Artesanía

Puerto Rico cuenta con sobre 20,000 artesanos.

Hace poco más de dos años sobre 40 mil empleos asalariados se perdieron en la Isla como resultado del huracán María, lo que llevó a cientos de artesanos puertorriqueños que creaban piezas como pasatiempo a moverse a la autogestión y convertir la actividad en su principal fuente de ingresos.

La cifra de artesanos registrados en el Programa de Artesanías del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC) ha estado en continuo aumento desde 2017, cuando se registraron 597 personas en el año. Para ese periodo tenían un total de 20 mil artesanos certificados, de los cuales 10 mil estaban activos.

De acuerdo con el titular de la agencia, Manuel Laboy, el número de inscripciones en 2018 se elevó a 916, y luego a 1,239 en 2019, elevando el total de artesanos inscritos desde 1977 a 25,038. Las certificaciones anuales incrementaron a cerca de un 52% en apenas tres años, mientras que el total de artesanos se elevó en un 20%. “Las expectativas para el año 2020 es un aumento aproximado de 3%”, comentó.

50% se dedica a tiempo completo

Por su parte, Jessabet Vivas, directora interina del programa de Artes Populares e Industrias Creativas del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), indicó a EL VOCERO que el trabajo cultural es cada vez más rentable en Puerto Rico. De acuerdo con un sondeo que realizaron recientemente, el 50% de los artesanos encuestados ejecutan la actividad artesanal a tiempo completo.

“Después de María vimos un cambio bien fuerte en el perfil del artesano. Hay muchos que tenían otros empleos en otras industrias y que tenían el trabajo artesanal como un segundo ingreso, pero ahora lo ejercen a tiempo completo. Otros habían tenido una práctica artesanal hace años y al verse desplazados la retomaron”, comentó.

El ICP ofrece una afiliación a los artesanos certificados por el DDEC que les permite participar de las ferias y exposiciones que promueven, así como de varios talleres dirigidos a capacitar a los expertos para mejorar su desempeño. Vivas enfatizó que —ante el creciente número de artesanos— han comenzado a integrar diversas capacitaciones empresariales. Las capacitaciones son gratuitas.

“Recientemente terminamos una fábrica cultural donde en tres meses recibieron 36 horas contacto en talleres de comercialización en las redes sociales, estrategias de mercadeo, desarrollo de identidad y marca, comercialización digital, estructuras de costo y fijación de precios. Queremos hacer más rentable su trabajo y que cada vez más artesanos puedan vivir justamente de su trabajo”, agregó la directora interina.

Primordial para el desarrollo económico

El Informe de Desarrollo Humano en Puerto Rico —elaborado en 2016— estudió los patrones de participación cultural, consumo de bienes y servicios culturales de los puertorriqueños encontrando que las ferias artesanales están entre las actividades más patrocinadas por los consumidores.

El estudio indica, además, que este tipo de actividades son de las menos subvencionadas por el gobierno y recomienda aumentar la inversión y los presupuestos que tienen disponibles para estas. Resalta, además, que se otorgan más fondos a actividades con niveles muy bajos de participación y consumo como la música clásica, la danza, los museos y el teatro.

Ante esto, Laboy aseguró que han aumentado la inversión gubernamental en las ferias artesanales para asegurar que se realicen todo el año. “Los apoyamos continuamente y aumentamos los auspicios otorgados para la realización de ferias, así como el ofrecimiento de talleres artesanales especializados”, afirmó.

El titular del DDEC detalló a este rotativo que a octubre de 2018 se otorgaron $125,696 en auspicios y que la cifra aumentó a $132,913 para octubre del año pasado. Esto se traduce a un incremento de 5% en la inversión gubernamental a las ferias artesanales. Igualmente, comentó que hasta noviembre del año pasado no había casos pendientes para evaluación, aprobación o reembolso de gastos a los artesanos

Por su parte, Vivas enfatizó que la artesanía es el centro de la creación artística y creativa en la Isla y resaltó su importancia para el rescate de la cultura puertorriqueña. “Es un producto bien importante para la cultura que es un elemento transversal en el desarrollo humano y económico”, indicó.

“La artesanía era mi única opción”

La artesana Luz Ivette Pérez se vio afectada por una condición que la incapacitó y le impidió ejercer su trabajo como asistente dental. En ese momento, su única opción era la artesanía, práctica que ejercía en su tiempo libre.

“Hace un tiempo tomé unos cursos de repujado en aluminio. Me gustó y me entusiasmé tanto que me certifiqué con la Compañía de Fomento y el ICP. Era un pasatiempo que me generaba dinero. Me enfermé y me vi incapacitada, pero sentía que todavía podía hacer algo con las manos. Así que me reinventé y convertí la artesanía en mi profesión a tiempo completo”, comentó Pérez.

Actualmente, el único ingreso de la artesana proviene de su negocio de repujado en aluminio, Tity’s Art, que según contó, cuenta con gran apoyo entre los amantes de las artesanías. “Tengo mucho apoyo de la gente, locales y extranjeros. Buscan mucho los flamboyanes, la Garitas del Diablo, la flor de maga, el coquí taíno, el Quijote y los Reyes Magos”, aseguró.

La confección de sus piezas puede tardar desde una hora hasta semanas, según el tamaño y la complejidad del pedido. Los precios van desde $6 hasta $150.