Se roban 15 vacas en Yabucoa

A 35 días del azote del huracán María y según pasa el tiempo, se suman los retos para el sector del ganado de leche, con la pérdida de más animales debido al estrés por calor, altos costos operacionales para las vaquerías y una caída en la producción de entre 30% y 40%, la cual podría bajar aún más.

A eso se añade que el reemplazo de ganado se verá altamente impactado hacia 2018, ya que las altas temperaturas y el estrés en los animales también atacan la preñez y eso puede acarrear niveles de muerte embrionaria en las vacas. Únicamente el paso del huracán dejó unas 4,200 cabezas de ganado menos, ya sea muertas o desaparecidas.

“En términos de daños, definitivamente este huracán devastó lo que es el área de la infraestructura, los ranchos de sombra, y la disponibilidad del forraje. Esto trae unos efectos indirectos y luego de la tormenta son mucho más severos, porque también hay pérdida de ganado por calor. El huracán no dejó ninguna sombra en ninguna finca, ni la natural ni la artificial”, detalló el agrónomo Enrique Martínez Loarte, agente agrícola de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez y destacado en la municipalidad de Hatillo, donde mayor concentración de vaquerías hay en la Isla.

Martínez Loarte destacó que todas esas condiciones no propician una buena producción de leche a corto tiempo. Mientras, el secretario del Departamento de Agricultura, Carlos Flores Ortega, anticipa cambios en la producción a raíz de la situación actual, pero no ve alza en precios a nivel del consumo al detalle, por ahora.

A julio de este año había unas 281 vaquerías que suplían leche en todo Puerto Rico y para el 4 de octubre ya eran 277. Según datos de la Oficina para la Reglamentación de la Industria Lechera (ORIL), al 26 de julio la producción de leche fue de 9,116,826 cuartillos y hasta la primera semana de octubre se produjeron 7,620,277 cuartillos, para una merma de casi 1.5 millones de cuartillos luego del huracán.

“Los meses de agosto hasta octubre son bastante cálidos y las vaquerías requieren de áreas de sombra para reducir el estrés en los animales, y en condiciones normales baja la producción. Pero, al no haber la sombra en este momento, no habíamos visto estos daños como ahora”, indicó Martínez Loarte. “Ahora los ganaderos tienen que realizar otras prácticas”, puntualizó.

Por ahora, la merma en producción no significará que habrá una mayor importación del producto en sus diferentes modalidades, ya que de acuerdo con Flores Ortega la demanda por la leche fresca igualmente se ha reducido por la falta de energía eléctrica, y en ese sentido no ha habido una crisis mayor.

“Ahora mismo yo no creo que es atractivo para nadie importar. Además, como Indulac tiene los contratos en áreas como los comedores escolares, y se está buscando que otros sectores puedan adquirir la leche UHT de Indulac (a donde llega el excedente de la producción local que no se elabora como fresca), no lo veo viable”, señaló Flores Ortega.

Descartan alza en precio

EL VOCERO preguntó si habrá alza en precio para la leche fresca, pero Flores Ortega dijo que al menos a corto plazo no debe haber cambios, “ya que los incentivos locales y federales están absorbiendo el gasto extra de los ganaderos. Es un poco especulativo decir qué va a pasar a largo plazo cuando venga la luz, porque no sabemos cómo va a responder la demanda”, explicó el secretario.

Flores Ortega dijo reconocer la complejidad del momento, pero insistió en que continúan con la búsqueda de ayudas y alternativas “para proteger la industria”.

Desde el pasado sábado está disponible la ayuda gestionada por el Departamento de Agricultura de Puerto Rico y otorgada por Agricultura federal, que concede hasta $12 millones en alimento a través de la Commodity Credit Corp., que ayudará a paliar parte de las dificultades alimentarias del ganado durante unos 30 días.

Luis Cordero Toledo, expresidente del sector de la leche de la Asociación de Agricultores, mencionó que ese “es un subsidio extraordinariamente beneficioso”, porque el golpe de las pérdidas ha dejado a muchos agricultores sin la capacidad financiera para costear alimentos más caros, como el concentrado que se obtiene de tres molinos que operan en la Isla.

Agregó que muchos terrenos de pasto se perdieron por inundaciones y la sedimentación.

Cordero Toledo expresó que están muy atentos a los diferentes factores que inciden sobre la industria, no solo en la parte de producción, sino en cuanto a la distribución y el consumo de leche.

Todos los entrevistados mostraron preocupación por los altos niveles de migración de boricuas en tan solo semanas, sobre lo cual Flores Ortega anticipó que “esto va a tener consecuencias a largo plazo”.

Por otro lado, el agrónomo Martínez Loarte comentó que luego de las evaluaciones de campo, entiende que “de esta situación hay un grupo de ganaderos que no se va a poder levantar. En Hatillo ya cerraron dos vaquerías por pérdida total y en Arecibo otra, y hay otras que no estaban en una situación estable antes, y menos ahora”.

Hora de evolucionar

Mientras, el secretario de Agricultura está optimista en que el sector lechero no decrecerá, y en el caso de la migración mencionó que “eso lo que nos está diciendo es dónde están nuestras oportunidades de negocio”. Explicó que si hay menos jóvenes y escolares, y la población mayor de 65 años sigue en aumento, pues se deben elaborar productos dirigidos a ese segmento y así buscar nuevas oportunidades.

“La idea es que nos reenfoquemos y miremos el escenario más allá de lo que vemos de día a día. Aquel negocio que se niegue a evolucionar está destinado a desaparecer. La industria lechera, al igual que otras, va a pasar por un proceso de transición y de ajustes, donde la eficiencia y los mercados son los que van a dictar su futuro”, sentenció Flores Ortega.