo de Puerto Rico.

BoA detalló que llegaron a estas determinaciones tras reunirse con las principales instituciones bancarias de la Isla —Banco Popular, First Bank y Oriental Bank— y los integrantes de la Junta de Control Fiscal.

Según indican, el consenso es que “la administración de Biden simpatiza con los desafíos que enfrenta Puerto Rico y es más probable que se facilite el flujo de fondos federales que se otorgó a Puerto Rico después del huracán María en 2017” y que equivalen a $100,000 millones aproximadamente.

El informe sostiene que Puerto Rico podría terminar 2021 con la reestructuración del 95% aproximado de los más de $72,000 millones en deuda fiscal que mantiene al gobierno en quiebra. “Esto abriría la puerta para que el gobierno de Puerto Rico regrese a los mercados de capitales”, agregó.

Rendimiento de los bancos

En cuanto a los bancos de la Isla, BoA resaltó que aunque operan con exceso de capital y están mejor posicionados que sus pares estadounidenses, cotizan menos que estos. La institución lo atribuye “a la recesión de varias décadas en Puerto Rico que ha llevado a una disminución constante de la población y a un aumento de la tasa de pobreza a 50% frente al 13% en los Estados Unidos”.

“No es sorprendente que estos factores —combinados con problemas estructurales y un impacto constante de desastres naturales— hayan hecho que la comunidad inversora adopte una actitud cautelosa sobre el grupo”, opinó el banco estadounidense.

El informe sostiene que una gobernanza competente para abordar los problemas estructurales, la resolución de la reestructuración de la deuda fiscal y el potencial regreso de la manufactura farmacéutica a la Isla ayudará a revivir la fortuna de los bancos locales.