casa de empeño

El año pasado, la migración y la contracción económica de la última década habían opacado el brillo de la venta de oro en las casas de empeño, lo cual dejó en el pasado la bonanza que les representaba el valioso metal. Este año, la tendencia es muy similar, pero por causas diferentes. Ayudas federales y estatales generaron una bonanza momentánea que ha incidido directamente en la venta a las casas de empeño de dicho metal, así como de otros artículos de valor.

Según representantes del sector, los puertorriqueños no están yendo a vender o empeñar nada, lo que ha contribuido a la desaparición de un 60% de los negocios que se dedicaban a estas transacciones.

“La pandemia de Covid-19 nos ha afectado, el tránsito de clientes ha mermado mucho. Estamos como entre un 25% y 40% de nuestra clientela regular. Están trayendo algo de prendas de oro que son el 50% de lo que recibimos y el otro 50% es de artículos electrónicos y herramientas”, declaró Pablo Cruz, encargado de Oro Cash, en Caguas.

Esta tendencia es muy similar en Casa de Empeño del Este, donde describen la misma situación económica tras una baja dramática en ventas y en algunos de los productos que se solían empeñar, ya que son precisamente los más utilizados en el hogar en tiempos de encierro.

“Es la primera vez en 15 años que no entran clientes ni a saludar. No se está empeñando casi nada. La clientela es mínima. Desde que comenzó el coronavirus estamos entre un 15% y 20% de ventas. Nos llega poco oro y no están llegando los equipos electrodomésticos y podadoras de gramas, porque las están usando mucho en las casas”, dijo Oliver Lebrón, propietario de Casa de Empeño Las Piedras.

Todo parece indicar que las casas de empeño están sufriendo el impacto de las ayudas federales que llegaron a la Isla y que generaron cierta estabilidad económica. Este es el caso de la casa de empeño Chardimgo, en Carolina, donde el movimiento de clientes también se ha mantenido lento.

“Las ventas han bajado considerablemente, como un 50%. La gente tiene liquidez y no necesita pedir prestado. No he visto un despunte en las ventas, se ha mantenido bien lento todos los meses. Traen prendas de oro y algunas herramientas”, comentó el propietario de Chardimgo, Alberto González.

Con ello coincide Wilkins Ornedo, propietario de Krazy Pawn Casa de Empeño, en Bayamón, quien describió el panorama como la muerte de las casas de empeño, ya que entiende que han ido desapareciendo y otras tendrán el mismo final.

 “En mi caso tengo también joyería, y en junio, julio y agosto me aumentó la venta de prendas y bajó el empeño. Luego de que acabaron las ayudas, bajaron las ventas de prendas de oro y comenzó a moverse un poco la casa de empeño. Están volviendo a traer máquinas de presión y plantas eléctricas porque la gente está bajando la guardia con los huracanes”, declaró Ornedo.

En sentido muy similar se expresó Kenison Ramírez, encargado de Caribbean Pawn Shop, en Cabo Rojo, quien también indicó que ha experimentado baja en las ventas por la misma causa.