Dinero

A cerca de un mes del primer aniversario de la llegada del Covid-19 y el comienzo de las cuarentenas, urge que comencemos a realizar un balance del impacto económico de la pandemia. Claramente, a partir de marzo del 2020, la humanidad y Puerto Rico entró a un terreno desconocido, y desde entonces, todos estamos aprendiendo en la marcha.

En el caso de Puerto Rico, el Covid-19 agravó aún más la difícil situación económica y fiscal que vivimos desde el 2006, cuando cerró el gobierno y comenzó la gran depresión puertorriqueña. Desde principio del nuevo siglo, hemos estado en un estado permanente de manejo de crisis y una ingobernabilidad sin precedentes.

Sin embargo, hemos tenido la “suerte” de que diferentes eventos como la crisis financiera del 2008 hasta la más reciente crisis han inyectado sobre $30,000 millones en “ayudas” federales. En la última década, hemos logrado subsistir gracias a la protección de la Ley Federal PROMESA y las billonarias inyecciones de fondos del gobierno federal.

La inyección de los llamados fondos ARRA entre el 2010 y 2011, inyectaron $7,000 millones en fondos para infraestructura y apoyo directo al gobierno. Más adelante, en el 2016, Puerto Rico dejó de pagar la deuda valorada en $4,000 anuales, (bajo la protección de PROMESA), lo que representó otro respiro al gobierno. Luego del impacto del huracán “María” en el 2017, el gobierno federal nos envío $12,000 millones.

El PUA - $6,000 millones

En el caso más reciente, desde el inicio de la pandemia, la ayuda más visible y directa a la ciudadanía ha sido el Pandemic Unemployment Assistance (PUA por sus siglas en inglés). El PUA ha sido un rescate al mercado laboral para sobre 200,000 personas que han perdido su empleo por la pandemia. La liquidez que ha inyectado el PUA a miles de hogares y a la economía, ha sido dramática, a la misma vez que ha tenido el efecto de desalentar que muchas personas no quieran regresar a trabajar. Las ayudas del PUA son superiores a la media salarial en la Isla.

Tres rondas de cheques - $6,400

La otra ayuda de gran visibilidad asociada al Covid-19, ha sido el envío de cheques a los ciudadanos, para ayudarlos a lidiar con el efecto directo de la pandemia. En la primera ronda, el primer cheque fue de $1,200. Luego en una segunda ronda aprobada en los últimos días de la presidencia de Donald Trump, se aprobó un segundo cheque de $600, y ahora bajo la presidencia de Joe Biden, se espera una tercera ronda que pueda inyectar otro cheque de $1,400. Mi estimado es que cuando entre este ultimo estímulo, las ayudas directas a la ciudadanía hayan inyectado cerca de $6,400 a la economía.

Paycheck Protection Program (PPP) - $2,000 millones

El gobierno federal también habilitó un programa para ayudar a los negocios a pagar su nómina y la renta. En Puerto Rico los bancos pudieron prestar a miles de empresas con una garantía de la Small Business Administration (SBA).

Otras ayudas como asistencia a los gobiernos para lidiar con los gastos de la pandemia, aumento en el Programa de Asistencia Nutricional (PAN), y subsidios a la industria de salud, ha tenido un efecto directo en la economía.

En fin, dentro de las diferentes tragedias que ha vivido la Isla, las ayudas federales nos ha dado un respiro y nos han permitido comprar tiempo. Sin embargo, esas ayudas se acabarán y hay que asegurar de que se implementen las reformas estructurales para que cuando se acaben, la economía pueda comenzar a crecer sin la dependencia en los fondos federales, y si en el trabajo y el esfuerzo propio.

Este análisis fue redactado por la unidad de investigaciones de Inteligencia Económica, disponible para suscriptores junto a más de 500 indicadores económicos y herramientas de inteligencia de negocios para su empresa.

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