cacao

Puerto Rico produce cacao fino y de aroma de alta calidad —una de las categorías más cotizadas mundialmente— lo que representa alto potencial de exportación a países que no cuentan con el suplido que necesitan, ni con los controles adecuados para obtener un producto que se destaque por su sabor y excelencia como el que se cultiva en suelo boricua.

El cacao fino y de aroma que se produce en la Isla —que ha sido reconocido como uno de los mejores del mundo por los International Cocoa Awards— es parte del 5% de la producción mundial de esta variedad.

Decenia Vega, asesora de la Academia del Cacao del Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigación de Puerto Rico (Fctipr) señaló que la calidad del cacao que se cosecha crea oportunidades comerciales con los países que buscan esta categoría de cacao y con los chocolateros de la Isla que necesitan que se aumente la producción para abastecerse.

“Se necesita más cacao y esta es una fuente agrícola segura y estable que compite con otros negocios pymes. A nivel local los comercios lo van a comprar en su totalidad, porque hay una alta demanda”, aseguró Vega. Sostuvo que el cacao nativo tiene gran acogida y no se produce lo que se consume en la Isla, no empece la ventaja del clima que permite producir cacao todo el año con 14 cosechas.

Posibilidad de negocio

Vega, quien prepara a los agricultores con conocimiento teórico y práctico sobre el modelo de agroforestería del cacao —sistema que integra árboles, ganado y pastos en una misma unidad productiva— explicó que una finca de cacao de al menos tres cuerdas de terreno puede producir entre $40,000 y $50,000 al año. También destacó que los expertos en cacao del País ya conocen cuáles son los errores que hay que evitar para ahorrar dinero en la siembra, lo que beneficia a quienes incursionen en esta industria.

“La mano de obra para este producto es poca y el recogido es fácil, se puede capitalizar más que otros cultivos. Producimos cacao de prestigio y la genética es de sabores y propiedades frutales, lo que está validado por expertos en catación. Desde el 2010 hay una tendencia al chocolate ‘dark’ porque es más saludable”, aseguró la agricultora y propietaria de la marca Cacao 360.

Eduardo Cortés, vicepresidente de operaciones de Cortés Hermanos, ha visto cómo se ha duplicado la producción de cacao para confeccionar los productos de su empresa, como la barra tradicional y el chocolate en polvo.

“En el 2020 llegamos a las 15,000 libras de cacao y compramos el doble. Es un nicho que está en desarrollo y los chocolateros están haciendo negocio, hay buena demanda en Puerto Rico”, expresó.

El ejecutivo detalló que desarrollar el cacao tomó tiempo, ya que antes de trabajarlo estudiaron las variedades, sabores y resistencia a plagas, entre otros factores. Sostuvo que la empresa combina el producto cosechado en la Isla con el que se produce en otras partes del Caribe.

“El chocolate Forteza ha tenido crecimiento e incorpora como materia prima el cacao de aquí con el de República Dominicana, que es de buena calidad”, indicó Cortés, y puntualizó en la necesidad de unir los productos porque el País no produce lo necesario para la alta demanda.

La finca Cacao Valent, en San Sebastián, cuenta con 60 cuerdas de las que 22 son de cacao —con 12,500 árboles— y las muestras del cacao que produce han sido catalogadas entre las mejores del mundo. Son suplidores de la marca Forteza y de estados como Wisconsin, Georgia, California, New Jersey y negocios como la nueva empresa Montadero Chocolate, en el casco urbano de Caguas.

Germán Ramos, propietario de Montadero Chocolate, explicó que ofrece productos con 77%, 55% y 33% de cacao.

“Ha habido un resurgimiento de fábricas de chocolate en Puerto Rico. Nosotros comenzamos con la idea en un viaje a Suiza y luego conocimos a personas que trabajaban con cacao en República Dominicana. Tomamos clases de cómo hacer chocolate y ahora tenemos la tienda con barras y bombones”, detalló.

Estricto control

Las regulaciones de calidad en Puerto Rico son factores que benefician a los agricultores de esta industria, ya que otros países no cuentan con tal nivel de exigencias y el producto que ofrecen se considera de clase menor. Según el Global Market Report, hay demanda en países como Turquía e Indonesia, que suelen comprar cacao y chocolate de alta calidad.

Jorge Valentine, gerente del Programa de Educación de la Academia del Cacao, entiende que es momento de producir la materia prima de los chocolateros, ‘coffee shops’, los chefs, etc. “Aquí hay excelentes controles y una fuerza industrial legal, con ética. No como otros países donde hay esclavitud, aquí hay paga justa. Es una oportunidad de desarrollo económico en Puerto Rico, una carta de presentación ante el mundo”, enfatizó.

Educación especializada

El programa de la Academia del Cacao es gratuito y provee recursos, insumo y otros elementos para el sistema de agroforestería, basado en el cacao y sus variedades. También estudia la viabilidad financiera del modelo de negocio para el cacao fino y de aroma.

Se explica, además, los modelos de negocio que maximizan el retorno de la inversión; los beneficios de certificarse como Agricultor Bonafide, y las exenciones, incentivos y oportunidades que el gobierno le ofrece a esta industria como modelo de diversificación de ingresos. A esta asistencia se suma la capacitación en la manera de cosechar el cacao con miras a la producción y exportación comercial.

“Nos dirigimos a crear dos fincas escuelas donde cada uno de los participantes maximice sus conocimientos en cacao. El objetivo es certificar agricultores locales puertorriqueños en el noroeste, interesados en integrar los sistemas de agroforestería a las fincas existentes, maximizando así el potencial económico por medio del cultivo de cacao fino y de aroma”, puntualizó Valentine.