For Rent sign in front of new house

Desde hace dos años la demanda por vivienda en alquiler ha aumentado de manera significativa y consistente. >  EL VOCERO

La situación económica del País, la emigración, la desvalorización de las propiedades y el paso de los huracanes Irma y María por la Isla, han sido algunos de los detonantes que han disparado el arrendamiento de vivienda, con un 26% de la población en el mercado de alquiler, lo cual equivale a unas 830,739 personas.

Los datos surgen de un estudio demográfico realizado por la firma Gaither International durante el año 2018, que coloca a los municipios de Arecibo y San Juan como los primeros dos donde más personas viven en alquiler. Arecibo posee un 39% de personas en vivienda alquilada y le sigue San Juan con el 33%. En el 32% de los casos, se trata de hogares cuyo núcleo familiar está compuesto por cuatro personas. En el 47% de los casos que viven en alquiler son personas entre las edades de 18 a 34 años, la mayoría de ellos dependientes de alguna ayuda del gobierno.

Según el estudio, la mayor parte de los que alquilan son consumidores que gastan menos en comer fuera del hogar semanalmente, a lo cual destinan un promedio de $21.50 versus los $27.68 que gasta la población general. El 71% es participante del Programa de Asistencia Nutricional (PAN). El 11% es participante del Programa del WIC, y el 76% es beneficiario del seguro médico del gobierno, Salud Vital.

Asimismo, el 13% es participante del subsidio para vivienda Plan 8. Sin embargo, aunque un alto porcentaje cuenta con alguna ayuda gubernamental, el 88% de este segmento poblacional que alquila ha viajado en los pasados 12 meses.

El perfil del inquilino, acorde con el estudio, en un 42% está trabajando, el 73% posee un auto, el 85% tiene un teléfono personal, el 78% tiene una máquina de lavar y un 9% posee secadora. Asimismo, el 83% tiene a sus hijos en el sistema de educación pública.

No obstante, para Rosita Alicea, presidenta de la Asociación de Arrendadores de Puerto Rico, el patrón de alquiler no se limita a la clase media baja y pobre del País, sino que también existe un nicho de renta de lujo, que responde a propiedades que han reducido su valor y sus propietarios han optado por arrendarlas para poder mantenerlas. Se trata de rentas sobre los $1,500 al mes, y entre los sectores preferidos están Miramar, Condado e Isla Verde.

El segmento de alquiler de alto costo ha sido ocupado tras el huracán María por las empresas y entidades que han venido para labores de reconstrucción y que se estima podrían extender su estadía por unos seis meses más.

Alicea también identificó el nicho de los “millenials”, segmento que no ve como prioridad la compra de una residencia, sino el alquiler. “Los nuevos profesionales prefieren rentar un tiempo. Se mudan por impulso, suelen ser más asertivos. Si les gusta donde están, pueden considerar la compra, pero no existe el apego al cemento como ocurría en generaciones previas, donde desde que te graduabas la mentalidad era trabajar para poder adquirir tu carro y tu casa”, explicó.

En el segmento de personas de bajos recursos, Alicea comentó que después de María el arrendamiento se disparó producto de la destrucción de muchos de sus hogares.

De otro lado, identificó a personas que poseían altos ingresos y han perdido sus trabajos, o sus negocios y han necesitado buscar una mensualidad menor en el pago de vivienda. A ello se añaden los casos de personas cuyas propiedades han perdido valor, con residencias que costaban por encima de los $500,000 y ahora tasan en los $300,000. “Se trata de casos donde sus hipotecas valen más que sus casas y optan por entregarlas. Esa persona no puede comprar ahora otra propiedad por un promedio de dos a tres años, por lo que tiene que vivir alquilada. Igual, hay otro grupo de personas que optan por irse de la Isla en busca de trabajo, tras haberlo perdido en Puerto Rico, pero no pueden pagar dos hipotecas, y dejan de pagar la local”, detalló.

Para Alicea, es muy preocupante la dependencia de las ayudas federales, porque se aumentaron por el huracán y una vez se estabilice la situación se apretará el bolsillo para muchas personas que no podrán costear la totalidad de sus alquileres.

Informó que actualmente proliferan los edificios de unidades de renta de Sección 8, que completan el inventario de unas 30,000 unidades y hay largas listas de espera de personas para que les aprueben vivienda.

Baja en la compra

La fuerte emigración que registra el País ha sido un gran detonante en la caída del sector de vivienda. Mientras para los años 70 existía una demanda de propiedades de unas 23,535 unidades, hoy dicha cifra se ha reducido a 3,500 unidades, según datos del Estudio de Viviendas realizado por la firma Estudios Técnicos.

Si se compara la tendencia a la baja de la pasada década, entre el 2000 a 2010, la demanda de hogares alcanzaba las 11,521 unidades.

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reportera