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La emigración de los técnicos y mecánicos automotrices luego del paso del huracán María, sumado a los retos que enfrentan los estudiantes para obtener la licencia que les permite ejercer, ha disminuido la cantidad de estos trabajadores especializados y afecta la disponibilidad del servicio y la seguridad del consumidor, según Julio Bonilla, presidente del Colegio de Técnicos y Mecánicos Automotrices de Puerto Rico (Ctmapr).

Informó que el pasado 30 de diciembre se aprobó el reglamento que rige el funcionamiento de la Junta Examinadora de Técnicos y Mecánicos Automotrices (Jetma), que consideran una carga para la profesión y por eso lo impugnaron en el tribunal.

Expresó que el reglamento va en detrimento de los mecánicos por el alto costo que tienen que asumir y la documentación que se exige, que redunda en que muchos se frustren y algunos trabajen de manera ilegal.

“El reglamento de 134 páginas —que impugnamos en febrero y estamos en espera de la decisión del Tribunal de Apelaciones— se hizo sin escuchar a las partes interesadas, sin vistas y sin información que valide los cambios. Exige un certificado médico psicológico y si la persona tiene una enfermedad mental controlada, no puede trabajar en mecánica y termina o trabajando en un ‘fast food’ u operando sin licencia”, explicó Bonilla.

La situación, según indica, se debe a que solo el 16% de los estudiantes pasa la reválida de técnico y mecánico, ya que las exigencias no van a la par con el conocimiento que tienen sin haber trabajado en un taller. Añadió que a quienes no pasan el examen se les expide un permiso de trabajo que muchos utilizan para laborar sin la debida cualificación.

“No pasan la reválida porque los tratan como alguien que ya trabaja en mecánica y no lo son, son estudiantes. No aprueban el examen y les dan un permiso de ayudante por un año -que se puede extender a dos-, no vuelven a tomar la reválida y se quedan trabajando sin licencia. De esta manera sus talleres no tienen seguros y si hacen un mal trabajo, los afectados no pueden hacer nada porque no hay cobertura”, reveló.

Bonilla informó que cada seis meses se gradúan cerca de 600 estudiantes en las tres escuelas de mecánica de Puerto Rico, y de los que aspiran a obtener la licencia alrededor de 96 lo logran. La falta de licencia, en algunas ocasiones, también tiene como consecuencia malas prácticas en las reparaciones y en el sobrecosto del servicio al consumidor.

“Esto es solo la punta del iceberg. Todo esto crea mayor escasez de estos trabajadores. En la zona oeste, por ejemplo, solo hay 34 hojalateros. Otra cosa que cambió es la convalidación de experiencia de los hojalateros que hacen un trabajo estético. Antes se convalidaba la experiencia de trabajo de personas sin estudios, quienes también tenían que tomar un repaso y la reválida, y esta alternativa se eliminó”, puntualizó.

A la situación se añade que el reglamento requiere una declaración jurada para que el aspirante a mecánico certifique que conoce las leyes que aplican a la profesión, “lo que es absurdo, innecesario y no requerido en ninguna otra licencia del País”.

“Que un médico certifique la condición mental es una determinación que no puede evaluar la junta, no tienen el ‘expertise’ y viola derechos constitucionales y estatutos locales y federales como Health Insurance Portability and Accountability Act of 1996 o Ley Hipaa”, señaló Bonilla.

Sin embargo, para Carlos Domínguez, presidente de la Jetma, el panorama es diferente y aseguró que anualmente se gradúan cerca de 1,500 estudiantes. Agregó que en Puerto Rico hay cerca de 8,000 licencias de mecánicos, técnicos y aprendices, a las que suma 2,500 licencias en proceso de renovación. “Esta cifra total se ha duplicado desde 2018, cuando habían registradas cerca de 4,000 licencias”, aseguró.

“Nuestros informes indican que el 60% de los estudiantes pasa la reválida. Aclaro que la Ley 38 que establece las reglas de Jetma dice que para crear un reglamento hay 30 días para recibir opiniones y recomendaciones del sector. Se publicó un edicto, se anunció en la página del Departamento de Estado y se les envío la información por ‘email’ a todos los licenciados. Horas antes de cerrar el periodo, recibimos la ponencia del Ctmapr y se tomaron en consideración sus recomendaciones”, aseguró Domínguez, quien apuntó que no todas las sugerencias se tienen que acatar.

Reacciona un colegio

María de los Ángeles Pagán, presidenta de Automeca Technical College, entiende que antes del huracán María ya había escasez de mecánicos y que luego del ciclón se hizo más evidente.

“De acuerdo a los datos publicados por WordAtlas 2016 —con respecto al uso de los vehículos de motor en nuestra isla— se estimó que tenemos 614 autos por cada 1,000 habitantes, lo cual nos coloca en la posición cinco entre más de 200 países y territorios del mundo con más automóviles”, señaló.

Pagán también informó que —aunque no hay datos recientes— se estima que en Puerto Rico existen más de 3 millones de vehículos, de los cuales más de 2.1 millones transitan las carreteras. Añadió que los vehículos son desde los años 80 hasta el presente, lo que incrementa la necesidad de técnicos y mecánicos.

Los cambios

Sobre la denuncia de Bonilla de que se solicita una declaración jurada y certificación de la salud mental del mecánico automotriz, Domínguez señaló que estas decisiones son para salvaguardar la responsabilidad del Estado, que debe proveer las licencias a personas capacitadas.

“Llegaban personas en mal estado de salud, incluso recibiendo beneficios por incapacidad médica, pero pidiendo permiso de trabajo. No se puede ejercer esta profesión si se está incapacitado, este trabajo tiene riesgos. La declaración jurada y la foto se pide para identificar a la persona y para que conste en este documento que la licencia tiene vigencia de cinco años, porque se les vencía y decían que no sabían que tenían que renovarla”, aseguró Domínguez.

El actual estado de derecho establece que el mecánico automotriz es quien se dedica a las labores de reparación y ajuste del motor, transmisión y 18 otras partes esenciales para el funcionamiento de un vehículo, incluyendo el sistema eléctrico, hojalatería, radiador y el sistema de escape de gases de motor (catalítico).

Dispone que este profesional requiere del asesoramiento y ayuda del técnico automotriz para la ejecución de tareas que conllevan destrezas especializadas y complejas. Establece que un mecánico puede trabajar en su propio taller o como empleado.

Mientras que el reglamento impugnado en el tribunal establece que el mecánico automotriz es quien se dedica a la realización de 19 labores de mantenimiento, reparación y ajuste de vehículos de transportación motriz, marítimos o terrestres, que sean movidos por algún tipo de motor, ya sea un motor de combustión interna o externa, eléctrico, híbrido, o cualquier otro tipo de propulsión que permita el movimiento mecánico. Esta labor se realiza bajo la supervisión, responsabilidad y certificación de un técnico automotriz. 

Domínguez aclaró que la definición no se cambió, sino que se redactó de una manera más sencilla para que no se preste a confusiones. “Desde 1972 la Ley 40 dice que quien está capacitado para diagnosticar un auto es un técnico automotriz, siempre ha sido así. No se puede reparar un vehículo si no se diagnostica antes. Los mecánicos solo tienen un curso de seis meses y los técnicos estudian dos años”.