Jesús Márquez y  Marisol Villalobos

Jesús Márquez y Marisol Villalobos frente al único árbol de pana que sobrevivió el huracán María. (Brandon Cruz González / EL VOCERO)

En las montañas de Jayuya se elabora un producto único en el mundo, la harina de pana- y sus variedades todo uso, para pancakes y wafles y la crema para el desayuno.

“Estamos redescubriendo la pana. Así que en Amasar y en Puerto Rico estamos redescubriendo la pana para el mundo entero, insertándola de una forma innovadora porque somos los primeros en el mundo en hacer un blend con harina de pana. Se han hecho blends anteriormente, pero un producto conveniente, una mezcla más fácil de hacer ese pancake, esas galletas, esa crema de desayuno pues eso lo estamos haciendo con nuestros productos”, expresó Marisol Villalobos, una de las propietarias de Amasar.

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Desde la pana, hasta la harina. (Brandon Cruz González / EL VOCERO)

EL VOCERO visitó la finca y elaboradora en el barrio Mameyes para presenciar Cómo se hace la crema para el desayuno y todo comienza con el ingrediente estrella de este y todos los productos que ofrece esta empresa boricua, la pana.

Actualmente la fruta se compra a agricultores locales, pero Villalobos y su esposo Jesús Márquez ya esperan la cosecha de sus 550 árboles sembrados en 2017.

“En Puerto Rico, hay dos temporadas de pana. Una va a empezar a finales de abril, mayo y un poco de junio y la otra que es mucho más grande empieza a finales de agosto y se puede extender hasta finales de noviembre o principios de diciembre. Así que en Amasar lo que hacemos es que en esas temporadas acopiamos toda la pana y la deshidratamos y luego entonces durante el año, cuando no hay esa temporada de acopio, continuamos manufacturando haciendo esos productos de valor añadido”, detalló la empresaria.

Unas 50 mil libras de pana fueron procesadas para convertirla en harina el año pasado. Pero, ¿cómo se convierte una fruta en harina? A continuación, paso por paso.

Una vez la pana llega a las instalaciones, se pesa, para pagar al agricultor el precio justo por libra. Luego procede el primer lavado de la cáscara y la remoción por medio de un equipo semi automático, en un proceso similar al que se utiliza para mondar una china, pero de forma vertical. En esta elaboradora cuentan con tres de estas estaciones, que tienen la capacidad para remover la cáscara de 300 frutas por hora. Luego, la pana sin cáscara pasa por una segunda lavada.

“El primer proceso es remover la cáscara, pasa por un proceso de trozado y entonces eventualmente hacemos una deshidratación porque estamos haciendo una harina, entonces hacemos un proceso bien meticuloso de deshidratación porque queremos asegurarnos que la pana mantenga los nutrientes como parte del producto. Sigue un proceso de molienda donde la harina de pana ya pura, y ahí es donde empezamos a hacer las diferentes mezclas que tenemos ahora mismo, que son mezclas convenientes para diferentes cosas”, explicó Márquez.

Para lograr la deshidratación, la pana se coloca en hojuelas en unas bandejas y pasa a un deshidratador por 10 horas. Aquí es donde se remueve el agua de la pana, sin cocinar la fruta, para mantener los nutrientes.

Mientras, que la molienda se hace en dos pasos, para terminar con el particulado de la harina.

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La pana se muele para convertirla en harina.  (Brandon Cruz González / EL VOCERO)

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(Brandon Cruz González / EL VOCERO)

Márquez destacó que en este proceso de transformar la pana en harina se pierde un 75 por ciento del peso del fruto.

“Es decir que si recibimos las 100 libras de fruta fresca terminamos con 24 o 25 libras de lo que es la harina. Así que eso te da una idea de la cantidad que tenemos que acopiar para tener productos disponibles durante el año. Eso representa un poco un challenge porque nosotros la compramos por peso, así que ese peso se pierde y tenemos que asegurar que tenemos suficiente material para el año entero porque ya sabes que llega un momento en que la pana no está, y la vamos a tener en las góndolas”, dijo el agricultor, quien a su vez destacó que este proceso debe hacerse rápido porque si no la pana pudiera perderse.

“La pana es bien perecedera. Una vez la coges del árbol y la tienes ahí, te da dos días. Así que al deshidratarla básicamente la estamos protegiendo de que sea un producto que perdure protegida de la humedad pudiese estar hasta un año”, agregó.

Ya con eso, está lista la harina de pana. Y para hacer la crema, el producto más nuevo de Amasar, primero se mezclan cinco ingredientes, pasan a una mezcladora por 20 minutos y luego está listo para el empaque en porciones de casi dos onzas.

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Empaque de la crema para el desayuno.  (Brandon Cruz González / EL VOCERO)

“La cremita especialmente son cinco ingredientes, y la elboras en cinco minutos. Los ingredientes los puedes leer: harina de pana, sal de mar, canela y vainilla natural y un poquito de azúcar morena. Tenemos una versión sin azúcar para las personas que estén comiendo dietas bajas en azúcar, los diabéticos, los low glycemic y low carbs es compatible”, sentenció Villalobos.

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El nuevo producto tiene como ingrediente principal la harina de pana. (Brandon Cruz González / EL VOCERO)

Villalobos, quien se educó en del campo de la ciencia y educación y Márquez, quien viene de la industria de la farmacéutica, regresaron a Puerto Rico, luego de estar destacados en Italia, para cumplir con su sueño de cultivar las tierras que fueron de sus abuelos y a su vez, traer a la mesa productos innovadores con uno de sus frutos preferidos, ya que cuenta con valor nutricional y con propiedades a favor del medioambiente.

“La pana es un superalimento, por todos los nutrientes que tiene. Pero la pana tiene un beneficio adicional que nos ha enamorado a nosotros y es que la pana es un excelente secuestrador de Co2 así que mira que maravilloso y generosa es, que nos da comida a la vez ayuda a disminuir los gases de invernadero. Así que veo bien interesante como estamos aumentando la agricultura, asegurando esa seguridad alimentaria y a la misma vez contribuyendo a enfriar el planeta”, manifestó la educadora.

Y la proyección para el próximo año, es aumentar la producción a más del doble del año pasado, y a la vez integrar nuevos productos con la fruta. El aumento de la producción se dará principalmente porque su finca va a tener la primera cosecha de pana y porque las demás fincas que le suplen de la fruta tendrán árboles más frondosos, al continuar la recuperación de la naturaleza, tras el paso de María.

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Finca en el barrio Mameyes, en Jayuya. (Brandon Cruz González / EL VOCERO)

“Ya comienza a producir nuestra finca porque un árbol por lo general empieza a producir luego del tercer año y cumplen ahora tres años. Así que estamos bien emocionados para ver como comienza esa florecida y cuanta producción vamos a tener. Un árbol de pana empieza a producir maduro de forma madura ya después del quinto año”, dijo Villalobos, al estimar en 300 libras la cosecha de su finca para este año.

“En Amasar la finca es agroecológica, agroforestal. No usamos pesticidas, no usamos ningún químico porque no solamente queremos brindar un producto que sea natural, desde el punto de vista de cómo lo hacemos. Porque ese producto no solamente es altamente nutritivo, también es saludable”, agregó Márquez.

Entre los nuevos productos que desarrollan, en esa misma línea de la conveniencia, están las meriendas.

“Queremos tener pronto lo que son los snacks, algo que cogiste de la góndola y en el mismo punto puedas disfrutarlo, hacia ahí vamos”, dijo el padre de tres hijos.