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Los resultados positivos que dejó en la actividad económica el primer fin de semana feriado desde la flexibilización más reciente de la orden ejecutiva sobre el Covid-19 deberá replicarse —en mayor o menor grado— en los próximos meses y durante eventos como el Día de las Madres. Sin embargo, representantes del sector comercial sostienen que es necesario flexibilizar un poco más las restricciones para que se extienda la “bonanza”.

Por el lado de los economistas, se indicó que es notable la necesidad de las personas de salir con las debidas precauciones para evitar la propagación del virus y anticiparon que con la eventual llegada del estímulo federal de $1,400 por persona se potenciará todavía más el movimiento económico. A su vez, alertaron que el impulso creciente que se nota podría ser temporal.

El economista Gustavo Vélez señaló que la mejoría registrada en la curva económica durante el pasado fin de semana -cuando se celebraron el Día de San Valentín y el Día de los Presidentes y Próceres Puertorriqueños- está potenciada principalmente por las ayudas federales y entiende que podría extenderse hasta los meses de verano, si se aprueba finalmente la entrega del tercer incentivo.

“Con las ayudas federales la gente tiene liquidez y mayor dinero para consumo, que se traduce en actividad inmediata. Eso se suma a las tendencias positivas relacionadas con las estadísticas del coronavirus. El nivel de hospitalizaciones y muertes ha bajado y los contagios se están controlando, lo que da paso a mayor confianza por parte de la ciudadanía”, resaltó Vélez.

Reconoció que según avance la actividad de vacunación contra el mortal virus se creará un mejor ambiente, aunque las personas deben seguir tomando precauciones sanitarias.

Para Ramón Leal, vicepresidente senior de International Restaurant Services, Inc. (IRSI) y expresidente de la Asociación de Restaurantes de Puerto Rico (Asore), es fundamental que para que se extienda la bonanza registrada durante el fin de semana del amor y la amistad se flexibilicen más las operaciones, por ejemplo, de los restaurantes. A pesar de que el gobierno permite que los comercios operen a un 50% de aforo, los restaurantes siguen limitados al 30%.

Expresó que la fecha de San Valentín suele representar el día de mayor venta para los restaurantes de comida casual y este año, a pesar de la pandemia, no fue la excepción.

“Este fin de semana, aun con un 30% de restricción en la capacidad, tuvimos buenas ventas en la gran mayoría de los restaurantes de comida casual. Las visitas a los salones comedores aumentaron, al igual que las órdenes a través de las plataformas de entrega de comida a domicilio”, informó Leal.

Este año la llegada de cupido a la Isla coincidió con la entrega del incentivo económico de $600 aprobado por el Congreso estadounidense, lo que presagió un aumento en la actividad económica, con un alza en la ocupación de hoteles y paradores, ventas al detal y visitas a restaurantes.

El incremento más significativo lo registró la industria turística, ya que la ocupación hotelera se acercó al 100% en todas las regiones, la cifra más alta alcanzada desde enero de 2020. El pasado año, ese renglón llegó a ubicarse entre 4% y 8% en su punto más bajo.

El director ejecutivo de la Compañía de Turismo de Puerto Rico (CTPR), Carlos Mercado, aseguró que las proyecciones en la ocupación de hoteles y paradores previo al fin de semana largo fueron superadas con las reservaciones de último minuto.

“Las medidas de seguridad y estrictos protocolos para proteger a la población, empleados y turistas han dado paso a un patrón de recuperación en el sector turístico que evidencia que vamos por buen camino”, puntualizó Mercado.

Un dato relevante, según el funcionario, es que el aumento registrado en la ocupación de las hospederías estuvo sostenido principalmente por turistas locales, lo que a su entender “demuestra que el turismo interno continúa siendo punta de lanza en la recuperación de la actividad turística en Puerto Rico”, y buscarán que se sostenga.

Los datos preliminares de la CTPR apuntan a que el sábado pasado fue el día de mayor ocupación con sobre 85.96%, seguido por el domingo con un 81.68% y por último el viernes 12 con un 81.30%.

“Nos sentimos muy confiados de que la industria turística, al igual que la actividad económica directa e indirecta que esta genera, continuarán progresando de manera rápida, segura y sostenible”, puntualizó Mercado.

Buenos números para Cuaresma

Por su parte, Tomás Ramírez, vicepresidente de la Asociación de Dueños de Paradores de Puerto Rico, señaló a este rotativo que “la mayoría de los paradores” mantuvo entre 95% y 100% de ocupación durante todo el fin de semana largo, y pronosticó que el aumento en las reservaciones se sostendrá a futuro.

“Vimos un aumento sustancial en enero, y en febrero lleva ese mismo patrón. El ritmo de reservaciones futuras —especialmente para Semana Santa— está bien activo. Estamos bien optimistas porque todo indica que tendremos de tres a cuatro meses consecutivos de buena ocupación”, acotó el empresario.

En la industria de ventas al detal —que el pasado año cerró con pérdidas cercanas a $2,000 millones y con 15,000 empleos menos—, la actividad del fin de semana les permitió equiparar la balanza con el aumento en consumo. Iván Báez, presidente de la Asociación de Comercio al Detal (Acdet), señaló que “los resultados de febrero fueron favorables y superaron todas las expectativas”.

“La industria logró arrancar el año con buenos números. Tuvimos muy buenas ventas de San Valentín porque cayó en un fin de semana largo y, segundo, porque coincidió con el pago del segundo estímulo por impacto económico de $600, que resultó en mayor consumo. También las flexibilizaciones (en la orden ejecutiva) y el aumento en el aforo nos ayudaron a empezar con buen ritmo”, detalló Báez.

Mientras, el economista José Joaquín Villamil, presidente de la junta de directores de Estudios Técnicos, estimó que el aumento en consumo se prolongará en la medida en que se extiendan las ayudas. No obstante, aseguró que una vez se acabe el dinero, la economía volverá a caer y que en ello habría que trabajar.

“Los incentivos y las ayudas atienden una situación en específico y van destinados al consumo, por lo que no resuelven la crisis económica. Una vez se acaba el dinero, la economía vuelve a caer. Esto es una subida falsa porque los indicadores aumentan, pero no son sostenibles a largo plazo. Ninguna economía se sostiene únicamente con consumo”, agregó Villamil.

Tradicionalmente, el Día de San Valentín inyecta a la economía de Estados Unidos más de $20,000 millones en ventas y según la Federación Nacional de Minoristas (NRF, por sus siglas en inglés), se estima que cerca del 51% de la población estadounidense participa de la festividad con un gasto promedio de $170.

Aunque en Puerto Rico no existe un estimado exacto, la tendencia y la conducta en las compras asociadas a San Valentín son similares a las de los estadounidenses.