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Sumado a los problemas que iba arrastrando la industria automotriz con la poca disponibilidad de inventario nuevo, el paso del huracán Fiona frenó momentáneamente la venta de vehículos en la Isla, según José Ordeix, presidente del Grupo Unido de Importadores de Automóviles (GUIA).

En los pasados meses, GUIA ha reportado leves bajas en las ventas de carros nuevos, a consecuencia de la falta de inventario, disminución que el presidente de la organización aseguró que continuará hasta que se estabilice la situación de emergencia.

“Típicamente, los huracanes traen su detente en la venta de autos momentáneamente, pero después que las cosas van estabilizándose, la demanda comienza también a normalizarse”, dijo Ordeix.

Asimismo, destacó que, aunque la infraestructura de los establecimientos de venta y servicio no sufrió daños mayores, los principales retos que enfrenta el sector para mantener sus operaciones son con el combustible, la luz y el internet.

“El efecto mayor que estamos sintiendo en los negocios es el tema del combustible, de la luz y el internet, que obviamente pone más lenta la forma y manera de realizar los negocios, pero las facilidades de los ‘dealers’ han sufrido muy pocos daños. Así que los dealers están operacionalmente activos”, aseguró el ejecutivo.

A su vez, reconoció que la sustancial baja en ventas “va a ser una combinación del problema que estábamos viviendo de falta de inventario y el problema que estamos viviendo de percances en los negocios para estar 100% operativos tras el paso del huracán Fiona”.

Asimismo, Ordeix aseguró que los precios de los carros nuevos se mantendrán igual de altos, a causa de la inflación y la poca disponibilidad.

Por su parte, el economista Adrián Alós coincidió que el costo de los vehículos nuevos se mantendrá estables, pero no así el de los carros usados, los cuales pudieran ser la primera opción de compra de quienes perdieron su auto luego del paso del huracán. Esto como medida temporera en lo que responden sus seguros o desembolsan las ayudas por desastre.

“En el caso de los vehículos nuevos no vería mucho cambio en el precio”, dijo Alós. “Donde sí, yo veo que puede haber un aumento notable es en los vehículos usados, porque las personas perdieron un sinnúmero de vehículos y tal vez a corto plazo terminen comprando un carro usado, en lo que le llegan los fondos para comprar un vehículo nuevo”, explicó.

En tanto, el economista estimó un plazo de hasta cuatro meses de ventas bajas, lo que se traduce hasta principios del próximo año 2023, para cuando las personas que perdieron sus autos comiencen a adquirir uno nuevo.

“Las ventas van a disminuirse a corto plazo como ha ocurrido después de los huracanes que hemos tenido. Ya a mediano plazo -tres o cuatro meses-, entiendo que debería que empezar a recuperarse, particularmente cuando las personas empiecen el proceso de sustituir los vehículos que perdieron”, sostuvo Alós.

EL VOCERO intentó obtener una reacción de la Asociación de Distribuidores y Concesionarios de Autos (Prada, en inglés), pero al cierre de esta edición no hubo respuesta.

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