Mantenimiento

Recomiendan incluir un código de construcción que exija el mantenimiento continuo de las estructuras privadas y públicas de la Isla.

Un nuevo año y una nueva administración en el gobierno de Puerto Rico pudiera ser el momento idóneo para que se evalúe la implementación de un código adicional de construcción —vigente en Estados Unidos pero no en la Isla— que exija el mantenimiento continuo de las edificaciones existentes y las nuevas obras.

Este es el mensaje que quiere transmitir el ingeniero Félix Rivera, presidente de la Comisión de Terremotos del Colegio de Ingenieros y Agrimensores de Puerto Rico, porque entiende que urge este nuevo código para que la construcción local sea efectiva, segura y duradera.

“No hay que esperar a que llegue un huracán o terremoto para tomar medidas preventivas. Las estructuras se hacen con materiales que tienen una vida útil y deben mantenerse. Son como los seres humanos, que tienen que “chequearse” con el doctor para vivir 20 años saludables”, indicó.

Según su punto de vista, para establecer un plan con el propósito de mejorar las estructuras y asegurar que las que se construyan se hagan de la manera correcta —siguiendo los actuales códigos de construcción— se debe añadir una reglamentación que asegure que los planes de trabajo incluyan evaluaciones cada cierto tiempo.

“El International Building Code (IBC) incluye el International Property Maintenance Code (IPMC) que es el código más importante y no se adoptó en Puerto Rico. Este obliga a que se brinde mantenimiento a las estructuras, y aquí hay que implementarlo. En Estados Unidos se obliga a que cada 20 o 30 años, se realice una inspección completa de los edificios y que se les mantenga anualmente”, informó.

Explicó que el IPMC exige que se verifiquen constantemente los edificios de más de 2,000 pies cuadrados, incluyendo la estructura, el sistema eléctrico, pluvial y suelo, entre otros factores que ayudan a evitar el deterioro y problemas a largo plazo que puedan afectar la vida o propiedad.

“Las estructuras que se construyen son con la idea de que sean permanentes, pero son propensas a salitre, corrosión, oxidación, etc. Hay que mantener las superficies, por eso se pintan, porque ayuda a que el cemento no sea tan poroso. También hay que mantenerlas para mitigar los aspectos atmosféricos que afectan las estructuras como el sol, lluvia y viento”, resaltó.

Tener un plan para conservar las edificaciones en buen estado a través de los años, es vital para el ingeniero, quien además, resaltó los problemas de construcción que tienen muchas viviendas en la Isla como los llamados zancos o columnas largas que no son seguras y que deben modificarse antes de que ocurra un desastre natural.

“Existe una guía para reforzar estas viviendas y evitar que colapsen en un terremoto, pero el costo por casa ronda entre $12,000 y $15,000. Hay que ver qué puede hacer el gobierno para ayudar a estas personas; legislar, buscar la forma de arreglarlas, porque al final a lo que no se le da mantenimiento, sale más costoso”, puntualizó Rivera.

El ingeniero entiende que un diseño adecuado y adaptado a la realidad de la Isla también es esencial, así como darle prioridad a las estructuras críticas del País como los hospitales, aeropuertos, puertos, puentes y escuelas, entre otras.

“Las carreteras de aquí no se diseñan para aguantar el peso de los camiones y hay que inspeccionar los puentes. Ahora hay dinero para rehabilitar estructuras, pero siempre vemos el micro, no el macro. Hay que comenzar a pensar en grande”, comentó, refiriéndose a que se realizan pequeños proyectos que no son suficiente para las necesidades de la Isla.

Por otro lado, el ingeniero José Miguel Izquierdo Encarnación, exsecretario de Transportación y Obras Públicas y expresidente del Colegio de Ingenieros y Agrimensores de Puerto Rico, expresó sería de gran beneficio adoptar las medidas de construcción de Estados Unidos que exigen evaluar el propósito de cada proyecto antes de llevarlo a cabo.

“Para desarrollar un proyecto en Estados Unidos antes se hace un análisis de costo y beneficio, mediante una escala con puntuación. Si se determina que no es beneficioso, no se hace. No como aquí que hay muchos coliseos que no son necesarios y no se terminan”, comentó Izquierdo.

El ingeniero también destacó que es de vital importancia la calidad de los materiales que se elijan para la construcción, ya que el resultado es que la duración y eficacia de los proyectos es mayor, lo que redunda en ahorros económicos.

“Un ejemplo es el alcalde de Cayey que le puso concreto a las carreteras y no asfalto. Es más costoso, pero se han reducido los costos de mantenimiento del municipio. Hay que obligar a que cada instalación del gobierno tenga un programa de mantenimiento”, exigió el también expresidente del American Concrete Institute (ACI) y expresidente de Cámara de Comercio de Puerto Rico.

Para Izquierdo, evaluar el costo, beneficio real y contar con un presupuesto para mantenimiento, son algunos de los pasos que debe ejecutar el nuevo gobierno en todas sus obras, para que no se construyan edificios millonarios que queden inconclusos, en el olvido y en desuso.

“Se deben usar materiales de calidad en edificios públicos, porque no es lo mismo la llave del baño de mi casa —que se usa cinco veces al día— que la de un edificio que se usa 400 veces. Inicialmente es más caro, pero en 20 años esos equipos seguirán ahí. Es una inversión a largo plazo como el concreto —que es 60% más costoso— pero sería lo mismo que tirar asfalto dos veces más”, concluyó Izquierdo.